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Notas 2012-13: [19] Orellana: El clavo ardiendo


Foto: EFE

Nombre Minutos Part. Tit Sust Gan Emp Per Goles Asis Ama Rojas
Orellana 692 14 7 4 5 2 7 0 4 2 0

Como todos los años llega el momento de evaluar y puntuar a los jugadores del Celta tras la conclusión del campeonato. Este año, los que formamos MoiCeleste analizaremos, uno a uno, a todos los futbolistas para que vosotros le pongáis la nota a su temporada. Gracias a todos por participar.


Fue un verano larguísimo, las idas y venido con el tema Orellana quitaron tiempo y desgastaron un mercado de fichajes ya de por si movido para el Celta. Empezó como titular en Granada, pero poco a poco fue perdiendo protagonismo a la vez que el Granada iba perdiendo partido hasta que llegó el mercado de invierno y la historia volvía a empezar, y finalmente, tras mucho insistir y negociar, en el último minuto del último día Fabián Orellana volvía al Celta.

Volvía el hijo prodigo, el clavo ardiendo al que se agarraba todo el celtismo para rescatar un equipo que iba a la deriva, para paliar la enorme falta de gol de este equipo. El Celta esperaba algo diferente arriba, alguien que rompiera, que asistiera y que animar un equipo agarrotado arriba, aunque para jugar lo iba a tener más complicado que el año anterior con la competencia de Krohn-Dehli.. tanto Herrera como Abel buscaron la forma de que encajara en el equipo, moviendo a  MKD, desplazándolo desde la banda.. pero el equipo seguía sin funcionar en absoluto, el clavo ardiendo al que se había agarrado todo el celtismo no había cambiado la cara de este equipo.. aun así fue cambiando aprovechando sus minutos, a cuenta gotas, pero los número al final han mejorada las sensaciones que dejó en el campo.

Dejó destellos el primer día, no jugó mal en Sevilla, aunque quizás su gran partido de esta segunda "fase" en Vigo sea el empata a 2 frente al Barcelona, en la que fue vital dando las dos asistencias, incluido un centro preciso y precioso casi al final directo a la cabeza de Borja.

No fue la estrella que todos esperábamos, y cuando Abel encontró la tecla se fue al banquillo y solo encontraba minutos en la mediapunta donde se perdía sin espacios para encarar pero al final en los 700 minutos que jugó dio 4 asistencias y contribuyó a la salvación de este equipo.

¿Qué nota le pondrías a Orellana? 
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Notas 2012-13: [1] Sergio Álvarez: El AntiNegredo


Marca.com


Nombre Minutos Part. Tit Sust Gan Emp Per Goles Asis Ama Rojas
Sergio A. 180 2 2 0 1 0 1 -2 0 0 0

Como todos los años llega el momento de evaluar y puntuar a los jugadores del Celta tras la conclusión del campeonato. Este año, los que formamos MoiCeleste analizaremos, uno a uno, a todos los futbolistas para que vosotros le pongáis la nota a su temporada. Gracias a todos por participar. 

2 partidos, 180 minutos es lo único que Sergio Álvarez ha defendido la portería del Celta en Liga esta temporada, y aunque con él en el campo este equipo ganó al Real Madrid en la Copa del Rey, su momento cumbre, porque el que se recordará su temporada y donde demostró que puede ser un portero de Primera División es por su espectacular parada a Negredo en el Celta - Sevilla de la primera vuelta. A Negredo, al trofeo Zarra, el hombre que junto a Cristiano Ronaldo más goles le ha metido al Celta, que nos metió un hattrick en Sevilla, un poker en la última jornada.. ese jugador, no pudo con un chaval de Catoira. 

Una parada plástica, preciosa, quizás la mejor de la temporada si hablamos de los porteros del Celta, pero sobretodo, una parada que valió tres puntos de oro para agarrarse a la Primera División. Y muy poco más pudo hacer que eso. Si la temporada pasada la empezó como suplente de Yoel, este año la papeleta era mucho más difícil, competía con Javi Varas, un portero consolidado en la categoría que había venido para ser titular, un portero que solo le dejó las migajas.

Y esa migajas se llamaban Copa del Rey. Allí aprovechó bastante bien sus minutos, no desentonó en ningún momento y realizó buenas actuaciones como la ida de la eliminatoria frente al Real Madrid.

Pero a partir de ahí se acabó su suerte. Ya sin Copa le tocó sufrir desde el banquillo la mayor parte de la temporada, y al revés del año pasado, donde una lesión del Yoel le otorgó la gloria y la portería del ascenso, este año la lesión le tocó a él. Una mala caída que le obligó a pasar por el quirófano le quitó la posibilidad de ser el héroe de Pucela y el portero de la permanencia, y posibilitó el nacimiento de otro héroe, pero eso ya es otra historia.

