Mostrando entradas con la etiqueta IDR. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta IDR. Mostrar todas las entradas

Paco Herrera y la bipolaridad del celtista


XOAN CARLOS GIL
Mucho se ha hablado en los últimos días sobre la figura de Paco Herrera. Algunos se han atrevido a pedir su dimisión/destitución inmediata después de los malos resultados del equipo. Otros muchos llaman locos a estos anteriores, argumentando que el celtismo debe agradecimiento eterno a Paco Herrera por sacar al Celta del Infierno tras cinco largos años.

A estos últimos les vendría bien recordar que algún otro entrenador del Celta fue cesado en la jornada 21, con 21 puntos y fuera de los puestos de descenso, pese a que el año anterior había logrado la única clasificación para la Liga de Campeones en la historia del Celta de Vigo.

A los primeros, estaría bien recordarles que otros entrenadores, con una plantilla muy parecida a la que ascendió, apenas consiguieron más que salvar la categoría en la División de Plata.

Paco Herrera no es el peor entrenador de Primera. De hecho, Paco Herrera es un gran entrenador. Pero como quien tiene boca, a veces se equivoca – si no lo hiciese, probablemente se llamase José Mourinho y estuviese entrenando al Real Madrid -, y haber conseguido un ascenso no lo convierte en inmune a cualquier tipo de crítica. Conviene recordar que con los Michu, Trashorras, Falcón y compañía completando la gran plantilla con la que ascendió, hizo una de las peores segundas vueltas de la historia del Celta en Segunda (va de memoria la cosa).

Lo que está claro es que, a día de hoy, no hay nadie que conozca mejor la plantilla del Celta que el catalán, ni nadie más capacitado que él para mantener al equipo en Primera. Así que lo que vale es la crítica constructiva, el halago con sentidiño y el remar todos para el mismo lado. Cuando la temporada termine y el Celta confirme su presencia, un año más, en Primera, será momento de hablar sobre si Herrera es el hombre más capacitado para liderar este proyecto. Hasta entonces…

Leer más »

La permanencia es para los valientes


LALO R. VILLAR
Curiosamente, tras cinco largos años en el infierno, el Celta volvió a mostrarse como un  equipo muy competitivo en la categoría de plata cuando decidió ser valiente. Cuando decidió apostar por gente de la casa, en su mayoría sin experiencia en la categoría, y por un fútbol asociativo que muchos catalogaron de suicidio en una división tan dura.

A su vuelta a Primera, la idea fue clara: el estilo no se toca. Y eso ha hecho Paco Herrera (a medias).  En la práctica totalidad de los partidos como locales, el Celta apostó por llevar la iniciativa, jugando de la única forma que sabe. 

Fuera de casa las cosas no parecen tan claras. A menudo, Herrera ha apostado por el trivote y la búsqueda de otras soluciones más “efectivas”. Sin embargo, en el partido quizás menos propicio para mantener el esquema habitual, el del Camp Nou, Herrera decidió hacerlo así, y el resultado fue el mejor encuentro como visitante de la temporada y quedarse a las puertas de noquear al todopoderoso Barcelona. Curioso. Aquel día el Celta salió derrotado, pero seguro que las sensaciones de la mayoría de los celtistas fueron bien distintas a las posteriores a las derrotas en Anoeta, Mestalla, Vallecas o, incluso, el Bernabéu.

Es por ello que, volviendo al partido de este fin de semana y para seguir enredando con el tema de la sustitución de Aspas, me pregunto ¿hasta qué punto era necesario? Herrera dijo: “No quería correr el riesgo de volver a quedarme con 10”. Y vosotros, ¿qué hubieseis preferido, no ganar con 10 pero quedándose con la sensación de haber ido a por el partido, o empatar 11 contra 11 con el feeling de que podríamos haber sacado los tres puntos?

Obviamente, es demasiado fácil hablar a posteriori. Pero la valentía nos devolvió a Primera, ¿por qué no pensar que también debe ser ella quien nos consolide en la categoría?
Leer más »

El fichaje que el Celta necesita


EFE
Estoy convencido de que la inmensa mayoría del celtismo estará de acuerdo conmigo si digo que, si hay un jugador imprescindible en este Celta, ese es Álex López. Coincidiremos en que ha demostrado de sobra que en los partidos como locales debe formar dupla en el centro del campo con el renacido Borja Oubiña.

¿Problema? El esquema que tantas alegrías nos dio en Segunda y en los pocos partidos que hemos jugado como locales esta campaña parece no ser el más adecuado para los partidos en los que juguemos como visitantes. Da la sensación de que Álex todavía no ha llegado al punto de madurez necesario para coger los galones en un equipo que no quiere renunciar a su fútbol contra nadie. Por ello, tanto en Balaídos frente al Málaga, como en Anoeta y Mestalla, Herrera optó por colocar un mediocentro más, dando un mayor grado de libertad al ferrolano, o, incluso, por sentarlo en el último partido en los Cármenes, intentando dotar de un mayor potencial físico a la media.

Al tomar esta decisión, nos encontramos con un nuevo problema. El Celta no quiere renunciar a su estilo, pero, sin Álex al lado  de Oubiña, la salida celtiña pierde claridad en demasía y se encuentran dificultades en zonas demasiado complicadas.

Está claro que donde mejor rendimiento nos puede dar Álex López es en la media punta, pero ni Bustos ni Natxo Insa consiguen acabar de complementarse con Oubiña, ya que la salida de balón no es su mejor virtud. Por este motivo se especuló haya por el mes de agosto con la contratación de un medio centro más. Una especulación que parte del celtismo no entendió en su momento, pero que, vistas las circunstancias, comienza a tener mucho sentido.

Necesitamos un medio centro con capacidad recuperadora y claridad en la salida de balón. Es decir, necesitamos un jugador similar a Oubiña, pero entendiendo que la economía del club no permite fichar algo de su nivel, ¿no?

Y mi pregunta es: ¿y si ya tuviésemos a ese jugador en el equipo? ¿Y si nos hemos pasado casi dos años intentando reconvertirlo en central? ¿Y si no le hemos dado la oportunidad de que demuestre lo que vale en su verdadera posición? ¿Y si ese jugador es de O Porriño y lleva el 6?
Leer más »

Javi Varas, solo ante el peligro


JORGE LANDÍN
Cinco goles encajados y hasta seis balones estrellados contra la madera de su portería, esos son los preocupantes números que presenta el bueno de Javi Varas tras cuatro partidos disputados con el Celta, además de unas cuantas paradas en las que los delanteros contrarios ya cantaban gol.

Conclusión: La defensa del Celta está concediendo demasiadas facilidades.

Mucho se ha hablado de que no podremos salvarnos sin una buena adaptación a la categoría de Aspas, Álex, Krohn-Dehli o Chu Young Park. Razón no le falta a quien lo dice. Sin goles no se consiguen puntos, y bien lo saben por Coruña, ya que en su último descenso apenas consiguieron llegar a la treintena de goles, lo que les privó de una salvación que veían cercana.

