Mostrando entradas con la etiqueta AR. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta AR. Mostrar todas las entradas

El plan B muere en la orilla


EFE

Berizzo sabe que el miércoles es El Partido. Es consciente que Balaídos espera una noche que puede ser histórica, de las que dan paso a algo todavía más grande. Por ello, una vez más, apostó por agitar su pizarra al máximo y presentar uno de esos onces habituales en las primeras jornadas de Europa League. Hasta ocho cambios con respecto al equipo que asaltó el Bernabeu hace cuatro días. No parecía el mejor escenario para experimentos Anoeta, pero lo cierto es que salió bien. El plan B plantó cara y sólo el empuje final de la Real Sociedad, unido a un despiste a balón parado, arrebató al Celta el premio a su encomiable partido en Donosti.

Lo cierto es que los primeros minutos invitaron a pensar mucho en la visita a Vallecas de hace ahora 12 meses. El Celta inició desorientado, desdibujado, sometido por una Real Sociedad con un equipo mucho más reconocible. Se aventuraba tormenta en San Sebastián, pero nada más lejos de la realidad. 

Los de Berizzo lograron capear el temporal inicial y empezar a crecer. No iban ni 10 minutos y el Celta ya se había asentado. El Tucu ejercía de titular y comandaba al grupo de menos habituales, arropado por un Pape victorioso en su duelo particular con Canales. La pimienta la ponían Rossi y Pione Sisto. El italiano, sugiere unas ideas de genio, pero le sigue faltando esa chispa que tuvo otrora para convertirlas en algo tangible. Por su parte, el danés se mostró indescifrable en sus regates y fue todo un quebradero de cabeza para Zaldua. Se trata de un chico al que se le adivina un futuro esperanzador a poco que le coja el punto a la liga. 

Señé y Jozabed fueron los más apagados, lo que dio lógica a los cambios de Berizzo en el segundo tiempo. Por entonces, la Real ya había imprimido una marcha más al partido. La entrada de Oyarzabal, el enésimo descubrimiento de Eusebio, volcó el partido sobre la portería de Sergio. Aunque fue Juanmi, en un despiste monumental de Radoja a la salida de un córner, el que desniveló la balanza. Luego Guidetti tuvo el empate en una genialidad, pero no fue posible. El plan B, murió en la orilla.

Será ésta una derrota que se borre fácil de la memoria celeste. Desde el miércoles, en Vigo no se piensa en otra cosa que no sea la visita del Real Madrid. Puede ser el encuentro que devuelva unas semifinales de Copa a la ciudad, sólo un año después, pero con la experiencia adquirida entonces. Demasiado importante para arriesgar, pensaría Berizzo. El argentino parece empeñado en hacer historia con este Celta, y la del miércoles, no anoche, es una oportunidad de oro para empezar a escribirla.
Leer más »

La tragedia fue belga


REUTERS

Quizás tenía que ser así. En 93 años de historia el Celta le ha cogido el gusto a vivir en el alambre. Muchas veces ha perdido el equilibrio, precipitándose al vacío, y otras ha conseguido salir airoso cuando todos los pronósticos auguraban un final infeliz. Esta vez se aproximó al fuego, lo rozó con los dedos, pero no terminó de quemarse. El Ajax actuó en Lieja como traje ignífugo de un equipo concentrado en rematar en Atenas los deberes que había dejado para última hora en las cinco jornadas anteriores. Cumplió con su parte, imponiéndose a un pobre Panathinaikos, y aprovechó el favor holandés para convertir en belga la tragedia griega. Las rotaciones masivas y toda la polémica derivada de ellas quedarán en el olvido. Ya nadie se acordará de la gestión de esta primera fase de la competición. El Celta está en dieciseisavos.

A diferencia de aquella noche de hace hoy 13 años en San Siro, la de Atenas difícilmente permanecerá en el rincón de la memoria reservado a los grandes recuerdos celestes. Fue un partido insulso, aburrido, condicionado en exceso por el tempranero gol de Guidetti, al que un exquisito centro de Hugo Mallo encontró a medio camino entre los dos centrales helenos. El Celta consiguió a los tres minutos lo más difícil, traspasar la presión a Bélgica y podar gestionar su partido. Bastaron pocos minutos más para cerciorarse que el Ajax no había ido a Lieja de paseo. 

De hecho, durante los 90 minutos jugaron mejor los neerlandeses que el propio Celta. Los de Berizzo fueron el equipo sin ideas ofensivas del primer tramo de temporada. Un Orellana en pleno proceso de reactivación tras la lesión y la ausencia de Aspas eran una losa demasiado difícil de superar. Tampoco era capaz de controlar el encuentro a través de la pelota, la cual arrebataron en varios momentos los griegos. No obstante, parecía bastar con una defensa correcta para conservar la ventaja, agrandada más tarde con el gol del Ajax en el Maurice Dufrasne. El Panathinaikos demostró el porqué de su triste andar en la competición, sin más peligro que un par de acercamientos al área celeste que no llegaron a inquietar a Rubén.

Sin "Tamudazo a la belga" se llegó al final soñado por los celtistas. El Celta avanza y estará el lunes en el bombo de los dieciseisavos de final, donde esperan pocas cenicientas y muchos cocos. Pero esa será otra historia. Por el momento toca disfrutar de una clasificación que no por sufrida deja de ser lógica. El Celta era cuanto menos el segundo mejor equipo de los cuatro. Sólo una mala gestión de la competición por parte de Berizzo condujo a un todo o nada en las dos últimas fechas que por suerte sonrió a los de celeste. Aunque la moneda también pudo haber salido cruz. Finalmente no fue así y la tragedia griega, afortunadamente, fue belga y no gallega.


Leer más »

Balaídos se acostumbra a ganar



Sin jugar bien, sin merecerlo. Así ganó el Celta al Valencia un partido parejo, un tanto gris, agitado por la inoperancia arbitral, y que cayó del lado vigués por esos intangibles que explican dinámicas positivas y negativas, rachas buenas y malas. El Celta, el de Balaídos, está en la cresta de la ola. Suma cuatro victorias consecutivas en su estadio en liga. A ello hay que sumarle el triunfo europeo ante el Panathinaikos. Tras iniciar con dos tropiezos, se ha hecho fuerte a orillas del Lagares. Ya han caído el Sporting, el Barcelona, el Deportivo y un Valencia inmerso en la búsqueda de sí mismo. Necesita todavía tiempo para acostumbrarse a ganar, algo que ya ha conseguido el Celta, al menos en casa.

Foto: Ricardo Grobas/Faro de Vigo
Y eso que el primer enemigo fue el césped del coliseo celeste. Balaídos vuelve a presentar un tapete irregular, dañino para los intereses del equipo al que acoge. No obstante, supo adaptarse a la situación el Celta. Berizzo apostó por Guidetti en punta y Aspas en una banda para darle sentido a un fútbol más directo. El sueco, voluntarioso e irreductible, sigue sin compensar todo lo que se pierde con su compañero de Moaña en banda. Sin embargo, sí encontró el gol que premió su esfuerzo en una jugada de pizarra, aunque el Toto diga lo contrario, que el recién incorporado Marcelo Díaz canalizó desde la esquina del campo hasta la cabeza del delantero nórdico. Su entrada por un mermado Radoja, junto a la evolución de un Tucu gris en el primer tiempo, inclinó el campo hacia la portería ché en los momentos en los que se decidía el resultado.

Antes, el Valencia fue capaz de rondar a Rubén más que el Celta a Diego Alves. Se aprovechó de la inactividad de Costas, quien padeció a Rodrigo en el primer acto y terminó cometiendo un penalti innecesario. Después, con el paso del tiempo, se entonó y acabó firmando una actuación potable, pero necesita más minutos, más confianza y crecer al lado de una defensa más asentada, no del arsenal de circunstancias que tuvo que poner ayer Berizzo en liza. 

En esa defensa deberá estar Roncaglia, cada día más firme y seguro. Defensivamente es un muro difícil de quebrar por alto, por bajo, en el cuerpo a cuerpo y en el uno contra uno. Si encima ayuda en ataque, su presencia se antoja indispensable. El gol, al filo del descanso, despeja el panorama para el Celta y permite la remontada posterior. Al igual que la parada de Rubén Blanco inmediatamente después. Sobriedad y seguridad. No se le pedía más y lo dio. Merece que Berizzo le entregue la portería sin condiciones en el medio plazo para probar su verdadero nivel.

Toca descansar. El ajetreo se detiene a la espera del último atracón antes de Navidad. Liga, una eliminatoria de Copa y el partido ante el Standard. Cabe esperar que Berizzo invierta el orden de prioridades esa noche. La ocasión lo merece. El Celta es octavo a 2 puntos de los puestos europeos. Está donde debe estar y con margen y capacidad suficientes para poner la vista en Europa sin descuidar la competición doméstica. Balaídos, que empieza a acostumbrarse al dulce sabor del triunfo, espera por esa victoria definitiva.
Leer más »

Berizzo se queda sin balas


MARCA

Tenía que pasar, y pasó. Cuatro son demasiadas ocasiones para tentar a la suerte. Funcionó en Lieja, donde un disparo de Rossi con cantada incluida evitó la derrota. Valió ante el Panathinaikos, porque Sergio evitó el gol visitante primero y Aspas acercó el triunfo local después. Y sirvió frente al Ajax, en Balaídos, cuando Orellana se sacó de la chistera un gol salvador a poco del final. Sin embargo, el Amsterdam Arena es otra cosa. El cuarto experimento de Berizzo no pudo evitar lo que por muchos momentos merecieron los tres anteriores. La primera derrota europea llegó con ocho cambios en el once inicial con respecto a Gran Canaria, un clamoroso error de Bongonda, una primera mitad pobre, tres goles en contra, una reacción tardía y otro flagrante fallo de Bongonda. Y conduce a una final en casa ante el Standard, tan decisiva como innecesaria, que decidirá todo lo que el Celta no supo o no quiso dirimir antes. En cuatro encuentros, los celestes no han sido mejores que su rival en ninguno. En cambio, prevalece la sensación de que, con unas rotaciones más coherentes, hubiese sido mejor en todos.