Me consta que el día de su lesión lloró, no por el dolor, sino porque intuía que quizás había jugado ya su último partido con el Celta, y eso cuando eres celtistas, tiene que doler. Pero pase lo que pase este verano puede estar muy orgulloso de lo que ha hecho por este equipo y esta temporada. Porque Javi Varas se ha ganado el corazón del celtismo y justamente fue el titular, porque Rubén ya está en los altares, pero que nadie se olvide que sin esos tres puntos frente al Sevilla no estaríamos donde estamos,  y esos fueron, en parte, gracias al de Catoria, gracias a The Quiet Man.. el AntiNegredo.

Estadisticas: Celta Historia

¿Qué nota le das a Sergio? 
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¿Y si ganamos en el Bernabeu?


Foto: EFE
Ha pasado tantas veces, tantos han llegado allí como nosotros, con más ilusión que cabeza, con más ganas que saber, con más sueños que certezas y se han vuelto para casa con un saco de goles y una noche para olvidar que parece imposible pensar en otra cosa, parece imposible que en la parte racional de tu cabeza aparezca algún atisbo para la esperanza.

Solo nos queda la fe. Pero la fe no la compran los millones de las televisiones, la fe nos viene de serie a los celtistas. Creímos que un chaval de Moaña nos podía salvar de Segunda B, creímos que otro de Catoira podía silenciar a Negredo, que había talento en un pueblito al lado de Ferrol y hasta que un chaval de Santiago podía llegar a internacional con Venezuela.

Creíamos que podíamos reponernos a Granada, que se podía remontar dos veces al Almería, asaltar Pucela y golear al Xerez con uno menos desde el minuto 8. Hemos creído tanto en ellos, en este equipo, en el Celta, que no ya no podemos parar de hacerlo, nos sale del alma.

Algo tenemos los gallegos que nos hace estar siempre soñando, buscando cualquier excusa, por mínima que sea para sonreír. Comer es solo una excusa para esas grandes sobremesas en las que contar historias y heroicidades. Hay quien dice que nuestro museo está vacío. Ilusos, no saben que las gestas no se oxidan.

¿Y si ganamos en el Bernabéu? Leído en alto suena hasta absurdo. Pero así está montada está Liga, me atrevería a decir que así está montado este mundo y aun así me he pasado los últimos 5 años empeñado en llegar aquí, en luchar contra ellos, de tu a tu, frente a frente, y no se vosotros pero yo todavía no me quiero despertar.

- Jaja ¿No sueñes tío, como vamos a ganar en Anfield? ¡Si allí no ha ganado nadie!

Y quizás la realidad me despierte a golpes, pero ya sabéis, algo tenemos los gallegos. No hay nadie que se merezca soñar más que nosotros, no hay nadie que merezca más ver una gesta que algunos de los que poblarán el Bernabeu. Y si, tengo muchas ganas de que me cuenten esa historia.
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El sueño de una noche de verano


Foto: Eugenio Álvarez
La recuerdo como si fuese ayer y en realidad han pasado ya 11 años desde aquella final de Copa del Rey del 2001, desde aquel día que supuso un punto y aparte en la historia de este equipo y de esta afición.

Aquel día el sol apretó como nunca, mucho más de lo que la mayoría de los 25.000 celtistas allí desplazados habíamos soportado nunca, uno de esos días en los que hasta respirar molesta, en los que te parece una idea genial meterte en una fuente en mitad de la calle cuando aun no había nada que celebrar.

Pero poco faltaba para tener que hacerlo, porque aquella Copa no se nos iba a escapar. Aquel equipo, poco recordado, era magnífico, con un fútbol menos edulcorado y preciosista que los anteriores pero más trabajado y con más oficio, un equipo que ganó la Intertoto en tres descuentos, que sufrió cada eliminatoria de UEFA y que lloró la injusta eliminación frente al Barça de Rivaldo y un par de colegiados. Catanha haciendo volar su gaviota semana si y semana no, el Jesuli que apuntaba lo que luego no consiguió, Edú, Karpin, un Cuervo que llegó y salió lesionado de Sevilla, el Toto y el Negro, la pareja de centrales más canchera de nuestra historia y la guinda, la magia, la ponía como casi siempre el número 10.

Encima aquel día Mostovoi llevaba el brazalete, tenía una misión, cumplir el sueño que no pudieron hacer ni Yayo en el 48 ni Vicente en el 94, levantar, por fin, un título con la camiseta del Celta. Nadie tenía más ganas que él, cada vez que tocaba el balón en el pequeño Balaídos de la Cartuja vibraba toda la afición y casi se vino abajo cuando apenas empezado el partido el Zar cogió la pelota, se fue de uno, se fue de dos y el balón tocó la red.. tan fácil y tan sencillo que solo un genio podía hacerlo.