Todavía podemos mejorar mucho en el apartado ofensivo, es innegable. Y lo vamos a necesitar para continuar en Primera. Pero hay una cosa que necesitaremos mucho más: Convertirnos en un equipo fiable defensivamente.

Por ello, mucho más importante que los goles de Aspas o Bermejo será la adaptación a la categoría de Túñez, Roberto Lago y Hugo Mallo y el grado de entendimiento que Cabral pueda adquirir con sus compañeros en la zaga celtiña. Y nombro solo a estos cuatro jugadores porque estoy convencido de que, por calidad y complementariedad, serán los hombres sobre los que recaiga la responsabilidad defensiva durante toda la campaña.

A las pruebas me remito. Hubo un único partido en el que el Celta no encajó goles, y fue contra un equipo con atacantes del nivel de Joseba Llorente o Sisi, resultado: única victoria en los cuatro partidos disputados. En el resto de partidos, los errores defensivos acabaron por ser un lastre demasiado grande. Véase el último partido ante el Valencia, donde, cierto es, apenas hubo más concesiones que los dos goles. Andrés, Hugo, Roberto, Gustavo; Javi Varas y todo el celtismo se encomienda a vosotros.

Leer más »

El ascenso según Iván Díaz Rolle


Continuando con la serie en la que los redactores de moiceleste analizamos la temporada del ascenso, llega mi turno. He de admitir que allá por agosto del año pasado no era la persona más optimista del mundo respecto a las opciones de ascenso del Celta. El fracaso en el play-off unido a una serie de importantes bajas me hacía dudar de nuestras posibilidades. Sin embargo, la capacidad de Herrera para adaptarse a la nueva plantilla, la estabilidad defensiva encontrada con la pareja de centrales Oier-Túñez, la recuperación de Borja Oubiña o la explosión de Iago Aspas, entre otros múltiples factores, me hicieron darme cuenta de que el ascenso no era ninguna utopía.

El mejor partido: Celta 4-3 Almería (Jornada 26)
MARTA G. BREA
Quizás no fuese el partido en el que mejor jugamos, pero en aquel partido quedó claro lo que es el Celta, un verdadero equipazo. Por entonces el Almería era uno de los principales rivales para los dos puestos de ascenso directo. Balaídos se vistió de gala para recibirlo. La cosas se pusieron complicadas desde el principio, adelantándose los andaluces en dos ocasiones, sin embargo, el empuje de la afición y del equipo, liderado por un excelso Mario Bermejo, hizo que la cordura volviese al marcador en forma de espectacular remontada, en uno de esos partidos que hacen entender porqué uno es del Celta.

El momento clave: Oier-Túñez, nueva pareja de centrales
LALO R. VILLAR
Habrá quien diga que el  gol de Joan Tomás en Zorrilla, el de Manucho en propia frente al Hércules, la remontada al Xerez, la recuperación de Borja Oubiña o el empate del Valladolid en Alcorcón fueron momentos mucho más decisivos. A lo mejor tienen razón, no lo sé, pero personalmente siempre he pensado que los grandes equipos se construyen desde atrás, por ello no pudimos ser un aspirante real al ascenso directo hasta que encontramos la estabilidad defensiva. Las cifras cantan, en la jornada 15, el Celta era séptimo, habiendo conseguido 23 puntos, con 18 goles encajados. En la jornada 16, frente al Sabadell (4-1), Túñez y Oier forman como pareja de centrales. Los números desde entonces fueron: 62 puntos y 19 goles encajados en 27 partidos (casi el doble), para acabar segundos, siendo el equipo menos goleado.

El  peor momento: Barcelona B 2-1 Celta (Jornada 15)
El Celta llegaba al Mini Estadi después de dos derrotas consecutivas (Deportivo y Hércules). En Barcelona cayó por tercer partido seguido, colocándose séptimo, fuera de play-offs, pero lo peor eran las sensaciones. Después de una serie de buenos partidos, la baja de Borja Oubiña hizo que Herrera apostase por un trivote Insa-Bustos-Álex en el medio, el equipo se mostró frágil, plano, sin ideas…

El mejor gol: Orellana en Sabadell (Jornada 37)
Solo puedo decir que corría el minuto 76 y el Celta se dejaba dos puntos vitales en Sabadell, entonces Joan Tomás recibió el balón en el borde del área y se inventó un pase genial por encima de la defensa para Orellana. Para describir lo que pasó una vez el balón llegó al chileno creo que todavía no existen palabras, lo único que se me ocurre es orgasmo futbolístico.

El mejor jugador: Iago Aspas
RICARDO GROBAS
Por encima de la maestría de Álex López, el desborde de De Lucas u Orellana, la recuperación de Oubiña… destacan los números de un joven de Moaña. Un jugador que empezó como suplente  pero, como siempre, estuvo ahí cuando se le necesitaba, sacando lo mejor de sí mismo en los momentos decisivos, marcando 23 goles y demostrando que no hay ningún falso 9 humano que pueda dar mejor rendimiento que un 9 de los de verdad, eso está reservado a los extraterrestres, como él o Messi.
Leer más »

El gol que nos devolvió a nuestro sitio


Foto: Gonzalo Martín Velasco 
Lamentablemente, son muchos los que piensan que ese empate sin goles contra el Córdoba en un partido en el que parecía que jugábamos sin porterías fue lo que nos devolvió a Primera.
Por desgracia, también son muchos los que piensan que fueron las presuntas primas a los rivales del Valladolid lo que hizo que ya seamos de Primera.

Otros tantos, bastante más acertados por cierto, piensan que fue el gol del discutido Natxo Insa en Tarragona lo que nos montó en el ascensor. Desafortunadamente, quizás, al menos desde fuera del celtismo, no sean tantos los que piensan que son nuestros 83 goles marcados y solo 37 encajados para sumar un total de 85 puntos lo que nos hizo merecedores de una de las dos plazas de ascenso directo.

Sin embargo, todo gran equipo tiene su gran momento en cada gran reto que supera. El Real Madrid ganó la liga, sobre todo, gracias al gol del Cristiano en el Camp Nou. El Barcelona ganó, no hace mucho una Champions, que bien podría haber supuesto la canonización de Andrés Iniesta por su impresionante gol en Stamford Bridge. Y fue un gol de Joan Tomás en Zorrilla lo que posibilitó que el celtismo cumpliese un sueño que ya se estaba alargando demasiado.
Yo nunca olvidaré aquel día. Quizás, el hecho de que actualmente resido en la ciudad del Pisuerga fuese  lo que hizo que me pasase toda la semana nervioso, ansioso, con ganas de que llegase aquel partido. Sin embargo, sé que los 2300 celtistas que llegaron desde Galicia y otros lugares de la geografía española y europea para apoyar a nuestro equipo estaban tan tensos como yo. Aquel sábado, las calles del centro de la ciudad castellana se tiñeron de azul celeste y estoy seguro de que nuestros cánticos tentaron a más de un vallisoletano a unirse a nuestra fiesta.