Todo análisis del partido debe circunscribirse a los primeros 80 minutos. Los 10 del final son una locura fruto de la inagotable calidad de un jugador diferencial. Iago Aspas, seguramente cansado de que lo consideren cansado, fue suplente una vez más. Ni siquiera entró cuando debía, que fue en ese inicio de segunda parte que con el 1-0 todavía descubrió a un Celta más asentado y más dominador de la pelota. Lo hizo tras el tercer golpe en contra, cuando más motivos había para no correr riesgos. Difícil de entender. Aún así, le dio tiempo para regalarle un gol a Guidetti y hacer él otro. No suma más de media hora en la competición, pero fue decisivo ante el Panathinaikos y casi lo es contra el Ajax. Sólo con Aspas, el Celta puede que ya estuviese clasificado. Ante el Standard será imposible de justificar su ausencia.

Es difícil que un equipo funcione con ocho cambios. Más todavía si algunos de ellos juegan una vez cada tres semanas. Berizzo debería saberlo, pues fue notorio en las tres noches precedentes. Pero prefirió forzar el colchón al máximo, y se ha quedado sin él. El Celta perdió porque fue inferior. Recibió tres goles, algo que ya es costumbre, pero apenas inquietó, algo que no es tan habitual. Sólo intimidó cuando se lo puso en bandeja el Ajax, pero Bongonda, de nuevo falto de la última decisión, no supo castigar. Nada más que eso. Marcelo Díaz corrió detrás de la pelota, con el nulo rédito para el equipo que ello suele aportar. El propio Bongonda fue un quiero y no puedo, igual que Lemos y Señé. Y Rossi terminó desesperado. 

Ahora todo se jugará a una carta. En casa, sí. Ante un rival a priori inferior, también. Con el once de gala en el campo, se supone. Pero a una carta. A un resfriado, a un resbalón, a un fallo, a un gol de rebote, a una expulsión, de quedar fuera. Es a donde ha llegado el equilibrismo de Berizzo. Ya no hay más balas. Un triunfo es el pase y una derrota la eliminación. Innecesario visto el máximo nivel del resto, y especialmente conociendo el del propio Celta. Dos, tres, a lo sumo cuatro cambios por partido hubiesen bastado para afrontar semanas de tres encuentros. No ocho. Las rotaciones sirven para competir mejor en todas las competiciones, no para dejar de competir en una de ellas. Berizzo prefirió versiones radicalmente opuestas para luchar a pleno rendimiento en liga, y mientras ir tirando en Europa. Ya no puede tirar más. El del Standard es "el partido" y entonces necesitará de todo su arsenal. Esperemos que el final sea feliz y todo esto se recuerde como un arriesgado, pero exitoso, camino hacia la felicidad.
Leer más »

A redención da Madroa


RICARDO GROBAS

Era 15 de abril, 2012. Balaídos acollía a volta do derbi galego á cidade de Vigo cinco anos despois da última cita entre ambos. Celta e Deportivo enfontrábanse no alto da táboa clasificatoria de Segunda na procura do seu retorno á Primeira, uns de seguido tralo fatídico descenso do ano anterior, e outros tras un lustro de penurias na división de prata. Borja Fernández, declarado celtista nos seus anos de cativo, facía no desconto o 2-3 definitivo tras un partido cargado de emoción, tensión e goles. Os locais perecían ao carón da aréa tras moito nadar con dous goles en contra. Aquel testarazou do xogador ourensán esmagou moitas ilusións celestes esa mañá de domingo, e aínda que meses despois o equipo acadou o ansiado ascenso, a de entonces foi unha derrota imposible de borrar da lembranza, desas que firen o corazón e quedan grabadas a lume na pel.

Hugo Mallo e Iago Aspas estaban aquel día sobre o céspede de Balaídos. Tamén Fabián Orellana. Incluso Sergio, aínda que o de Catoira tivo que ver o partido dende o banco. Para calquera deles, especialmente para a parella do Morrazo, aquel golpe foi difícil de dixerir. Tamén os que chegaron despois con aquela triste visita a Riazor en marzo de 2013. "Non saben xogar os derbis", dicíase. E en certo modo non era mentira. A paixón, o exceso de motivación, a ansiedade, íalles en contra. 

Pero onte, onte sí, tiveron por fin a desexada redención. Se un celtista fose cuestionado horas antes do partido sobre que guión gustaríalle escribir para o mesmo, seguramente solicitaría unha goleada. A poder ser, con goles de Iago Aspas, quizás Hugo Mallo, e de paso Orellana, por non esquecer tamén aquel cruel tanto de Lassad. Dito e feito. As meigas aliñáronse e brindáronlle ao celtismo o derbi que anhelaba, ese que lle fora negado anteriormente incluso en momentos nos que a súa superioridade fútbolística sobre o eterno rival era manifesta. Ese derbi co que tamén dormía Iago Aspas e toda a xeración de canteiráns que rescataron ao clube en 2009, ascendérono en 2012, salvárono en 2013 e, aínda que con menor representación, metérono en Europa en 2016. O de Moaña, o de Marín, Jonny e Sergio foron a representación de todos eles. De todo o celtismo. Foi a reconciliación definitiva co derbi deste grupo, desta nova etapa do celtismo, e a demostración no cara a cara de que, dende hai un tempo, en Galicia manda o Celta.

Dixo Berizzo en rolda de prensa que o resultado foi abultado. Pode ser. Pero o certo e que só o Celta deu sensación de querer gañar o partido. Maniatou ao Deportivo nuns primeiros 25 minutos de bo nivel no que Wass rondou o gol. A partir de ahí perdeulle o ritmo ao envite. Pese ao 1-0 de Hugo Mallo, comezou a xogarse ao que quería o rival. Interrupcións, xogo lento e moito balón parado en contra. Así chegou o empate de Albentosa trala enésima falta lateral concedida. Foi o guión ata o penalti, que cambiou todo e desatou ao Celta. Entonces, con espacios, os vigueses reafirmaron a notoria superioridade do seu vagón ofensivo e Aspas atopou vía libre para saldar todas as súas débedas. Incluso o propio Garitano recoñeceu a diferencia de potencial, acrecentada por el mesmo antes de comezar, deixando fóra da lista ao turco Emre Çolak, a única nota imaxinativa dentro do plano e romo ataque coruñés.

Amosouse unha vez máis co Celta é máis e mellor con tres homes no centro do campo. Acertou Berizzo anclando a un excelso Radoja no pivote, situando a Tucu e Wass na mediapunta e botando a Orellana cara o costado dereito. Procuraba o Toto xuntar ao mellor do Celta contra o peor do Deportivo, e dese combate Orellana-Navarro saíron o primeiro e o segundo gol. O terceiro foi obra do propio chileno tras centro dun irregular Jonny, que pese a todo conseguiu aportar máis en ataque ca un desacertado Bongonda, novamente inocou co seu fútbol. 

Cabral e Ronclagia foron o sostén do equipo atrás, só inquedado polla sucesión de absurdas faltas laterais concedidas. Eles e un Hugo Mallo cada vez máis líder e cada vez máis decisivo en campo propio e tamén no rival. Merecía un día así. Igual que Iago Aspas, o que máis suspiraba por todo o que aconteceu. Foi verdugo en Balaídos do seu eterno enimigo. Non precisou do seu mellor partido, senón de frialdade para executar un penalti que borrase pantasmas, e de toda a súa pillería, velocidade e calidade para oficilaizar a goleada co cuarto gol. Toda a súa esencia nese tanto. Non houbo rabia na celebración. Só un bico a un escudo ao que lle debía unha actuación así. Foi a súa vinganza, a súa redención, a da Madroa, a de todos os celtistas que un día pensaron que os seus rapaces non sabían gañar derbis. Onte, por fin, todos eles deitáronse a descansar no trono reservado para o rei do fútbol gallego. 
Leer más »

Un poema al rescate


EFE

Y en plena prosa holandesa, surgió el más bello verso chileno. El de Orellana, el de El Histórico, el de El Poeta. Añorado durante su mes de ausencia, volvió en Villarreal, pero reapareció anoche en Balaídos. Regresó sólo media hora a casa, y 30 minutos le bastaron para que el respetable corease su nombre al inicio, pero sobre todo al final. Por el medio, una obra de arte con sello propio que salvó al Celta de un destino tan feo como el comportamiento de los seguidores más radicales del Ajax. Pagaron 40 euros en una grada que no es grada y que convirtieron en espacio de sus fechorías. Afortunados al menos fueron por presenciar de cerca la maravilla del genio sudamericano.

Orellana empezó en el banquillo, al igual que titulares habituales como Wass, Jonny o Sergio. Incluso Rossi, habitual en Europa. Mientras otros como Aspas, Cabral, Marcelo Díaz, Hugo Mallo o Bongonda, estrenaban cubierta en Tribuna. Sin todo eso se plantó Berizzo de inicio, repitiendo el plan de jornadas atrás que había arrojado más resultados que juego. Amparado en eso, y en la proximidad del derbi, pretendió hacer frente a un Ajax alejado de sus cuatro Copas de Europa, pero también del nivel de Standard o Panathinaikos. Fue la tercera sesión de malabarismo técnico buscando sacar el mayor rédito continental, pero priorizando absolutamente la liga.