Pero no todo iba a ser tan fácil, unos minutos más tarde el gran Xavi Aguado se levantaba más que nadie y de un cabezazo certero ponía el 1-1 en el marcador. Pero cuando todo se volvió negro de verdad, cuando a pesar de los 35 grados un sudor frio recorrió mi nuca, fue en el momento en el que a Berizzo le cogieron la espalda e hizo un penalti. Todo empezó a ir a cámara lenta en el ese instante. Cogió la pelota Jamelli, da uno, dos, tres, cuatro pasos, le pega duro, seco, abajo, donde duele, a la derecha de Cavallero y de repente, de la nada, aparece esa mano milagrosa que vale un título, apenas la roza pero lo justo para mandarla al palo y que Berizzo la mande lejos. Fue el no-gol más celebrado que yo recuerdo. ¿Que habría pasado si Cavallero se hubiese lanzado a su izquierda? Por suerte ya nunca lo sabremos. Años después el propio portero argentino renoció que se iba a lanzar a su izquierda, pero que en el último instante algo le hizo cambiar de idea.. hay quien dice que fue una gesto de Jamelli, otros pensamos que fue el gran Simón desde el cielo.. eso tampoco lo sabremos nunca.

Desde ese momento el Celta se vino arriba, se fue a por el partido, pero hubo que esperar hasta la segunda parte, hasta el minuto 69, cuando el genio volvió a frotar la lámpara. Estaba de espaldas a la portería, casi en la esquina del área pequeña, de un toque sutil con el tacón deja en evidencia a Rebosio y Aguado, entre él y la gloria ya solo quedaba Lainez y con su diestra mágica la puso en la escuadra, más a la escuadra que nunca.. a Lainez solo le faltó aplaudir, a mi solo me faltó llorar.

Después vinieron los minutos en los que más he sufrido en mi vida, pero era cuestión de tiempo, un Zaragoza volcado dejaba huecos atrás que el Celta iba a aprovechar. Todo se acabó en el 84, la pelota le cayó a Benni que levantó su cabeza y se la puso rasa a Mostovoi en la frontal, que sin pararla y ante la salida de Lainez la picó por encima para cerrar con un hat-trick su noche más gloriosa. En ese momento lloré, no se si de alegría, por sacarme un peso de encima o por Vicente y Yayo, solo se que lloré.

El resto de la historia ya os la sabéis, aquel día nos sacamos el traje de equipo pequeño y perdedor que en los grandes momentos siempre se venía abajo, aquel día descubrimos que podíamos ganar. Aquella Supercopa se nos escapó, pero toda España vio el gol de Raúl en fuera de juego que puso el 1-1 en Balaídos, pero la UEFA del 2002.. en fin, esa ya es otro historia.

Y aquí estoy yo, 11 años después, no hace tanto calor, el justo para que esté tomando algo en una terracita de Balaídos mirando fijamente la estatua que preside la rotonda que hay frente a Marcador, la de Mostovoi con el brazalete en su brazo izquierdo levantando aquella Copa del Rey. Seguramente hay quien me dirá que todo esto solo son palabras, los desvaríos de un soñador, pero ya saben, los sueños son inmortales ante los ojos de quien en ellos cree.
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El ascenso según Gustavo Agulla


Foto: EFE
Creo que fue contra el Barça el día que lo supe, el primer día que lo dije de verdad: "Vamos a subir". Abrí la nevera y allí vi, enfriando, un promesa por cumplir.. y lo supe. Se lo dije a mis amigos y todos me miraban con esa sonrisa condescendiente del que saben que está bromeando, del que suele usar el humor para rebajar la tensión.. pero por una vez, aquel día, yo no estaba bromeando.

Aunque desde aquel 28 de abril al día del Celta - Córdoba pasaron muchas cosas, y no negaré que tuve un desliz, un momento de duda, en concreto fueron 6 minutos de duda, los que transcurrieron entre que Mendoza marcó el penalti y puso el 0 - 1 en el marcador en el Celta - Xerez hasta que me di cuenta que aquel no era un equipo cualquiera, que aquellos jugones que habían mamado A Madroa desde pequeños no iban a venirse abajo y que ese partido también se ganaba. Nunca me perdonaré ese momento de duda, esos 6 minutos de sufrimiento innecesario. El resto de la historia ya os la sabéis, unos goles de Iago y Álex por aquí, un Manuchazo por allá, ojos vidriosos.. y abrazos, muchos abrazos.