Pero lo mejor estaba por llegar. Lo pasamos mal. Los pucelanos se adelantaron pronto con un gol de Guerra. Sin embargo, Aspas no tardaría en devolver las tablas al marcador. Y lo mejor estaba por llegar, cuando ya pocos creían en la victoria y nos conformábamos con el empate, cuando Herrera ya había quitado a De Lucas y Iago Aspas, cuando parecía que renunciábamos a atacar… entonces fue cuando llegó nuestro momento. En el canto del cisne de aquel partido, Álex Lópex lideró una contra con la maestría que lo caracteriza. Una contra que, cuando ya parecía muerta, de manera inexplicable, llevó el balón a los pies de Joan Tomás, que solo tuvo que empujarlo a la red. 1-2. No sé lo que pensé, no sé lo que dije, solo sé que me abracé a un montón de personas que no conocía y con las que solo compartía el color de nuestra camiseta. Solo recuerdo que, como tantas otras veces, comenzamos a cantar eso de “¡Que sí, joder, que vamos a ascender!”, pero esta vez no era como las anteriores, esta vez estaba convencido de que iba a ser así.

Quizás sea que yo no pude estar en Balaídos ni en Plaza América el domingo o quizás fuese que ningún otro celtista me acompañó el día del ascenso lo que me haga querer creer que ascendimos aquel día. Pero sé que, al igual que el año pasado pensé que subiríamos cuando ganamos 1-3 en Vallecas, y supe que nos tocaría sufrir otro año más con aquel lamentable 1-1 contra una casi descendida Ponferradina, para volver a ilusionarme con el gol de Michu en Granada, aquel sábado, salí del Nuevo José Zorrilla más convencido que nunca de que este equipo es de Primera.

Leer más »

Chistes


Foto: Miguel Ángel Santos
Todos sabemos que ser del Celta no es fácil. Sabemos que somos un equipo peculiar. Podríamos decir que si Atlético de Madrid es “El pupas”, nosotros somos “El infartos”. Pero, en ocasiones, hasta los propios aficionados de este club nos sorprendemos por nuestras acciones.

Y no es para menos. Llevamos casi cuatro años en ley Concursal, debemos una millonada a Hacienda, hemos tenido que malvender a las principales estrellas de nuestra cantera (Joselu, Denís), dimos la carta de libertad a Trashorras por no poder hacer frente a su ficha y ni siquiera intentamos renovar a Falcón (que se quedó en segunda) y Michu (que se fue a un equipo de Primera, pero que no ofrecía ningún tipo de seguridad económica) por no poder hacer frente a sus respectivos sueldos. Pero no pasa nada, para primar a rivales propios y ajenos siempre hay dinero.

Eso es lo que piensan en cierta ciudad castellana a orillas del Pisuerga en la que un servidor reside actualmente (imagínense lo bien que me lo estoy pasando). En dicha ciudad, periodistas, jugadores, entrenador y aficionados se atreven a llamarnos tramposos. Incluso me han llegado a preguntar si no me da vergüenza ascender así.

Y es que todo vale cuando se trata de vender periódicos o de conseguir oyentes. Tanto en la versión escrita del diario Marca como en Onda Cero han afirmado que un equipo que lucha por ascender habría primado a otro que jugaba contra un rival para ganarle e, incluso, que a las oficinas del Real Valladolid habría llegado una llamada ofreciendo que mejorasen la oferta. Oferta que, por supuesto, el “modélico” presidente de la entidad pucelana habría rechazado.

Pues yo le quiero preguntar a los señores que han dado esa información que, si lo tienen tan claro, por qué no se han atrevido a mencionar al Celta en ningún momento. ¿Será porque no tienen pruebas y saben que se les puede caer el pelo? No seamos mal pensados, seguramente sea porque son muy buena gente y no quieren manchar el nombre de nuestro equipo. ¿Cómo creen que nos debemos tomar esto? Yo prefiero pensar que se trata de un simple chiste de mal gusto. Porque no es para menos.

Miren, ahí va uno de los chistes más recurridos estos días en Pucela: El Xerez, en su partido en Balaídos, perdía tiempo con 1-0, en ocasiones dio patadas incomprensibles, se fue a por el empate hasta que el Celta marcó el tercero, en una contra, y medio bajo los brazos con el 4-1, estaba primado por el Celta. El Recre, en su partido en Zorrilla, tiró tres veces, todas ellas en los diez primeros minutos, se rindió después del gol de Javi Guerra y perdía tiempo en sus propios cambios (cuando ya iban perdiendo), también estaba primado por el Celta.

Ya sé que cómo chiste no es muy gracioso, pero es que si nos lo tomamos enserio podemos acabar muy enfadados. Así que venga, hagamos un esfuerzo, pensemos que solo nos queda algo más de una semana para ser, de nuevo, equipo de Primera División.
Leer más »

El premio al trabajo bien hecho


Foto: Marta G. Brea
¿Qué les parecería un once formado por Pinto en la portería; Vasco Fernades en el lateral derecho, Jordi Figueras y Rubén González en el centro de la defensa, y Botelho en el lateral izquierdo; en el centro Mario Suárez, Michu y Roberto de Souza; Trashorras en la mediapunta; y arriba Diego Costa y Quincy Owuso-Abeyie? ¿No suena mal, verdad? Todos estos jugadores se han labrado un nombre en el Planeta fútbol y disputan una Primera División europea. Parece un once competitivo en cualquier competición.

Todos los integrantes de este equipo han formado parte de la plantilla del Real Club Celta de Vigo en, al menos, una de las últimas cuatro campañas. Vinieron a Vigo para devolver al Celta a Primera, pero no lo consiguieron.

Pinto ha ganado dos veces la Champions, Mario Suárez ha conquistado una Europa League, Michu ha sido el jugador revelación de la Liga y Roberto de Souza es el líder del mediocampo del Marítimo, equipo revelación de la última Liga Portuguesa. Y, sin embargo, ninguna de estas “estrellas” estuvo tan cerca como lo están Álex López, Iago Aspas, Hugo Mallo y compañía de devolver al Celta a su lugar natural.

Cuando el Celta se ha olvidado de los fichajes y de rastrear canteras ajenas, por fin han llegado los resultados. Cuando el Celta ha comenzado a valorar su cantera ha sido cuando las cosas han empezado a salir bien. ¿Casualidad? A mí me gusta pensar que la casualidad no existe, y menos en el fútbol. Tus acciones siempre son la causa de tus resultados.