Y, por lo menos de primeras, no salió del todo mal. El Celta firmó sus mejores 45 minutos en Europa desde hace diez años. Sin hacer nada del otro mundo, consiguió dominar a un Ajax que, eso sí, mostraba argumentos intimatorios para salir al contraataque. Así llegó el 0-1, nacido en una duda de Roncaglia, pero que no desanimó al Celta, que sujetado por Radoja y el Tucu, consiguió arrinconar a los holandeses y firmar el 1-1 en una afortunada virguería de Fontás.

El cuento cambiaría en la reanudación. El Ajax se apoderó poco a poco de la medular a medida que Radoja y el Tucu vacíaban sus pulmones. Se jugaba en campo celeste y los vigueses no conseguían asustar. Sería otra vez en un contraataque, de nuevo en una duda de Roncaglia, donde se gestaría el 1-2 que parecía definitivo. Parecía, porque lo merecían los neerlandeses, y porque finalmente no se terminaría de producir. De eso se encargaría Orellana con una rosca infinita lanzada desde su casa. Un gol que salvó al Celta de su primera derrota europea del curso. Un poema al rescate.

Vistas convocatorias, alineaciones y desarrollo de los tres partidos, es digno de celebración que los celestes acumulen 5 puntos y gocen de una cómoda posición en el grupo. No se ha merecido tanto botín. El ahorro europeo para el consumo doméstico ha significado jugar tres veces con fuego, aunque librando las llamas siempre. El Celta no semeja inferior a nadie con sus primeras espadas. Otro asunto es con las necesarias rotaciones. De momento, el plan le sale a Berizzo. Y teniendo en cuenta la situación del grupo, puede que todo quede resumido a la visita del Standard a Balaídos. Entonces probablemente haya que jugar más cartas, pues esa victoria lo encarrila todo. Aunque por si las moscas, mejor también puntuar en Amsterdam o en Atenas. O en ambos lados. Ya se verá. Turno ahora de pensar en lo que se viene encima el domingo, que no es poco.




Leer más »

Otra vez


@Theo_Bongonda

Otra vez. Segunda entrega. Tercera, contando la proeza de hace un par de temporadas en el Camp Nou. Balaídos volvió a zarandear al campeón, al Barça de Luis Enrique, al equipo que ha logrado ocho títulos desde que el técnico asturiano cambió las Rías Baixas por el mar Mediterráneo. Fue distinto, pero fue igual. Cuatro goles de nuevo y esa sensación de ver al gigante abatido, contra las cuerdas, sin capacidad de reacción. Aunque después la tuvo, a diferencia del curso pasado. Tocó sufrir como no se sufrió entonces. Dio igual, porque el premio fue menos abultado pero igual de grande. Satisfacción máxima. Y sin Nolito, sin Augusto y sin Orellana. Pero con Iago Aspas, siempre con Iago Aspas.

Los primeros 45 minutos del Celta fueron un primor. La última media hora del primer acto, sencillamente, insuperable. La gran obra de Berizzo. Una presión alta, altísima, con Aspas y Wass botándose a la yugular de Piqué y Mathieu para incomodar el germen del fútbol culé. Lejos de atrapar directamente a Busquets, el Celta decidió ensuciar las jugadas desde el inicio para después robar en el territorio del mediocentro. Lo hizo tan bien, a semejante nivel de intensidad, que el Barcelona vivió embotellado en su mitad de campo durante muchos minutos. Robaba una y otra vez, una y otra vez. 

Y después, lograba ser exageradamente vertical. Cada pelota recuperada se convertía en un misil que devoraba metros en dirección portería a una velocidad endiablada. Poco o nada pasaba entre que el balón caía en pies celestes y aparecía en área azulgrana. Así llegó el primero, el segundo y el tercero, en medio de una borrachera de fútbol como no se recuerdan en Balaídos. Aspas era el epicentro de todo. Presionaba, robaba, conducía, asistía y marcaba. El significado de afouteza resumido en un futbolista. Por suerte es de Moaña y celtista, porque no habría dinero para comprarlo.

El cuento cambió en la reanudación. A la lógica reacción del Barça, sustentada en la calidad de Iniesta y el liderazgo de Piqué, se sumó un Celta que no supo interpretar lo que pedía el encuentro. Mantuvo el plan inicial cuando lo sensato hubiese sido plegar velas. No encerrarse en el área, pero sí dejar de presionar como si no hubiese mañana. Ya no había fuerzas para ello, era imposible. Llegó el 3-2 y todo caminaba hacia el empate final. Hasta que se encontraron Ter Stegen y el Tucu. Fue la jugada que decidió el partido, la que dio suficiente oxígeno a los de Berizzo como para aguantar la victoria hasta el final. Con todo lo bueno que habían hecho los celestes hasta entonces, sin esa acción puede que todo se hubiera ido al garete. Habla de la magnitud del rival al que se había derrotado.

Balaídos pelea por ser ya Anoeta, ese estadio que llegue como llegue, siempre se le atraganta al Barça. Lo que fue Riazor en su día para el Real Madrid. Lo que es Vallecas para el Celta. Para Luis Enrique, tanto el feudo como el equipo al que un día entrenó, son ya parte de su historia negra en los banquillos. Si ya es difícil golear al conjunto azulgrana una vez, más todavía repetir la hazaña. Pasarán los años y se hablará de aquella época en la que el todopoderoso Barcelona recibió cuatro goles por dos veces ante el Celta de Berizzo. Imborrable.
Leer más »

El empujón


MIGUEL RIOPA

Fue penalti. Muy claro. A Guidetti. Tan claro como el que había cometido Cabral en área propia un poco antes. Empujón sin paliativos al delantero de Estocolmo que el colegiado no supo ver. Ocurrió en el minuto 80 de partido. Acababa de entrar Iago Aspas, el ejecutor del pase que generó la jugada. Wass ya llevaba unos minutos en el campo. Ahí despertó el Celta, con la entrada del danés y del moañés. Y el penalti al sueco, claro. Hasta entonces poco o más bien nada, a merced de un Panathinaikos mejor plantado y con las ideas más claras. Un empujón permitió la victoria. Un empujón de 10 minutos que instigó Balaídos y que sepultó a los griegos. Un empujón que empezó con el empujón a Guidetti.

Así ganan los grandes. Así ha ganado partidos y partidos el Real Madrid, el gran experto en estas lides. Sin necesidad de jugar bien, esquivando la mala fortuna, caminando demasiado tiempo sobre el alambre, y golpeando, golpeando fuerte y conciso a poco del final, con un arreón incontrolable al calor de un público encendido capaz de oler la sangre adversaria. Así fue el Celta y así fue Balaídos. Bastó el clamor por el evidente error arbitral, el empuje de Aspas y la finura en el pase y en el golpeo de Daniel Wass. El primero lo marcó Guidetti, pero pudo ser otro, incluso la propia grada. El estadio se levantó al ver al equipo con vida, después de tontear con la derrota durante toda la tarde, mientras el muro heleno comenzaba a derrumbarse. Es la reacción de quien lo vio perdido y se da cuenta a última hora que puede ganarlo. La respuesta del que soportó la tormenta y ve salir el sol.

Porque realmente estuvo muy negro. El Celta fue incapaz de crear una sola oportunidad de gol en 80 minutos. Además, el rival llegaba con más facilidad de la esperada. Sergio, que también estuvo valiente y acertado en el juego aéreo, su gran déficit, sostuvo al equipo con varias paradas de mérito. Otra vez se vio ese equipo partido debido al 4-2-4 que no termina de funcionar. Berizzo moderó el plan rotatorio, pero no acertó en el esquema. Botó a Señé en una banda y dejó el medio despoblado. En defensa, los vigueses sufrían. Marcelo Díaz no es Augusto en labores de contención y le cuesta sin la pelota. El rival superaba muy fácil la medular celeste y encaraba con peligro una línea defensiva que lo pasaba mal con los dos atacantes griegos. Mientras, en ataque, se sucedieron las escenas de cuatro delanteros en línea, estáticos, a la espera del balón. Rossi no logró interpretar esa labor de mediapunta que seguramente el Toto le encomendó. Y el Celta fue un equipo plano, sin ideas.

Ganó por el empujón, el arreón final. Nada más. El marcador es la mejor noticia del partido. También de las últimas fechas. El Celta está encontrando más resultados que fútbol en las dos últimas semanas. Únicamente en el Bernabeu el equipo mostró una versión similar a la de la pasada temporada. Es cierto que dominó y mereció vencer en El Sadar, pero también debe valorarse el nivel del rival ese día. No es tarea fácil igualar lo de antaño. Quizás, simplemente, no sea posible. Desde luego, mejor mejorar con victorias como ésta o como la de hace cinco días en Cornellà-El Prat. 

El grupo, de momento, está donde quería Berizzo. La prioridad es Balaídos y en Balaídos se ha hecho el trabajo por ahora. Con el punto de Lieja y la victoria de anoche, el Standard queda a un partido de distancia y los griegos a algo más. Ahora llega el Ajax. No perder o ganar uno de los dos duelos postularía al Celta para la siguiente fase. Y es que, del otro doble enfrentamiento entre belgas y helenos saldrá un herido de muerte ó, con suerte, dos. Si el Celta encara los dos últimos compromisos con 6 o 7 puntos, seguramente tenga la oportunidad, bien en casa ante el Standard o bien en su visita a Atenas, de enfrentarse a un equipo prácticamente eliminado en busca del empujón definitivo. 

Leer más »

Rossi cambia la historia


EFE

Fue el partido de siempre en Cornellà. Frío, insulso, aburrido, sin fútbol. Lo habitual, vamos. Algo extraño ocurre en la nueva casa espanyolista que no permite que se presencie un buen espectáculo en las visitas celestes. No importa la hora, fecha o jugadores que haya sobre el terreno de juego. El guión es el mismo irremediablemente. 90 minutos de tedio y un añadido agitado.

Iba el partido camino del gol de Sergio García, ese destinado a romper el soporífero y merecido 0-0 de siempre, cuando la pelota encontró a otro delantero ratonero, pero de distinta camiseta. Al espacio de un magnífico pase de Cabral apareció Rossi para cambiar la historia. Le tocaba sonreír al Celta. Lo hará más a menudo si el italiano está sobre el campo. Berizzo lo cuida y sólo descubre su calidad en pequeñas dosis. Suficiente de momento para arañar un punto en Europa y sumar tres en liga. Sólo así se explica que no participe más. Cada paso que da genera peligro, cada pelota que agarra es un quebradero de cabeza para el rival. Si la rodilla lo permite, el Toto cuenta en su plantilla con un superclase que tarde o temprano será indiscutible.

Después llegó Pione para desatar todas sus virtudes en cinco segundos y ampliar el botín. Potencia, conducción en carrera, regate y fuerte disparo. Los highlights de Youtube han llegado a la vida real. Siempre mejor en la izquierda que en la derecha, aunque todavía a ráfagas. Apareció en la primera parte y se diluyó en la segunda. Parece haber adelantado a Bongonda en la jerarquía que dibuja Berizzo en su cabeza. Su próximo reto puede ser mantenerse en el once cuando regrese Orellana y Rossi sea innegociable. Dependerá también del nivel de su compatriota Wass, vulgar hasta el momento. Da la sensación de no estar a tono físicamente. 

Resultado al margen, el Celta no hizo un gran partido. Confirmó su mejoría defensiva de esta temporada. Mejoría en la que seguramente algo tenga que ver Roncaglia, más que correcto en el lateral, tanto arriba como abajo. Pero no solucionó sus problemas ofensivos. Volvió Marcelo Díaz, pero faltaba el Tucu. También Orellana. Puede que el Celta no vuelva a carburar del todo hasta que no tenga al tridente chileno sobre el verde. Y junto a ellos a un Rossi que reduzca la soledad de Aspas. Sin ellos, al Celta le cuesta dar el paso que sigue al dominio de la pelota. La posee, pero no consigue emplearla para dañar al rival. Le sirve para defender, pero no logra atacar con peligro. Pasó ante el Leganés, ante el Sporting y anoche también. El de Moaña, muy sólo, fue el único capaz de romper una línea y merodear por las proximidades de Diego López, aunque sin demasiado éxito. Necesita a Rossi, a Orellana y mejorar su relación con Pione, con el que todavía no termina de entenderse.

De camino a todo ello, el Celta se ha instalado en la tranquilidad y va dejando atrás dudas y fobias. El triunfo de ayer compensa el escaso premio de Pamplona. Resta equilibrar la derrota ante el Leganés y todo estará de nuevo en su sitio. Barça y Villarreal serán las primeras oportunidades, pero antes toca afrontar la segunda cita con Europa ante el Panathinaikos. Un partido que se ve de otra manera con 7 puntos en el casillero y no 0, como en Lieja. Será en Balaídos y el Celta debe buscar la victoria para acomodar su clasificación. Falta comprobar qué planea Berizzo esta vez, si otra revolución o una rotación más lógica y moderada. Sea como fuere, habría que solicitar formalmente que Rossi sea de la partida. Con él, siempre, será más fácil. 
Leer más »

O sofrido camiño da liberación



Por fin. Balaídos por fin sorriu co seu equipo. Seis datas de esta ilusionante temporada tivo que agardar para festexar o primero triunfo do ano. Unha sofrida vitoria con aroma ao Morrazo e á Madroa. Hugo Mallo e Iago Aspas, un de Marín e outro de Moaña, quizáis os dous grandes emblemas do Celta contemporáneo, certificaron a primeira ledicia do curso, que chegou coas habituais doses de angustia nestes casos. 

Non sabe a camisola celeste sair dunha mala xeira con facilidade. Cando o Barcelona é sorprendido no Camp Nou polo Alavés, a Celtic e Leganés espéranlle dúas malleiras para espantar as pantasmas. O mesmo acostuma a facer o Real Madrid e incluso o Atlético, coma se viu en Vigo. O Celta non. O Celta acariña o perigo cos dedos, móvese 90 minutos nese fío que separa a tranquilidade da traxedia. Coma se algo intanxible impediselle sacar a cabeza do auga doadamente e tirase del cara ese fondo do que trata de escapar.

Así foi onte con ese penalti absurdo que devolveu ao equipo ás profundidades. Non se achegara o Sporting á portería de Sergio ata entón. O Celta dominou, certamente de xeito estéril en moitos tramos, pero sen medo a que os asturianos incomodasen ao de Catoira. Faltou ese home entre liñas quen de recoller unha pelota, darse a volta e romper unha liña rival cun pase ou un regate. Ese home chamado Orellana, superando a súa lesión na bancada, pero que onte ben podía ser Rossi ou incluso Señé, ambos no banquillo. O Tucu Hernández, mancado dende o inicio, viu mermado o seu rendemento e non foi a figura trascendental coa pelota dos últimos partidos. Iago Aspas, ata o gol de penalti, viviu inmerso nunha batalla baleira con Amorebieta e Babín que sacouno do partido.

Cuns fóra e outros apagados, só Sisto atopou o xeito de inquedar á ordeada retaguardia sportinguista. Por primeira vez por esquerda, foi quen de amosar ese desequilibrio polo que foi contratado. Incluso despois, cando mudou de costado con Bongonda, seguíu facendo dano. Todo o contrario co seu homólogo belga, emperrado unha e outra vez na procura da súa perna zurda. Bongonda voltou a decidir mal en case todas as accións de finalización nas que participou. Berizzo mantivolo no campo sen moita xustificación cando o atasco celeste reclamaba a entrada de Rossi e sobre todo a permanencia de Sisto. Nin unha nin outra. O gol de Mallo provocou a saída do danés e retrasou a chegada do italiano, quen reactivou ao Celta tralo varapalo do empate. Toda a forza celeste diluirase co 1-0 e a obriga de defender un tesouro. Era a primeira vantaxe da temporada e xestionouse con pánico. O erro de Roncaglia motivou un empate que semellaba definitivo. Sorte que apareceu o penalti para aportar xustiza ao marcador. 

O berro de Mallo, o berro de Aspas, o berro de Balaídos, enmudecido antes da execución do decisivo penalti. Berros de rabia propios de quen se sacode un peso das costas, de quen afasta os seus medos. Precisaba este triunfo o Celta para trocar a dinámica negativa, liberarse e botar a andar. Seguramente todo sexa máis doado a partires de agora, unha vez que arrincou esa pedra do lombo e volveu sorrir tres meses despois. Pero para facelo, ía sufrir. Tiña que ser así.
Leer más »

La paradoja celeste


EFE

Doce de la mañana de un domingo, Pamplona. Saltan al campo Pedro Pablo Hernández, Daniel Wass, Josep Señé, Theo Bongonda, Iago Aspas y John Guidetti. Son el arsenal ofensivo celeste sobre el tapete del viejo Sadar. Un ex-mediapunta, tres antiguos extremos y dos delanteros centro. A Berizzo únicamente le quedaba colocar a Pione Sisto y Naranjo en los laterales y retirar a Sergio del campo. Una propuesta ultraofensiva para hacer frente al trauma del casillero vacío en el inicio de una cuarta jornada. No fue suficiente. Durante dos horas, el Celta más ofensivo que se recuerda no consiguió encontrar el camino del gol. Delanteros y delanteros para tropezar siempre ante Mario y los postes de su guarida. Una paradoja que sólo encuentra lógica en la ilógica del fútbol.

Acostumbra a sufrir el Celta cuando superpobla la delantera y desguarnece el centro del campo. Ayer no fue así. Interpretó bien Berizzo la magnitud del adversario. Osasuna resultó ser un rival muy dócil que no supo extraer ventaja de la batalla cuerpo a cuerpo que le gusta plantear al técnico argentino. Mordió en el inicio, pero pronto se achicó en torno a su área. Dejaba espacios suficientes y vivía muy lejos de Sergio, lo que se tradujo en comodidad celeste tanto para atacar como para defender. Cabral y Roncaglia sostuvieron perfectamente el pelotazo a Oriol Riera y Riviere. Y el Tucu, de nuevo imperial, gobernó la pelota. Pape y Marcelo Díaz vieron el partido desde la grada, Radoja desde el banquillo. El Toto mantiene su apuesta por la delantera en detrimento de la medular. Con el Tucu parece bastarse en esa zona. Sirvió en Pamplona, pero no siempre será así.

El problema celeste no estaba en controlar el partido, como otras veces. El problema era decantarlo. No había dificultad para generar ocasiones, sí para cristalizarlas. Aspas, Guidetti, Señé, Wass,  Bongonda, Cabral, Rossi... Fueron muchas y muy variadas, amén de un penalti obviado por el colegiado y un par de fueras de juego mal señalados que dejaban en ventaja a los visitantes. No hubo manera de encontrar portería. A veces Mario, a veces el poste, le negaban al Celta lo que merecía. 

Poco entonces que reprochar. Únicamente que Berizzo mantuviese hasta el final a Bongonda, quizás el más flojo del grupo, y volviese a apostar por Pione Sisto en el costado derecho. Parece evidente que el danés no se encuentra cómodo en ese perfil, pero por ahí sigue insistiendo el Toto, seguramente por reconocerle al belga la jerarquía ganada este último año y medio. No encuentra salida Bongonda más allá de ese regate hacia fuera en carrera. Se opaca al llegar al área, restando las asistencias y el gol de antaño. Es normal hablando de un chico de 20 años que debe seguir evolucionando. Igual que Señé, con más aciertos fuera que dentro de la caja mágica. Tampoco estaba Orellana, y Aspas jugó pegado a la banda. Con problemas de gol, igual no es la mejor idea alejar a tu máximo goleador del área. Tampoco dejar al segundo con más capacidad, al menos así lo dice el historial de Rossi, en el banquillo. 