Hay muchas cosas que mejorar (que se lo pregunten a Jota, Denís Suárez o Joselu), pero está claro que solo hay una forma de aunar resultados deportivos y viabilidad económica. 

Tomemos como ejemplo al Athletic de Bilbao, finalista de Europa League y de Copa del Rey, y, probablemente, el equipo que mejor ha jugado al fútbol esta temporada. Y eso lo han conseguido trabajando desde abajo. Aprendamos.
Leer más »

La gran mentira de Lotina


Foto: AFP
Se ha confirmado. El Villarreal, club que, al igual que el Celta había hecho con anterioridad, paseó su nombre por Europa, maravillando al mundo con su fútbol en la última década, sin poder llevar a sus vitrinas un más que merecido título oficial, desciende a la Segunda División. En su banquillo estaba Miguel Ángel Lotina Oruechebarría.

Según algunos, gente de la que se podría decir que tiene una curiosa memoria selectiva, es su quinto descenso. Acusan al preparador de Meñaca, M.A.L.O. (como ellos lo llaman), de haber bajado al pozo de la Segunda División al CD Logroñés (96/97), al Celta (03/04), a la Real Sociedad (06/07), al Deportivo de la Coruña (10/11) y al Villarreal CF (11/12).

Es cierto que Lotina entrenó a todos esos equipos en la campaña en la que descendieron, pero ¿no creen que no en todos tiene el mismo grado de responsabilidad? Por ejemplo, vayamos al caso que mejor conocemos, el del Celta.

Lotina llega al club vigués en la temporada 2002/2003. Víctor Fernández, su predecesor llevaba varios años metiendo en UEFA al equipo, realizando además un fútbol muy vistoso. Contra todo pronóstico, con la probablemente plantilla más limitada que el Celta tuvo a lo largo de su edad de oro particular (ya no estaban Makelele, Karpin o Cáceres y Mostovoi comenzaba a notar los años), consiguió lo que Víctor Fernández no había conseguido, clasificar al Celta por primera vez en su historia para la Champions League. Su fútbol era más práctico, pero dotó al equipo de una disciplina y una seriedad envidiables. La conjura era clara: siete hombres esperando, sin errores tácticos, y arriba velocidad, calidad y remate.

Su siguiente año en el club no fue tan bueno. Los propios jugadores han reconocido más de una vez que no se les pagaba y, por ello, el rendimiento y la ambición quizás no fuesen las adecuadas. Fue destituido en enero, con el equipo fuera de puestos de descenso. El Celta acabó bajando, ¿culpa de Lotina?.

Similar es el caso del Logroñés. Tras tres buenas campañas en el Logroñés B, la directiva del club riojano decide dar las riendas del primer equipo al entrenador vasco en la temporada 96/97. Los malos resultados hicieron que fuese cesado e la jornada 10, luego ¿es justo responsabilizar de ese descenso a Lotina?.

Todo lo contrario al caso de la Real Sociedad. Llegó al equipo donostiarra dos meses después del comienzo de la competición, y no pudo retomar el vuelo. Aquí, quizás sí se le pueda culpar, pero habría que tener en cuenta que no tuvo la oportunidad de confeccionar la plantilla a su gusto.

En el Villarreal llegó falta de dos meses y medio, con el equipo en una situación límite, y, pese a mejorar los números de sus predecesores (Garrido y Molina), no pudo salvarlo. ¿También es única y exclusivamente responsabilidad de Lotina?.

Por último, hablemos del Deportivo, único equipo al que dirigió íntegramente en la campaña del descenso. Tres años en Coruña, 7º clasificado en su primera temporada, 9º en la segunda y desciende en la 2010/2011. El Deportivo marcó únicamente 30 goles en esa temporada. Por muy “amarrategui” que podáis considerar a Lotina, ¿no creéis que si un equipo marca tan pocos goles será porque no tiene capacidad para estar en Primera?.

Este artículo no pretende constituir una oda a la figura del “Alatriste de Meñaka”, pero sí refrescar la memoria a todos aquellos que lo culpan de cinco descensos pero que no recuerdan (o no quieren recordar) que ascendió con el Numancia o el Osasuna, que ganó una Copa del Rey con el Espanyol o que metió en Champions al Celta. Yo, como celtista, doy las gracias a Lotina por lo que hizo en Vigo.
Leer más »

Carta abierta a Miroslav Djukic


Foto: Ernesto Caparrós 
Estimado Miroslav, 

Lamentablemente, apenas tuve la suerte de disfrutar del gran futbolista que, me cuentan, un día usted fue. Un líbero con clase, elegancia y una técnica exquisita, en definitiva, un jugador de los que ya no quedan. Muchos solo lo recuerdan por aquel penalti que evitó que el Coruña se trajese a Galicia en 1994 el primer título oficial del fútbol gallego. Sin embargo, yo prefiero pensar  que ese error engrandece su carrera futbolística: los penaltis decisivos solo los fallan los valientes.

También exitosa está siendo su etapa como entrenador, convirtiendo al Real Valladolid en un equipo valiente, sólido y que juega como los ángeles. Un equipo que, si el fútbol entiende de justicia, el año que viene debe jugar en Primera, con el Barcelona, con el Real Madrid, con el Valencia, con el Celta…

Como le digo, hasta ahí nada que reprochar, y mucho que admirar. Es innegable que usted, como jugador y como entrenador, dentro o fuera del campo, siempre ha sido un referente para los millones de fans de este deporte.

En cambio, hace unas semanas, me sorprendía con una declaraciones, secundadas por su presidente, en torno al suspendido partido entre Celta y Cartagena, que será disputado, finalmente, el martes 8 de mayo. Se atrevía a decir que dicho partido adultera la competición, insinuando que beneficia al Celta en el pulso que mantiene frente a su equipo por uno de los puestos de ascenso directo.
Me gustaría que me explicase en qué se verá beneficiado un equipo que solo podrá contar con 13 o 14 futbolistas de su primera plantilla, que estará sin delanteros, que recorrerá toda la Península, de oeste a este, para jugar 31 minutos frente a un equipo que va a vida o muerte.

Porque en contra de lo que muchos pensaban, el Cartagena no está ni mucho menos descendido. A falta de 6 partidos, 7 para los cartageneros, para la conclusión de la competición, son 10, que podrían ser siete,  los puntos que los separan de la salvación. Parece complicado, ¿no? Pero no lo sería tanto en el hipotético caso de que el Villarreal ocupase uno de los puestos de descenso a la Categoría de Plata del fútbol español, entonces, solo serían 6, 3 ganando al Celta, los puntos que los separasen de lo que, hasta hace poco, parecía un milagro.