Sólo queda seguir empujando para derribar la puerta del primer triunfo. No hay otra. El miércoles llega el Sporting y no debe aguardar más. Se espera que Berizzo, que si de algo carece es de miedo, redoble su apuesta para luchar contra la irracionalidad del balón. Delanteros y más delanteros, y el Tucu para sostenerlos a todos. Veremos si funciona o no. 


Leer más »

Rossi corta la hemorragia


ERIC VIDAL

No fue el mejor regreso a Europa League. Lo contrario hubiera sorprendido visto el despliegue de fichas de Berizzo. En una maniobra arriesgada, el técnico argentino introdujo hasta cinco novedades en el once, además de un cambio de dibujo, que minimizaron las prestaciones del conjunto vigués ante un rival sin excesivo nivel. No salió bien y pudo ser peor. Sólo un lejano tiro de Rossi, el mejor del partido, evitó el naufragio en la capital de Valonia en la vuelta diez años después a las competiciones europeas. El italiano, acompañado por el siempre fiable Tucu Hernández, sujetó a un Celta impreciso en defensa, desabastecido en el centro del campo y sin excesivo acierto arriba.

Las rotaciones son necesarias, incluso obligatorias para una plantilla como el Celta en una temporada como ésta. No obstante, el rotar por rotar no tiene sentido. Todo precisa un equilibrio. El Toto realizó el jueves cinco cambios en el once (seis de no mediar el error de Gudelj con Fontás), de entre los cuales había tres futbolistas que no habían ni debutado esta temporada. Lemos, Naranjo y Costas. De Segunda a un escenario europeo sin nada de por medio. No parece la mejor forma de introducirlos en dinámica. Menos todavía si comparten juntos la primera experiencia y en un esquema atípico. Salvaron la papeleta como pudieron, en especial Lemos, que estuvo entre los destacados. 

Costas, en cambio, queda manchado por el error del primer gol. Al margen de su propia responsabilidad en los fallos, que la tiene, Berizzo nunca le ha ayudado a crecer. Ha contado con él poco o poquísimo, y siempre en escenarios nada amables que dificultan su progresión. Al margen de aquel Celta-Sevilla de 2015, donde cuajó su mejor actuación como celeste ante la ingente cantidad de bajas que tenía aquella tarde el equipo, el resto de oportunidades brindadas por el Toto han sido como lateral derecho o en una defensa de tres centrales. Nunca en partidos más cómodos, arropado por Cabral en el centro de la zaga. Rotar también es eso. No se trata de cambiar de nombres por cambiar, sino de buscar un ecosistema que ayude a los nuevos a rendir como los que han salido del once.

Otro de los problemas llegó por el medio. El técnico argentino intensificó su apuesta por las áreas, esta vez para ganar presencia en la propia ante la envergadura de la delantera rival, y en perjuicio del centro del campo, donde sólo campaban Radoja y el Tucu. Salió cruz, pues lejos de mejorar las prestaciones defensivas, el Celta en ningún momento controló el partido. No más de 20 minutos después del gol en contra, cuando el Tucu se hizo enorme y Rossi consiguió empatar. Es quizás el aspecto más preocupante de este inicio de temporada. Berizzo parece decidido a redoblar la apuesta del fútbol directo de la pasada campaña. Una apuesta que promete emociones fuertes, en la que el mediocampo no es más que un área de paso, y que sirvió entonces para ser una potencia ofensiva de la Liga, pero también uno de los conjuntos más goleados del campeonato. Nolito no está, y se antoja complicado mantener el punch en zona atacante, lo que multiplica el riesgo de salir herido en el intercambio de golpes. Quizás convenga un mayor control de la escena, un centrocampista más que le dé pausa y reduzca el vértigo, aunque el fútbol vertical siga siendo el primer mandamiento de la escuela totista. 

Pamplona como próximo destino. El gol de Rossi detuvo la hemorragia de un Celta que debe recuperar el sabor de las victorias. Con el italiano será más fácil. Se le ven pinceladas de gran futbolista, detalles de un brillante intérprete de este juego. Igual que a Iago Aspas. Puede que ambos inicien en El Sadar el domingo para alcanzar por fin la primera victoria del curso. Un triunfo que sería balsámico antes de la visita del Sporting y el viaje a Cornella. De lo que ocurra en estos tres encuentros dependerá y mucho el planteamiento de Berizzo para la próxima aventura europea ante el Panathinaikos. El jueves, en Lieja, sólo Rossi y el Tucu le dieron sentido al carrusel de rotaciones.


Leer más »

Una de cal y mucha arena


EFE

Es difícil de entender lo ocurrido ayer al mediodía en Balaídos. Difícil comprender cómo un Celta notable, intenso, capaz de jugar de igual a igual a todo un finalista de Champions, incluso superarle por momentos, se disuelve en una segunda mitad infame como un azucarillo en el café. Después de competir 45 minutos al nivel del Bernabeu, de recuperar el fútbol vertiginoso y de presión alta, de asustar a Oblak con un par de manos a mano de Señé y Bongonda y de conseguir que la grada entonase el ya mítico "fútbol de salón", los de Berizzo desaparecieron, se evaporaron, echaron el freno y permitieron que les pasase por encima un un tren de mercancías. Imagen pobre de un equipo cansado, desconectado, desorganizado y abatido. Como aquel que recibió siete en marzo en Chamartín. El gol de Koke fue como una inyección letal que liquidó al Celta en un abrir y cerrar de ojos.

Todo se vuelve incomprensible visto el primer acto. El Celta, sostenido en un Tucu brillante, presentó batalla ante un Atlético que empezó arriba presionando y que vivió los últimos minutos del partido embotellado en su mediocampo. Fue porque los vigueses recuperaron esa presión alta que dejan ver en ocasiones, porque Sergi Gómez tiró de sus fantásticas dotes de anticipación para botar a la delantera rojiblanca hacia el medio campo, porque los laterales se desplegaron en ataque para recuperar en campo contrario. También porque Señé le dio sentido a todos los balones que tocó y porque Bongonda se atrevió a juguetear con Juanfran. 

Pero no llegó. En la grada estaba Orellana y en Old Trafford, Nolito. Señé y Bongonda son a día de hoy dos buenos jugadores a los que les falta claridad al llegar al área. Asustan, pero todavía no atemorizan. Marcan, pero aún no golpean. Les falta ese añadido que los convierta en decisivos. Ese plus que puede tener Orellana y que, sobre todo, tenía Nolito. El gaditano era un terror dentro del área. Ahora el Celta ya no tiene ese arma de intimidación. Ni el propio Orellana, ni siquiera Aspas, alcanzan la dimensión del andaluz en ese rectángulo del campo. Deberán ser ellos los que den un paso al frente, quizás también de la mano de Rossi, para llenar ese hueco que va a ser difícil de cubrir. Todavía no es momento para pedírselo a Señé o Bongonda.

Con Nolito en el campo quizás el marcador al descanso hubiese reflejado una ventaja local. Lo que es seguro es que con o sin él, el Atlético le hubiera pasado igualmente por encima en la reanudación. Con ese nivel de intensidad, sin ninguna duda. Por una extraña razón, el Celta dimitió tras el gol de Koke. Un gol que llega por la pasividad defensiva de Jonny para contener el centro desde el flanco derecho, y por un desajuste en la marca de Wass. Ambos nombres escenificaron el derrumbe celeste en el segundo acto, especialmente el canterano, que repitió el error en el segundo y tercer gol. Un derrumbe físico y también mental. Agotados y abatidos.

No ayudó Berizzo. Como otras veces, reaccionó tarde y mal. Con el primer gol colchonero, el partido pedía sustituir a un exhausto y excesivamente lento Wass por el joven Pape Cheick. El Toto prefirió a Rossi para dar el relevo al danés, y no funcionó. No termina de entender el técnico argentino que no por introducir más delanteros el Celta va a jugar mejor. De hecho, son innumerables los casos en los que el equipo se ha partido con ese 4-2-4 al que recurre repetidamente cuando los partidos se tuercen. Lejos de generar más peligro, los celestes se desordenaron y permitieron correr al Atlético. Sumado a ello la falta de intensidad, como refleja la doble derrota aérea de Cabral con Griezmann, Balaídos fue una pradera para los de Simeone. Hicieron cuatro, pero pudieron ser más. En el último año, al Celta ya lo ha goleado todo hijo de vecino: cuatro el Sevilla y el Atlético, cinco el Valencia, seis el Barcelona y siete el Real Madrid. Seguramente Berizzo no sea el responsable directo de la derrota, pero sí de lo abultado del marcador. 

Tres partidos, tres derrotas. La parroquia, que reaccionó a lo grande aclamando al equipo, ya ve brotar viejos fantasmas. Parece que el Celta no puede disfrutar de una temporada tranquila en Europa. Falso. Esto acaba de empezar y fuera de guión sólo está el inesperado tropiezo ante el Leganés. El camino es empezar a ganar en Lieja y continuar la senda en Pamplona. El vuelo se remontará, seguro, siendo fieles a los principios del éxito del curso pasado. Es momento de reflexionar, de mejorar el nivel físico, de recuperar la intensidad, de encontrar la manera de dañar además de molestar, de aprender a vivir sin Nolito, de ajustar la defensa, de acoplar a los nuevos, pero de no dudar. Eso nunca. 


Leer más »

Casi


MARCA

Han transcurrido cerca de 24 horas desde que el mercado de fichajes cerrase sus puertas hasta el próximo invierno. Lo hizo tras una última jornada loca, como es habitual. Para casi todos menos para el Celta, lo que también es habitual. No es amigo Mouriño de demasiadas aventuras en el descuento estival. Son varios veranos ya en los que se espera un último fichaje sobre la bocina que nunca llega. Ni aquel segundo delantero en el año de Luis Enrique, ni el hombre de banda la temporada pasada, ni el mediapunta que reclamaba Berizzo para este curso. No va a llegar nadie porque sí.

Como siempre, será finalmente el año el que concluya la idoneidad o no de una plantilla. No obstante, nunca sobra un análisis inicial aun a riesgo de que el tiempo le termine a uno pintando la cara. El Celta ha confeccionado un buen grupo para lo que se le avecina, pero ha dejado la sensación de no haber redondeado el trabajo, y sobre todo de no haber sido extremadamente fiel a las peticiones de su técnico. 

Berizzo solicitó en junio un total de cinco incorporaciones. Quería un portero, un central, otro central que pudiese jugar de lateral, un hombre de banda y un 10. Este último casi como requisito ineludible. El propio Mouriño llegó a decir en rueda de prensa que era el fichaje prioritario tras el cual llegarían todos los demás. Unos meses después han llegado dos de esas solicitudes, y ha regresado la tercera. Roncaglia es ese central experimentado que también puede adaptarse al lateral. Pione Sisto, a quien el Celta seguía desde hace tiempo, es el banda derecha que mitigue la ausencia de Beauveu. Y David Costas, tras su periplo en Mallorca, el central que complete la defensa a la espera de la recuperación plena de Fontás. Han llegado también Naranjo y Lemos, dos promesas de Segunda destinadas a completar la plantilla, pero que parecen más apuesta del club que petición del entrenador. 

Así pues, faltan el portero y el 10. El club se impone en el tema de la portería y ratifica su confianza en Sergio y especialmente en Rubén. Ni Baroveros ni Diegos López. Es el puesto en el que Casa Celta más ha defendido a su cantera. Se puede compartir o no, pero se debe respetar porque hay una apuesta del club que viene de muy atrás: A Madroa bajo palos. 

El problema llega en la mediapunta. Ahí se pretendía el salto de calidad, por eso se fue primero a por Ljajic y después a por Praet. Seguramente Berizzo vuelva a concebir a Orellana en la banda y quisiese un acelerador del juego en esa zona que también encontrase fácilmente la portería rival. Pero no se consiguen jugones a cuatro duros. El Celta ya lo sabe. No quiso abonar los 10 millones que le solicitaban por el serbio y el belga, ni tampoco los 7'5 por los que se fue Stanciu al Anderlecht. Tampoco incluso, a última hora, el elevado sueldo de Rafinha. Prefirió, una vez más, no arriesgar. Y en ese perfil encajó Rossi, un futbolista fantástico venido a menos por las lesiones. No es el 10 que reclamaba Berizzo, pero con él y su inteligencia para adaptarse se tendrá que apañar al menos hasta enero.

Casi. Esa es la conclusión a primera vista. Se han ido Álex López, Madinda, Drazic, pero sobre todo Nolito. Y con el gaditano los 10 goles y otras tantas asistencias por temporada. En lugar de contratar a alguien cercano a esas cifras, el Celta ha depositado su confianza en una joven promesa de la liga danesa con unos informes brillantes, y en un excepcional futbolista al que las lesiones han lastrado enormemente. Arriesgado, quizás sin necesidad en el año de la mayor venta de la historia y con el alza en los ingresos televisivos, pero no sería la primera vez que sale bien. Se quedan los Aspas, Orellana, Cabral o Hugo Mallo. El tiempo dirá si la prudencia ha sido acertada o no.
Leer más »

[Directo] Sorteo de la fase de grupo de la Europa League


13:50h Muchas gracias por seguir el sorteo con nosotros. En breve, análisis en la web del grupo que le ha tocado en suerte al Celta. ¡Un saludo!

13:48h Termina el sorteo. Estos son los grupos:

GRUPO A: Manchester United, Fenerbahce, Feyenoord y Zorya.
GRUPO B: Olympiacos, Apoel, Astana y Young Boys.
GRUPO C: Anderlecht, Saint Etienne, Mainz 05 y Qabala.
GRUPO D: Zenit, AZ, Macabbi Tel Aviv y Dundalk.
GRUPO E: Viktoria Plzen, Roma, Austria Viena, Astra.
GRUPO F: Athletic, Genk, Rapid Viena, y Sassuolo.
GRUPO G: Ajax, Standard de Lieja, CELTA y Panathinaikos.
GRUPO H: Shakhtar, Braga, Gent y Konyaspor.
GRUPO I: Schalke, Salzburg, Krasnodar y Niza.
GRUPO J: Fiorentina, PAOK, Slovan Liberec y Qarabag.
GRUPO K: Inter, Sparta Praga, Southampton y Hapoel Beer Sheva.
GRUPO L: Villarreal, Steaua, Zurich y Osmanlispor.

13:40h Continúan saliendo los últimos equipos. El grupo del Celta ha sido de los primeros en completarse.

13:37h Se completa el grupo del Celta. El Panathinaikos se une al Ajax y al Standard de Lieja como rivales de los vigueses. Grupo competido y con destinos muy interesantes.

13:36h Momento para el bombo 4, del que saldrá el último rival del Celta. El primero en salir es el Luhansk, que se va al grupo de la muerte con United, Fenerbahce y Feyenoord. El Astana, por su parte, jugará en el grupo B con Olympiacos y Apoel.

13:35h Continúa el sorteo, pero ya sabemos que el Celta visitará dos estadios que ya conoce, el Amsterdam Arena y el estadio del Standard de Lieja.

13:32h ¡Sale el Celta! Ajax y Standard de Lieja serán los rivales.

13:31h El Mainz al grupo C. Por su parte, el Macabbi Tel Avi al D con Zenit y AZ. No sale aún el Celta. El Austria de Viena con Viktoria Plzen y Roma.

13:30h El Feyenoord se va con el Manchester United y el Fenerbahce. Se va el sueño de Old Trafford. Por su parte, el Young Boys jugará en el B con Olympiacos y Apoel.

13:29h Sale primero el Gent, que se va al grupo H con Shakhtar y Braga. No habrá viaje cercano para el Celta.

13:28h ¡Llega la hora del bombo 3! ¡Turno para el Celta!

13:27h Los dos últimos del bombo 2 son el Spartak de Praga, que se enfrentará al Inter de Milan, y el Steaua Bucarest, que se va al grupo L con el Villarreal.

13:26h El Braga se va al grupo H con el Shakhtar. El siguiente en salir es el Salzburgo, que jugará en el grupo I contra el Schalke. El PAOK, por su parte, al grupo J con la Fiorentina.

13:25h El AZ Alkmaar se va al grupo D con el Zenit. La Roma, al grupo E con el Vitoria Plzen. Le sigue el Genk, quien jugará en el F con el Athletic Club, por lo que no podrá jugar contra el Celta.

13:24h El Fenerbahce se va al grupo A con el Manchester United. El Apoel jugará en el grupo B con el Olympiacos. Mientras que el Sain-Etienne jugará en el grupo C con el Anderlecht.

13:23h Llega el momento del bombo 2. Aquí ya podremos descartar a 2 rivales, aquellos que se enfrente con Athletic y Villarreal. 

13:22h Inter de Milán, Athletic Club y Villarreal a los grupos J, K y L.

13:21h Seguimos con el bombo 1. Shakhtar, Schalke 04, Fiorentina a los grupos G, H e I. No salen aún los españoles Villarreal y Athletic.

13:19h El Zenit de San Petesburgo, el Viktoria Plzen y el Ajax a los grupos D, E y F.

13:17h Salen primero las bolas del Manchester United, Olympiacos y Anderlecht. Irán a los grupos A, B y C, respectivamente. 

13:15h ¡Empieza el sorteo! Turno para que los cabezas de serie conozcan los grupos en los que participarán.

13:14h Como es habitual en estos sorteos, la Uefa explica ahora el procedimiento técnico para la realización del mismo. Explica el porqué de la composición de los bombos y expresa las normas del torneo. Habrá un total de 12 grupos desde la letra A a la L. 

13:12h Momento ahora para Giorgio Marchetti, quien repasa los participantes que iniciarán la competición a partir de septiembre. Recuerda también que el ganador del torneo se ganará el derecho a disputar la Champions League la temporada siguiente.

13:09h El segundo invitado es el ex-jugador de Bayern y Barcelona, Patrik Anderson. El sueco será uno de los embajadores de la competición esta temporada. No en vano, la final del torneo se disputará en su país, concretamente en Solna (Estocolmo).

13:06h El primer invitado de la ceremonia es el ex-guardameta de Valencia y Sevilla, Andrés Palop, quien ganó el torneo con ambos equipos hasta en un total de tres ocasiones.

13:04h Mientras se emite el vídeo recordatorio de la pasada campaña, recordamos que entran hasta 48 equipos en el sorteo, por lo que se conformarán hasta 12 grupos de 4 clubes cada uno. Como siempre en estos casos, no se pueden enfrentar equipos del mismo país en esta primera fase.

13:02h Darren Tullet da la bienvenida a todos los asistentes y rememora el camino del Sevilla, último campeón, hacia el título alcanzado la pasada campaña.

13:00h ¡Arranca el sorteo de la Europa League en el forum Grimaldi de Mónaco!

12:57h Menos de tres minutos para el arranque del sorteo. Diez años después, el Celta regresa a un bombo europeo. ¡Disfrutemos de este momento!

12: 54h El presidente Carlos Mouriño y el director general Antonio Chaves serán los representantes del club olívico en el sorteo que se celebra en el forum Grimaldi de Mónaco

12:50h Y por último, en el bombo 4 y por tanto el más asequible a priori: Panathinaikos, Sassuolo, Qarabag, Astana, Niza, Zorya Luhansk, Astra Giurgiu, Konyaspor, Osmanlispor, Gabala, Hapoel Be’er Sheva y Dundalk.