¿Cree usted qué eso adultera la competición? Pues entonces también adulterarán la competición ese dudoso penalti y expulsión que la semana pasada permitió que pudiesen comenzar la remontada frente al propio Efesé o los cuatro minutos que se añadieron al tiempo reglamentario en el partido que disputaron este fin de semana en Riazor sin que se realizasen los 6 cambios ni se perdiese tiempo, ¿no? Precisamente en ese cuarto minuto de añadido Manucho marcó un gol que sirvió para que sumasen un punto que puede ser básico. 

Si le soy sincero, yo tampoco creo que ninguna de esas circunstancias adulteren la competición. La Liga de Segunda División es muy larga, lo suficiente para colocar a cada uno en su sitio. Al final los errores arbitrales, las bajas o las ventajas que se sacan en un campo por situaciones de otros equipos tienden a estabilizarse.

Un hombre de fútbol como usted debería saberlo. Así que, la próxima vez, procure pensar antes de hablar y no manchar el buen nombre que se ha ganado en el mundo del fútbol.
Leer más »

El "Playmaker" celeste


Foto: Ricardo Grobas
Todo equipo necesita un jugador capaz ver ese hueco que nadie se puede ni imaginar, de mantener el esférico por muchos rivales que lo presionen, de localizar siempre a un compañero mejor situado, en definitiva, de crear fútbol. Ese jugador, imprescindible en cualquier equipo que quiera aspirar a algo, es conocido como el mediocentro creativo o el playmaker, como lo llaman los ingleses. El Celta, como equipo con buen gusto futbolístico que es, tiene el suyo propio. Se trata de Álex López.

En el verano de 2009 llegó al segundo equipo vigués. Álex no tardó en destacar como un mediapunta con muy buen trato de balón, claridad de ideas y, sobre todo, mucho gol. Su buen hacer hizo que Eusebio Sacristán lo hiciese debutar en el primer equipo del Celta a final de campaña en un intrascendente partido frente a la Real Sociedad. Sin embargo, sería Paco Herrera quien lo convirtiese en un fijo en las convocatorias del equipo celtista.

Paco Herrera, al igual que en el pasado Ancelotti hizo con Pirlo, Ferguson con Scholes, Wenger con Wilshere o incluso Johan Cruyff con Guardiola, lo pasó de la mediapunta al mediocentro. Los que lo venían siguiendo no entendían la decisión. En cambio, con el tiempo se demostró que el ferrolano era fundamental en el trivote planteado por Herrera. Se podría decir que hubo dos Celtas la pasada temporada, uno mientras Álex López estuvo fino, y otro cuando los partidos empezaron a pesar sobre las piernas de Álex.

El sábado, Herrera lo devolvió a su posición de origen. Álex López demostró que se siente muy cómodo ahí, cada vez que entraba en juego se veía algo distinto. Pero conforme pasaban los minutos, se fue demostrando que el Celta lo necesita más atrás, dando juego, buscando una salida limpia del balón. En la segunda parte fue retrasado, y ahí surgió otro Celta, uno más rápido, más claro. ¿El resultado? 4 goles, que pudieron ser 7. Y es que si algo ha quedado claro, por mucho que le pese a Manolo Canabal, es que Álex López se siente cómodo en la mediapunta, pero el Celta no está cómodo si su brújula no está en el medio.
Leer más »

Ni blanco ni negro


Foto: Ana Mariño
El ser humano tiene una extraña tendencia a caer en la bipolaridad. Para la mayoría, no hay punto medio, solo hay blanco y negro, ying y yang, izquierda y derecha, bonito o feo, o incluso, Madrid o Barça. Si además eres celtista, las propias actuaciones de tu equipo harán que esa predisposición a la bipolaridad sea aún más acentuada.

Hace poco más de un mes, éramos segundos, a tan solo dos puntos del Dépor, y con siete más que el tercer clasificado, el Real Valladolid. El celtismo ya preparaba  sus mejores galas para la gran celebración, por la que llevábamos cinco largos años esperando en el Infierno.

Hoy, el Celta, tras haber empatado un partido, perdido tres y ganado tan solo uno, es tercer clasificado, con cinco puntos menos que el Valladolid, eso sí con un partido menos. Así, el optimismo se ha transformado en pesimismo, la alegría en llantos y los cánticos en silencio. Vigo y Galicia están cada vez más convencidas de que la historia de la pasada campaña se repetirá.

Sin embargo, ¿no es demasiado pronto para rendirse?

Quiero recordar que el Celta jugará en unos días los treinta minutos del partido suspendido en Cartagena, a puerta cerrada y contra un rival desahuciado, prácticamente descendido. La victoria supondría quedarse a dos puntos de los castellanos. Eso, teniendo en cuenta que les hemos ganado el goal-average y que quedan ocho jornadas en las que ellos tendrán que torear en plazas, a  priori, más peligrosas, hace que nada esté perdido.

Y es que no estaría de más que los pesimistas echasen un ojo al calendario. En las próximas jornadas visitarán Balaídos el Barcelona B, el Alcorcón, el Xerez, el Alcoyano y el Córdoba, mientras que nosotros viajaremos a Sabadell, Guadalajara y Tarragona (además del anteriormente mencionado partido aplazado en Cartagena). ¿No es más que factible ganarlo todo?.

Por su parte, los pucelanos se las verán con Cartagena, Hércules, Recreativo de Huelva, Sabadell y Guadalajara (en casa) y Deportivo, Barcelona B y Alcorcón (fuera). ¿No es más que posible también que ellos pinchen en un partido?.

Pues con eso nos llega, ganarlo todo y que los pucelanos se dejen tan solo  un empate en 7 partidos. ¿Es eso imposible? Pues lo que nos queda es creer y apoyar a nuestro equipo, porque no todo es blanco o negro, porque el ascenso es más que posible.

Leer más »

Cuestión de madurez


Foto: Xabier Guimarey
Todos aquellos que me vengáis leyendo con asiduidad sabréis que no me gusta tener que decir esto, pero el fútbol suele ser justo. No caigamos en el victimismo propio de barcelonistas o madridistas. El celtismo ha estado siempre, y debe seguir estándolo, muy por encima de eso.

Cuando el Celta cayó por 2 goles a 1 en Riazor, la mayoría coincidimos en que habíamos sido futbolísticamente mejores pero nos había faltado suerte en momento puntuales. Una conclusión muy similar a la que se ha extraído del derbi disputado en Balaídos este domingo.

Quizás, debiésemos escuchar a dos de los jugadores más importantes de la historia de este club. Sus análisis son de los pocos salvables. Ayer, en esa presunta mirada crítica al deporte que hacen en Punto Pelota, el Zar Mostovoi destacó que al Celta le había faltado tener la cabeza más fría para poder llevarse el duelo frente al Coruña. Por su parte, el gran capitán de la plantilla, Borja Oubiña, demostrando su saber estar tanto dentro como fuera del campo, reconoció que, a día de hoy, el Deportivo de la Coruña está por encima del Celta.