12:46h En el bombo 2 están: AZ, Sporting de Braga, Red Bull Salzburg, Roma, Fenerbahce, Sparta de Praga, PAOK, Steaua de Bucarest, Gent, Apoel Nicosia, Standard de Lieja y Saint-Étienne.

12:42h En el bombo 1 se encuentran los cabezas de serie: Villarreal, Athletic Club, Schalke 04, Zenit, Manchester United, Shakhtar Donetsk, Olympiakos, Ajax, Inter de Milán, Fiorentina, Anderlecht y Viktoria Plzen.


12:38h El bombo 3 lo componen los siguientes clubes, los cuales nunca podrían enfrentarse al Celta: Southampton, Zürich, Mainz 05, Maccabi Tel Aviv, Austria de Viena, Feyenoord, Slovan Liberec, Rapid de Viena, Krasnodar, Young Boys y Gent. Tampoco podrán cruzarse con los de Berizzo el Villarreal y el Athletic Club por pertenecer a la misma liga doméstica.


12.35h  Tras finalizar anoche la última fase previa, el equipo de Berizzo ha quedado encuadrado en el bombo 3 del sorteo, con lo que sus rivales saldrán de los bombos 1, 2 y 4.


12:32h El Celta regresa a un sorteo continental por primera vez en diez años. Su última participación fue en la 2006-07 a las órdenes de Fernando Vázquez. Entonces, el conjunto vigués sucumbió en octavos de final ante el Werder Bremen. Antes se había impuesto al Standard de Lieja en una ronda previa; superado un grupo con Newcastle, Fenerbahce, Palermo y Eintracht de Frankfurt; y eliminado en dieciseisavos al Spartak de Moscú.


12:30h ¡Buenas tardes! Arrancamos en Moiceleste con la retransmisión del sorteo de la fase de grupos de la Europa League 2016-17 que arrancará a las 13h.
Leer más »

Por que non Pape?



A pobre imaxe amosada polo Celta o pasado luns no seu debut ligueiro ante o Leganés deixa moitas interrogantes enriba da mesa. Unha delas comezou a xestarse xa ao mediodía, coa convocatoria, e acentuouse aínda máis co desenvolvemento do encontro. Por que non Pape Cheick? Cal foi a razón da súa ausencia na lista? Por que trala súa notable pretemporada viu o primeiro partido do curso dende a bancada?

Son cuestións que debería contestar Berizzo. Evidentemente, os seus argumentos terá. Posiblemente imaxinaba un partido distinto, cun Celta moito máis dominador e moito máis incisivo do que realmente foi. Quizáis intuía tamén un Leganés menos agresivo e perigoso ao contraataque. Por todo iso, prescindiría do canteirán a pesares de que Radoja non estaba dispoñible e o Tucu non ía ser titular. Consideraría que serían máis necesarios os futbolistas de última liña, máis cercanos ao área coma Señé ou Naranjo.

O certo é que o partido amosou a un Celta moi partido cun 4-2-4 que o Leganés soubo interpretar ben para facer dano á defensa celeste. Durante o primeiro tempo, os vigueses tiveron o balón, mais sen excesivo perigo. No segundo, o descontrol fíxose dono do partido e o mediocampo converteuse nun correrrúas onda a pelota apenas ficaba un par de segundos. Nun periodo e noutro, a figura de Pape Cheick puido ser importante para os intereses locais. Especialmente no tramo final, cando o xogo era caótico e a medular celeste estaba formada por Tucu, Orellana e o recén ingresado Señé. Berizzo, coma outras veces, apostou por acumular homes de área coa saída do catalán e anteriormente de Guidetti, cando o partido posiblemente esixía máis control na zona central. Non funcionou.

Durante o verán, as contínuas loubanzas de Berizzo á figura de Pape facían intuir un maior protagonismo do canteirán no primeiro equipo para a temporada que acaba de comezar. Superior por supusto ás aparicións residuais do curso pasado, algunhas incluso coma lateral dereito. Porén, en todas elas, o senegalés amosou nivel de abondo para competir na Primeira División. Moitos recordan a súa participación ante o Valencia que foi chave para acadar unha difícil vitoria en Mestalla. Nesta pretemporada, confirmouse o que xa se intuía anteriormente: Pape está para axudar.

Non o viu así Berizzo o pasado luns. É sabida a dificultade do técnico arxentino para confiar nos máis novos. Dende a súa chegada, únicamente un Santi Mina que xa era membro da primeira plantilla entón, tivo minutos con asiduidade. O resto, protagonismo mínimo e case sempre limitado á Copa do Rei. Pape semella ser un caso algo diferente. Xunto con Borja Fernández foi o canteirán predilecto do Toto dende a súa chegada. Intúese que o cordobés ve algo especial nel, pero non termina de darlle toda a confianza que, polo amosado ata o de agora, seguramente mereza. Ante o Leganés tivo novamente unha oportunidade e non se atreveu. Veremos se é algo esporádico e Pape adquire un rol relevante no futuro do Celta, ou se por contra, como aconteceu con Borja Fernández, as verbas caen no esquecemento e as boas intencións de pretemporada quedan na bancada.
Leer más »

En obras


EFE

Cemento, ladrillo y cables colgando. Así lucía Balaídos para dar la bienvenida a la temporada más ilusionante en Vigo de la última década. Un estadio a medio reformar que recibió a un equipo en obras. Defraudó el Celta en su primera comparecencia pública del curso. Muchos incluso señalan que fue la peor actuación de la era Berizzo en casa. No van muy desencaminados. Espeso durante el primer tiempo y espantoso después. Un caos absoluto auspiciado por una manera de entender el fútbol que no admite medias tintas. 

Pep Guardiola hubiese sufrido mucho anoche de haber nacido celtista. Berizzo y él comparten la idea de que al fútbol se gana a partir de la portería contraria, pero difieren en la forma de alcanzarla. El catalán no concibe un mundo sin centrocampistas. Ha llegado a insinuar que le gustaría jugar con once. Algún día, Berizzo terminará por no alinear ninguno. Ayer finalizó el partido con Tucu, Orellana y Señé después de que a Wass y a Marcelo Díaz se les acabase la gasolina. Para el argentino, la medular ha sido un área de paso desde el primer día. Más o menos acentuada según sus ocupantes, pero siempre un lugar donde el balón no debía estar demasiado tiempo. Ante el Leganés se adivinó esa predisposición desde el principio con el 4-2-4 inicial. Es un sistema con sus virtudes y defectos. Introduce vértigo en fase ofensiva y multiplica los efectivos celestes en área rival. Si Orellana y Aspas encuentran espacios, es una ganga. Sin embargo, también favorece el desorden y ayuda a partir al equipo. 

Ha quedado demostrado que el Celta se encuentra más cómodo en un 4-2-3-1 o en su variante del 4-3-3. Ahí la figura del Tucu es fundamental, como lo fue en su día la de Krohn-Dehli. Es ese futbolista que compensa el repliegue y le da calma a la pelota. El que reduce el riesgo de una contra en igualdad numérica y el que introduce esa pausa necesaria para que el balón alcance a los hombres de arriba en buena situación. Anoche el Tucu, sin una pretemporada completa, fue suplente. Berizzo radicalizó su propuesta y salió cruz, pues el Leganés entendió bien cómo dañar la estructura. Guerrero y Pires se pusieron las botas a la espalda de un desafortunado Marcelo Díaz. La solución más lógica la desechó el argentino al mediodía, cuando dejó a Pape fuera de la convocatoria. Y en el segundo tiempo, ya con el de Tucumán en el campo, la alternativa fue acumular delanteros. El resultado fue el caos.

Una imagen caótica que hemos visto muchas veces y que en ocasiones salvaba Nolito. Anoche el celtismo también empezó a echar de menos al gaditano. Aspas y Orellana no tuvieron el día y van a necesitar de un tercer camarada para completar el ataque. A falta del anhelado mediapunta de Berizzo, Bongonda y Pione Sisto opositan al tridente. Ninguno estuvo brillante. Algo mejor el primero que el segundo, todavía adaptándose. Igual que Roncaglia, quien recordó al Cabral de su primera temporada. Buenas condiciones, pero exceso de ímpetu y ganas de hacer más de lo que probablemente sabe y debe. Mejorará con el tiempo, especialmente cuando adquiera los peculiares mecanismos defensivos de este Celta. 

Dice Aspas que queda mucho para ser el equipo de la temporada pasada. Sólo se ha ido Nolito, pero el vacío que deja es grande y el reto que se avecina mayúsculo. Una derrota como ésta será insignificante o no en función de la reacción posterior. Real Madrid y Atlético esperan tras el varapalo. El tremendismo celeste ya pronostica el farolillo rojo para la cuarta semana y dificultades para alcanzar la permanencia en mayo. Lo cierto es que, pese a la posibilidad no descabellada de que eso ocurra, hay ejemplos pretéritos que permiten dudar de esa predicción. La pasada temporada, otro recién ascendido como Las Palmas rascó un 3-3 con un jugador menos desde el arranque. También se venían turbulencias. Después llegaría una victoria brillante en el Sánchez Pizjuán y el inolvidable 4-1 al Barcelona. Fútbol es fútbol, que diría Boskov.
Leer más »

Na procura do "Top-ten"



O Celta comezará esta noite a súa 51ª participación na Primeira División do fútbol español. Un total de 1.660 partidos na máxima categoría dende aquel debut en 1939 ante o Real Zaragoza tralo trienio de parón pola Guerra Civil. En todo este tempo, o clube olívico acadou un total de 1.744 puntos, repartidos en 573 vitorias, 383 empates e 704 derrotas, o que lle permite ocupar a 12ª posición na  clasificación histórica da liga. 

Un ano máis, o Celta continuará na procura do "Top-ten" do torneo. Actualmente son 102 puntos de diferenza respecto ao equipo que ocupa a 10ª posición, o Real Betis Balompié, un conxunto coas mesmas temporadas co equipo vigués en Primera, mais cun mellor ratio de puntuación. Será preciso repetir a dinámica dos tres últimos anos, con descenso incluido dos verdiblancos, para darlles caza nun futuro cercano. E é que dende a temporada 2013-14, o Celta conseguiu reducir en 90 puntos a distancia co conxunto de Heliópolis.

Máis preto e polo tanto máis factible é a posibilidade de alcanzar ao 11º clasificado, o Deportivo. O conxunto herculino, beneficiado pola no homoxeneización dos puntos por vitoria co paso aos triunfos de 3 puntos, avantaxa aos celestes en 34 puntos (37 co su triunfo do pasado venres). Dende o retorno do Celta a Primeira en 2012, a distancia entre ambos reduciuse en 85 puntos. Dúas temporadas como as anteriores, cun +16 e un +18 respectivamente para os vigueses, abondarían para dar alcance ao eterno rival.

Todo o demáis resulta inacadable a medio prazo. Incluso o Zaragoza, 9º da lista e a 365 puntos pese as súas xa tres campañas sen sumar. Dende entón o Celta recortou 160 puntos aos maños, pero serían precisas mínimo outras seis ou sete temporadas a este ritmo, e sempre cos aragoneses lonxe de Primera, para superalos.

Por detrás nada inquieta. Valladolid e Racing, sen posibilidades de sumar este ano, aparecen a 273 e 329 puntos, respectivamente. Sporting, Osasuna e Málaga séguenlles, pero todos a demasiada distancia. 

Unha temporada máis, o Real Madrid segue liderando esta clasificación, aínda que perdendo progresivamente vantaxe co Barcelona. O Atlético rematou por adiantar ao Valencia e consolidarse nesa terceira praza histórica. Mentres o Athletic chega xusto por tras para desbancar, se cadra este ano ou se cadra o que vén, aos chés desa cuarta praza. Máis abaixo o Sevilla, que superou ao Espanyol, e a Real Sociedad. Zaragoza e Betis completan ese "top-ten" cada vez máis preto para o Celta. 




Leer más »

Diez años para conocerte


RICARDO GROBAS

Siendo un niño nunca hubiera escrito esto. Y no por razones de edad, pues ya desde pequeño hacía mis pinitos ante un papel, bien para contar una historia absurda que germinaba en mi cabeza, o bien para narrar las evoluciones de mi equipo de amigos durante el fin de semana. No hubiera escrito nada simplemente porque no me hubiera parecido relevante. No hubiera sido ni épico, ni heroico, ni legendario, sólo rutinario. Era la realidad de los que nacimos y nos hicimos celtistas durante los años 90. Europa como rutina. Villa Park, Anfield, Delle Alpi y tantos otros cada jueves por la noche. Hasta Óscar Suárez, la inconfundible voz de esos partidos en la Televisión de Galicia, pasó a ser como de la familia.

Recuerdo que un viejo amigo de mi padre siempre me decía: "disfruta de estos años que éste no es el Celta de verdad". Lo tachaba de loco. Observaba a mi equipo ganar en el campo del Liverpool o golear al Benfica como quien veía una tarde cualquiera el Xabarín Club. Aquellos partidos eran parte de la programación televisiva de la semana. Desde entonces, los jueves por la noche veo Cuéntame Cómo Pasó.

Han pasado diez años desde aquel partido en Bremen en el que el árbitro nos privó de la remontada. Lo vivido desde entonces me ha servido para acercarme a esa realidad que me describían los más veteranos. Y, visto con perspectiva, me alegro de que así haya sido. Me alegro de haber bajado a Segunda y de haber purgado durante cinco años todos nuestros pecados. Me alegro de haber salido mitad aliviado y mitad avergonzado de Balaídos aquella tarde ante el Alavés. Me alegro también de haber recuperado la ilusión con aquel penalti de Trashorras en Villarreal y la posterior eliminatoria de Copa frente al Atlético. Me alegro incluso del penalti marrado por Michu en Los Cármenes. Y por supuesto, me alegro de todo lo bueno que ha llegado después.

Me alegro porque todo ello me ha permitido conocer al Celta de verdad. Me he hecho mayor y conmigo mi celtismo. Ya no vivo en aquella burbuja de eliminatorias europeas y finales de Copa. El mundo no es tan precioso como se ve desde los ojos de un niño. Y mi equipo tampoco. ¿Pero sabéis qué? Éste Celta me gusta más que el de entonces. Por muchas cosas, pero especialmente por una. Porque no es un grupo de grandes futbolistas comandados por un genio ruso. No, es un club con identidad, con una afición orgullosa y en el que marca goles un chaval de Moaña. 

A partir de septiembre, o de julio quién sabe, volverán las noches europeas a Vigo. En Balaídos o a través de la tele, aunque sin Óscar Suárez al micrófono, ni "Licsen" o "Ditriel" en el campo. Será distinto, pero tanto o más especial si cabe. En casa o a domicilio me acompañará aquella bufanda que mi padre me compró precisamente en un Celta 0-0 Olympique de Marsella. Alguna que otra vez, a veces con motivo del desgaste de la prenda consecuencia de los años, recordamos ese partido. Más bien recordamos aquella última acción en el descuento con Gudelj estirándose hasta el límite en busca de aquel balón que daba el pase a semifinales. Eran los tiempos del Celta superlativo para mí, de un Celta que si caía un año volvía a Europa al siguiente. Tiempos de un Celta desconocido que me tuvo engañado durante algún tiempo, pero que me hizo muy feliz. 



Leer más »

El primer día tras la tormenta


MARTA G. BREA

Fue el de anoche ante el Eibar un partido de reencuentros. Volvió a ganar el Celta. Volvió a Europa. Volvió a jugar bien. Volvió a sentenciar un partido. Volvió a dejarlo revivir. Volvió a sufrir hasta el final. Volvió a marcar. Y volvió a encajar. Volvió a perder un equipo vasco en Balaídos. Volvió Aspas a crear. Volvió Guidetti a mojar. Volvió Bongonda a desbordar. Volvió Marcelo a mandar. Volvió el mejor Wass. Y volvió Jonny. Volvió Jota. Y volvió Nolito.

Anoche ante el Eibar el Celta dio el primer paso hacia Europa. Lo hizo recordando al equipo de los primeros meses. Controlador, dominador, presionante, incisivo, agresivo y matador. Marcelo Díaz procesa el fútbol en su cabeza a diferente velocidad y dimensión que los demás. A su lado, el Tucu Hernández convierte cada actuación en un derroche físico encomiable. Ambos dominaron el centro del campo liberando a un Wass que sonríe cuando más cerca del área juega. Ahí empezó a ganar el partido el Celta ante un Eibar que incordió la salida del balón en el inicio, pero poco a poco se fue echando atrás. Ayudó bajando a recibir un Aspas cada vez más similar al de Barreiro y menos al de Balaídos. El de Moaña está volviendo al origen, pululando en la línea de tres mediapuntas, en detrimento del gol pero al servicio del equipo y de un delantero con el que se entiende a las mil maravillas. Guidetti se ha hecho un hueco a base de encontrar portería y de una sociedad ilimitada con el canterano celeste. Menos socios le hacen falta a Bongonda. El belga ha recuperado para Vigo la figura del extremo puro. Encarar, regatear y centrar. El tiempo le ha dado el descaro para intentarlo y la habilidad para conseguirlo. Se está haciendo mayor.

El lunar, el de siempre. Por error propio o por acierto del rival. El Celta ha encajado 44 goles esta temporada, una barbaridad sólo al alcance de Rayo, Granada, Espanyol y Levante. La peor marca desde los años 80. Quizás anoche poco se pueda decir. Durante 80 minutos los armeros no fueron capaces de inquietar más allá del claro penalti de Cabral no señalado en el primer tiempo. El comportamiento defensivo fue correcto. Mención especial a un Jonny que, más allá del gol, agasajó a Jota con un marcaje impecable. No obstante, Berizzo debería darle una vuelta. El "mientras marquemos más goles que el rival..." no ayuda. También la plana mayor, para la que sobraban seis defensas en plantilla e incluso cinco. También Sergio y Rubén, cuyo nivel este curso no ha estado a la altura del resto del equipo.

Volvió el mejor Celta, aquel que empezó a apagarse con una goleada ficticia e injusta ante el Valencia y que puede regresar tras otra del mismo estilo en el Camp Nou. Cierto que por el medio ha dejado actuaciones puntuales brillantes, especialmente en la Copa, pero había dejado de dominar y controlar como lo hacía en septiembre y octubre. Llegó el bajón invernal de todo proyecto totista. Se fue Augusto y no estuvo Nolito por dos meses. Lesiones, sanciones y una plantilla escasa, sobre todo en la retaguardia. Con la cabeza en la Copa y menos piernas en liga, la caída en el torneo de la regularidad era esperable. Caída, que no hundimiento como doce meses atrás. Ese ha sido el gran éxito: atravesar la tormenta sin pillar una gripe. 

Ahora el cielo se despeja. La gráfica de rendimiento del Toto recupera la pendiente ascendente. Ha llegado Marcelo Díaz y Augusto Fernández es cada vez más un recuerdo del pasado. Por fin ha reaparecido Nolito, ese factor diferencial que gana partidos cuando otros no pueden. Sólo Fontás continúa en la enfermería. La carga de amarillas ha desaparecido y a Getafe viajará Orellana después de su castigo. La crisis ha descubierto a Guidetti, Bongonda y Señé, olvidados por el técnico en el tramo inicial y recuperados para la causa. Beauveu, aunque a paso más lento que el Chelo, continúa con su adaptación. Y la Copa, para bien o para mal, no volverá hasta el año que viene. Razones para soñar. 









Leer más »