A las palabras de Borja Oubiña, la mayoría responderéis que el Dépor no mostró ningún tipo de superioridad futbolística en 180 minutos frente a nosotros. Pero no seamos hipócritas. El fútbol no consiste solo en mover el balón con velocidad y criterio. Si un equipo te marca gol a los 2 y a los 93 minutos de partido es porque eres inferior a él. Si a un equipo le remontas un 0-2 y, aún así, te acaba ganando, es que es claramente superior a ti. ¿Os imagináis al Barça remontando un 0-2 al Madrid y aún así perdiendo el partido finalmente? ¿A que cuando esta campaña el United igualó un 3-0 en contra frente al Chelsea no acabó cediendo el partido?.

Durante mucho tiempo en esta campaña pensé que el Dépor acabaría desinflándose. “Un equipo que gana el 90% de los partidos por la mínima en algún momento cae”, pensaba. Pero el tiempo ha demostrado que me equivocaba, y hoy el Dépor vuelve a ser virtual equipo de 1ª. Quizás no sean los que mejor juegan, pero sin duda son los más serios. Los grandes equipos se construyen desde atrás, y ellos cuentan con el mejor portero y la mejor pareja de centrales de la categoría.

Con esto no estoy diciendo que el Dépor tenga más calidad o juegue mejor que el Celta, pero hoy por hoy, están más hechos. Potencialmente, probablemente seamos más equipo, pero todavía nos falta mucho para llegar a lo que podemos ser. Estos jugadores todavía pueden madurar mucho. Y como prueba, las declaraciones del Zar: “Al Celta le faltó tener la cabeza más fría para llevarse el derbi”. Si Hugo Mallo, Aspas, Orellana, Túñez o Yoel tuviesen dos años más de experiencia, probablemente, nos hubiésemos llevado el derbi.

Leer más »

Un celtista nunca se rinde


Foto: Marta G. Brea
Probablemente, todos coincidiréis conmigo en que no se puede entender la historia de nuestro equipo sin el sufrimiento,  la derrota y todas esas situaciones límites que nos convierten en pesimistas por  naturaleza, de las que pensamos que nunca saldremos y que, tras luchar como si se nos fuese la vida en ello, siempre logramos abandonar.

Al leer estas líneas, seguramente, a la mayoría se os venga a la cabeza la crisis de los avales, cuando tras vernos por unas horas en 2ªB conseguimos levantar a nuestro Celta, y no de cualquier forma, ya que a partir de ahí, se gestó el que sería el mejor Celta de la historia. 

Otros muchos, quizás penséis en cómo, después de habernos visto en 1ª hace apenas un año, comenzamos un declive cuyo punto álgido se refleja en un penalti en el estadio de Los Cármenes protagonizado por un hombre que, posiblemente, hubiese transformado la pena máxima en gol en 99 de 100 intentos, pero que aquella noche erró. Aquel fatídico día, supuso el adiós de muchos de los hombres que habían conseguido ilusionarnos de nuevo (Trashorras, Michu, Falcón…). No fueron pocos los que pensaron que era el adiós de un proyecto y que tendría que pasar un tiempo para volver a luchar por volver, y, sin embargo, aquí estamos de nuevo, tan solo unos meses después, dándolo todo por volver a nuestro sitio.

Sin embargo, si yo tuviese que decir cuál ha sido la más extrema de todas esas situaciones límites que hemos sufrido en los últimos tiempos, sin duda me situaría en aquella tarde del 6 de junio del 2009 (¡qué lejano parece y a la vez qué poco tiempo ha pasado!), en la que el Celta se jugaba la vida en un partido frente al histórico Deportivo Alavés. La derrota supondría acercarnos peligrosamente al pozo de la 2ªB, con el empate nos quedaríamos en una situación más bien positiva, pero para nada definitiva, y con la victoria nos mantendríamos un año más en la División de Plata del fútbol español. Balaídos se vistió de gala para tan importante cita. Y aquel día, nació una estrella, que, por los colores de su corazón, bien podría haber saltado directamente desde las gradas, pero no, saltó desde el banquillo de suplentes, y lo hizo para marcar dos goles que certificaban la permanencia en 2ª División de su equipo  de toda la vida. Era Iago Aspas, que, con su portentosa actuación, hizo posible que, un equipo que tonteaba con la Categoría de Bronce, progresivamente, haya llegado a soñar con disputar nuevamente la Liga de la estrellas.

Pero lo más increíble es que, ese joven moañés, que pasó a la historia del Celta evitando un descenso, y que también pasará a la historia posibilitando un ascenso, tiene una ligera tendencia igualar su propia historia a la de su equipo.

Iago, en su primer partido en Balaídos, se convirtió en ídolo del celtismo. Sin embargo, sus dos siguientes temporadas no fueron fáciles, pasando mucho más tiempo en el banquillo que sobre el césped. Pero, si algo, caracteriza al de Moaña, es que siempre se levanta, le da igual pasarse varios meses seguidos sin disponer de minutos, cuando lo haga, demostrará de qué es capaz, por ello, en apenas dos temporadas, ha pasado de apenas contar a convertirse en el líder de este equipo.

El domingo volvió a demostrarlo. Primero provocó un penalti, y, ejerciendo su rol de líder del equipo lo tiró. El lanzamiento se fue al palo, pero poco importó, Iago Aspas siguió ofreciéndose, combinando con sus compañeros, encarando y buscando el gol siempre que podía. Así, se cuentan hasta otras tres oportunidades claras, todas desperdiciadas. Pero no se iba a rendir, porque, como bien sabe el 10 celtiña, un celtista, al igual que su equipo, nunca se rinde. Por ello, consiguió el gol, y por ello, conseguirá devolvernos a nuestro sitio.

Leer más »

David y el falso media punta


Foto: Marta G. Brea
Que David Rodríguez es un gran delantero está fuera de toda duda. Su velocidad y su capacidad de desmarque lo convierten en un verdadero dolor de muelas para cualquier defensor al que se enfrente. Además, 17 goles en la pasada campaña y otros 9 en lo que va de la presente lo hacen uno de los mejores realizadores de la categoría.

Es innegable que el cambio de objetivos que se produjo en el Celta con la llegada de Herrera sería imposible sin De Lucas y David, que se encargaron de darle al equipo la velocidad y definición arriba que tanto se echaba en falta en campañas anteriores. Tras varias campañas luchando incluso por eludir el pozo de la 2ªB, el Celta comenzó a saborear victoria tras victoria gracias a un fútbol basado en la fortaleza física cuando no se tenía el balón y la velocidad cuando sí se tenía. David disfrutaba con ese juego rápido, aprovechando los pases de Trashorras y Álex López o su entendimiento con el anteriormente mencionado De Lucas.

Pero muchas cosas han cambiado esta temporada. La salida  de tres hombres básicos para el fútbol del Celta (Michu, Trashorras y López Garay), ha provocado que Herrera haya tenido que buscar nuevas alternativas futbolísticas. Y está claro que las ha encontrado, de un fútbol físico hemos pasado a un fútbol de toque, del 4-3-1-2 buscando la velocidad de nuestros hombres de arriba y siempre con 7 jugadores por detrás del balón, hemos pasado al 4-2-3-1, con dos mediocentros de muy buen trato de balón y cuatro hombres con mucha movilidad (tanta que Canabal incluso se atrevería a calificar nuestro ataque de desordenado) por delante.

Y es precisamente  esa última característica la que dificulta la presencia de David en el once. Herrera lo probó en banda, y no dio el rendimiento esperado, y sus características y movimientos como delantero no aventuran a pensar que pueda jugar en la media punta. Y es que, cuando Bermejo está en la media punta, el Celta necesita un delantero que pueda venir a recibir el balón al medio campo e intercambiar su posición continuamente con “Súper Mario”, características que no coinciden  con las del delantero talaverano, y sí con las de Aspas o Joan Tomás.

¿Quiere decir esto que David es incompatible con el actual esquema del Celta? La respuesta es claramente no, pero David sí es incompatible con un falso media punta porque él nunca podrá ser un falso 9. David tendrá que jugar muchos minutos en lo que resta de temporada, y, si queremos conseguir el objetivo, será importante que pueda dar su máximo rendimiento y, para ello, quizás lo más conveniente sea ponerle un media punta puro por detrás, véase Joan Tomás, Orellana, Toni o incluso Iago Aspas.

Leer más »

Caer, levantarse


Foto: Marta G. Brea
En las últimas jornadas casi todos comenzamos a decir cosas como “#EsteAñoSíQueSí”, “El derbi debe ser una fiesta con los dos equipos gallegos ascendidos virtualmente”, “¿Creéis que ascendemos antes o después de la jornada 40?...

Sin embargo, parece que, tras una derrota en Las Palmas en la que, si bien el árbitro no ayudó mucho, el Celta fue incapaz de encontrar su fútbol a lo largo de los 90 minutos, los sectores más pesimistas del celtismo comienzan a pensar en un bajón similar al de la pasada campaña. Pues bien, como se apresuraron a decir en twitter los propios jugadores  del Celta después del partido, “ni antes éramos tan buenos ni ahora tan malos”.

Aquel que pensase que íbamos a ascender un mes antes de que acabase la competición, que se vaya olvidando de la idea, al igual que también se deberían olvidar los deportivistas que ya se ven en Primera. Del mismo modo que parece que Elche, Almería y Valladolid se han quedado ligeramente descolgados del ascenso directo por sus últimos malos resultados, el Celta y el Dépor también se van a dejar puntos, provocando que los equipos anteriormente mencionados se reenganchen, ya que esto es muy largo.

Yo estoy convencido de que lo del año pasado no ocurrirá porque, como bien sabrá aquel que lleve tiempo leyéndome, para mí, sin lugar a dudas, el Celta tiene  la plantilla más compensada de los últimos cinco años. Pero, aún así, cuando entras en una dinámica negativa, es muy difícil salir de ella.

Por ello, el partido de este sábado en Huesca se convierte en fundamental. Porque por todos es sabido que es prácticamente imposible no caer nunca, así que lo mejor que se puede hacer es levantarse después de cada caída.

Por eso nos toca creer en ese Celta que consiguió levantarse después del partido del Mini Estadi, en el que muchos se habían dejado sus esperanzas de ascenso; nos toca creer en ese Celta que se puso el mono de trabajo en Elche, Alcoy o Alcorcón; en ese Celta que supo sufrir para llevarse los tres puntos en Pucela; o en ese Celta que nos hizo disfrutar como hacía años que no disfrutábamos frente al Almería o el Numancia.

Nadie dijo que sería fácil, pero juntos nada es imposible.

Leer más »

¿No nos merecemos algo más?


Foto: telecinco.es
Somos muchos los que consideramos que poder trabajar informando sobre aquello que más nos gusta es un lujo. Poder narrar un partido de fútbol es algo sensacional, algo que a tantos les hará sentirse realizados, pero, además supone una gran responsabilidad.

Por ello, me parece ridícula, y aún así comprensible, la tremenda desinformación de los que se dedican a ello. Es muy usual ver como los encargados de comentar los partidos de Segunda en la mayoría de los canales televisivos nacionales se inventan datos o, incluso, la trayectoria de un jugador (No hace mucho, uno de los comentaristas de Gol TV se atrevía a afirmar que Sergio Álvarez había llegado este verano a Vigo procedente del Osasuna).

Entiendo que la Segunda División no es muy seguida, ni siquiera por los que se encargan de informar de ella, pero si ya es especialmente duro darte cuenta de que a los periodistas nacionales no les importa ni lo más mínimo el Celta, más lo es que lo mismo pase en los medios regionales.

Nadie va a poner en duda que los empleados de la TVG apoyen al Celta en su batalla por el ascenso, al igual que apoyan al Dépor, lo que sí se va a poner en duda es si realmente siguen al Celta, si realmente ven algún partido del Celta cuando no es televisado por ellos mismos.
Es obvio que, en su vida privada, cuando no están trabajando pueden hacer lo que quieran, ¿pero no es exigible que conozcan mejor, al menos, a los dos equipos de la región que disputan la Segunda División?

Y es que tenemos derecho a exigir que los encargados de retransmitir los partidos sepan que la decisión de poner a Bermejo en la media punta con Aspas por delante fue, en un principio muy criticada, pero el fútbol ha hecho que se demuestre que es lo más conveniente, o que se ha demostrado también que, si bien Álex López tiene más perfil de media punta que de medio centro, lo mejor para el equipo es que juegue en el medio, y, sobre todo, si dicen que Joan Tomás, a pesar de sus goles decisivos, se merece actualmente más minutos que Toni o, incluso, que David, o que el de Las Palmas es el peor partido del Celta esta campaña es que tienen muy mala memoria o que el Celta no les importa lo más mínimo.
Leer más »

Hasta el infinito y más allá


Foto: Jorge Landín
En las últimas jornadas de la Liga Adelante viene quedando claro lo que muchos ya sospechábamos: hay dos ligas, la de los seis primeros y la de los demás. Pero también parece cada vez más evidente que, de esos seis equipos, hay dos que sobresalen de forma clara por encima del resto. Sí, obviamente son el Dépor y el Celta, que se han propuesto dejar claro que, si no fuese por la costosa adaptación a la categoría de los coruñeses y las dificultades de principio de temporada de los vigueses para comprender que el estilo de juego de la pasada campaña era inviable sin jugadores como López Garay, Trashorras o Michu, el ascenso directo ya estaría sentenciado.

Tras varias campañas penando por el Infierno, desde la llegada de Paco Herrera al banquillo vigués solo hay un objetivo en Vigo, el ascenso. Gracias al trabajo del propio preparador catalán y de sus jugadores, esa meta parece cada vez más cercana, si bien todavía queda mucho que remar para obtenerla. Sin duda, con más de 16000 gargantas empujándolos cada fin de semana será mucho más sencillo.

Y sin embargo no puedo quitarme una idea de la cabeza: ¿Debe ser jugar en Primera el único y definitivo objetivo de esta generación?

Sí, ya sé que, a día de hoy, pensar en algo más es una utopía, pero, ¿cuántos equipos de Primera cuentan con dos laterales del nivel de Hugo Mallo y Roberto Lago? ¿Cuántos equipos de Primera cuentan con un mediocampo del nivel del formado por Borja Oubiña y Álex López? ¿Cuántos equipos de Primera cuentan con la capacidad resolutiva que nosotros tenemos arriba?
¿No creéis que sean argumentos más que suficientes para pensar en algo más? Sí, ya sé que me estoy volviendo a dejar llevar por la euforia, pero, ¿por qué no pensar que el fútbol le sabrá dar a la Generación Aspas todo lo que nos supo darle a la Generación Mosotovoi?

Recordad que los que hoy lideran el asalto a la Primera División son muchos de los que a punto estuvieron de descender a 2ªB. Eso nos demuestra que yendo paso a paso, con ilusión y ambición, el infinito no está tan lejos para nosotros. Preguntádselo al Athletic de Bilbao, al que poco le faltó para venirse a Segunda con nosotros y que, hace unos días escribía una de las más bonitas páginas de la historia del fútbol en Old Trafford.

Leer más »

El poder del gol


Foto: LOF
El gol lo es todo en el fútbol. Un gol es capaz de convertir en el más grande de los ídolos al más odiado o en el mayor de los enemigos al que hasta entonces era querido. Solo un gol es la diferencia entre que el buen juego de tu equipo sea halagado o, por el contrario, el mal juego criticado. El gol tiene el poder de hacer olvidar, para lo bueno y para lo malo. No importa que haya ocurrido en 89 minutos de partido si en los 60 segundos restantes eres capaz de hacer el tanto de la victoria.

En el Mundial 2010, un gol hace que se olvide el buen hacer de un jugador en todo un campeonato. Y es que el gol de Iniesta en la final de la Copa del Mundo hizo que muchos llegasen a la simple conclusión de que “no se le puede dar un Balón de Oro a un jugador solo por marcar un gol”, olvidando que, si en año de Mundial se concede ese premio al mejor jugador de dicho campeonato, como siempre se había hecho, habría que tener en cuenta que el manchego no solo marcó el gol de la final, sino que fue, sin duda, el jugador más desequilibrante de la selección que sería coronada campeona. Quizás, si España hubiese ganado el Mundial sin que el barcelonista marcase en la final, se habría tenido más en cuenta su importancia.

Pero lo más normal no es que un gol sirva para olvidar el buen trabajo de un jugador, normalmente, con un gol, se maximiza el trabajo del realizador y se obvia, a menudo, el de sus compañeros. Un ejemplo de esto es lo ocurrido con Joan Tomás tras su importantísimo tanto en el Nuevo José Zorrilla.

En el partido disputado este sábado en Pucela, el Celta no salió todo lo bien plantado que a Herrera le hubiese gustado en la segunda parte, por ello, el técnico decidió dar entrada a Joan Tomás en el minuto 65 con el objetivo de que el ex jugador del Villarreal B realizase la función que tan corrientemente le hemos visto realizar, la de reactivar el ataque celeste, darle mayor fluidez, en una palabra, ejercer de revulsivo. Sin embargo, en la casi media hora que estuvo en el campo, el gerundense pasó bastante desapercibido y apenas entró en juego.

9 minutos antes de la entrada del catalán, Toni había sustituido a un desaparecido De Lucas. El coruñés se convirtió en un verdadero dolor de muelas para la zaga castellana, ofreciéndose continuamente, encarando siempre que podía, buscando la combinación en corto o el balón a la espalda de la defensa, en uno de esos balones, muy cerca estuvo Orellana de decidir el partido regateando a Jaime y finalmente disparando al cuerpo de uno de los jugadores blanquivioletas. Sin embargo, el que se llevó todos los halagos, destacando su capacidad para romper un partido entrando desde el banquillo fue Joan Tomás. Nadie pone en duda lo que está aportando el jugador catalán, pero deberíamos recordar que, por muy bien que lo haga un jugador, nunca va a marcar un gol si los 10 compañeros que están en el campo no le ayudan. Un gol lo marca un equipo, no solo un jugador.

Leer más »

La magia del fútbol


Foto: Champy 
Hay quien no entiende cómo un deporte puede congregar a tantas personas, ser siempre motivo de debate, incluso de discusiones y, en el peor de los casos, provocar tanta violencia, cómo alguien puede ser capaz de gastarse el dinero que haga falta en viajar a cualquier lugar simplemente para ver a 22 hombres corriendo detrás de un balón.

Su opinión es del todo respetable y, probablemente tengan su parte de razón. Muchos defienden que el fútbol es el gran problema de este país, que es patético que cuando nuestro país está atravesando la grave crisis económica que atraviesa, el tema más recurrido por casi todos siga siendo el balompié.

Pues a toda esa gente solo le quiero decir una cosa: “No sabéis lo que os estáis perdiendo”.
Quizás uno de los principales motivos del éxito de este deporte centenario venga precisamente de todos los argumentos que ellos utilizan para menospreciarlo. Durante 90 minutos solo importa que el balón bese la red, durante 90 minutos que un jugador tome una decisión correcta en un determinado instante es mucho más importante que todas dificultades económicas o familiares que uno pueda estar pasando. Por decirlo así, el fútbol es nuestra válvula de escape de la realidad diaria.

Esas personas no entienden que, por encima de todo, el fútbol une, que ese gol de Joan Tomás cuando el partido se encontraba en su canto del cisne provoca que, por un momento, nada más tenga la más mínima transcendencia, que por un instante un grupo de personas que probablemente ni se conocen, que quizás tengan una ideología política totalmente opuesta, que incluso pueden ser de razas distintas y que, tal vez, solo  comparten su sentimiento celtista, se unen en un mismo abrazo, en un mismo cántico y, sobre  todo, en una sola idea, el ascenso.

Ahí reside la magia de este juego, en que una sola acción, ya sea positiva, como el gol de Joan Tomás en el José Zorrilla, o negativa, como el fatídico penalti que Michu manda a la grada del estadio de los Cármenes, sirve para unir a miles de individuos con un único objetivo. Y es que esta sociedad necesita que todos rememos para el mismo lado, y pocas cosas lo consiguen como el fútbol lo hace, es por ello que yo soy de los que día tras día doy las gracias porque este deporte exista.
Leer más »