El mejor partido: Celta 3 - Alcorcón 0 (Jornada 28)
Foto: Jorge Landín
Que difícil es quedarse con un solo partido, nos han dado varios a
elegir aunque me quedo con este quizás por la dificultad del rival. Al contrario de lo que mucha gente piensa, quizás recordando al Alcorcón de hace un par de años, el de esta temporada no era ni mucho menos un mal equipo a domicilio (6º mejor equipo fuera de casa) y aquello fue una muestra de dominio y solvencia, de pasar por encima de la piedra más difícil que nos quedaba por delante.



El momento clave: El cambio de sistema
Foto: Jorge Ladín
No lo podría fijar en un momento concreto, solo Paco Herrera sabe cuando se le pasó por la mente por primera vez, nosotros lo descubrimos en Copa frente al Valladolid, había nacido el 4-2-3-1 con el "Mediapunta Mentiroso". Dudó en algunos momentos, todos recordamos el Miniestadi, y lo afinó aun más cuando cambió a los centrales, introdujo a Borja, etc. pero sin duda ese cambio, dar con la clave, reinventarse de un equipo con 7 defensas y 3 delanteros contragolpeadores a uno más solidario, mas trabajador, mas asociativo.. fue para mi el momento clave de la temporada.


El peor momento: Septiembre y Octubre
Foto: Marta G. Brea
La gente sufrió mucho en ese minibache cerca del final, yo ahí no, este equipo se había ganado mi respeto y mi confianza.. yo lo pasé realmente mal cuando eso último aun no lo habían conseguido, cuando aun no se había ganado mi fe. No se si puedo elegir un partido en concreto, quizás contra Las Palmas en Balaídos, quizás en alguna victoria un poco insulsa como frente al Numancia en Soria, pero en esos momento, tras un verano convulso y viendo a un equipo que trataba de encontrarse a si mismo, por mi cabeza pasó la idea de si nuestra oportunidad se había esfumado en Granada.


El mejor gol: Álex López al Xerez (Jornada 30)
Hubo definiciones maravillosas esta temporada, como obviar el gol de De Lucas al Murcia, las picaditas de Orellana o la obra de arte de Joan Tomás en Huesca, pero yo me quedo con este, por el golpeo precioso y preciso, 25 metros de distancia, pegadita al palo.. por no hablar de la importancia y lo que significó, para mi el gol del año.




El mejor jugador: Álex López
Foto: EFE
En este momento todos entendéis porque elegí el gol de Álex y no otro como el mejor de la temporada. ¿Estoy siendo injusto con los incontestables números de Iago o con la fantasía de Orellana? Quien sabe, pero el fútbol es tan maravilloso que todos cabemos y todos sabemos, y yo todo lo que se es que este chico me tiene enamorado. Lo hace todo y todo bien. Pelea cuando hay que pelear, dirige cuando hay que dirigir, juega en corto, en largo, se gira, la suelta de primeras, rompe lineas de presión.. y si hace falta hasta golea. Sin la fantasía ni los números de otros ha sido el auténtico motor de este equipo, pieza básica, insustituible para mi, de este engranaje que Paco Herrera consiguió encajar, sin él este Celta tendría que ser distinto, no se si mejor o peor (yo creo que peor), pero sin duda, un equipo distinto.

Tu tendrás tus momentos, estos son los mios.. lo que está claro es que dentro de 5 años los dos esbozaremos las misma sonrisa idiota cuando no acordemos de esta 2011/2012.
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El más grande de todos los pequeños


Foto: EFE/Alberto Morante
Siempre pensé que acabarías en el Celta, encajabas, estabas destinado.. éramos como tú: pequeños, del norte y normales, muy normales.. solo nos faltaba el bigote.

Y en este mundo del fútbol, tan artificial y extravagante, ser normal es la mayor de la virtudes. Le gustaban los retos, siempre embarrado, en esos campos donde el Marca y la tele pasan de largo, un proletario del fútbol al que echaron de su Racing por ir a una huelga que pedía Seguridad Social para unos futbolistas que durante mucho tiempo fueron esclavos, con buenos sueldos, pero esclavos. Esa espinita con el Racing nunca se la sacará, llegó a ese banquillo para concluir lo que no le dejaron como jugador, y consiguió triunfar, pero llegó Piterman y Manolo era demasiado integro para soportar aquello.

A la Gimnástica de Torrelavega, el primer equipo que entrenó, la subió a Segunda B el año que debutaba en los banquillos y este verano será la primera vez en 17 años que no acuda a la cena del equipo. Subió al Levante y al Sporting y entre medias la vida le fue dando un golpe tras otro, perdió a su mujer, a su hijo pequeño y a su padre.. un día declaró que cuando te pasa eso o te pegas un tiro o tiras para adelante, él eligió lo segundo.

Y este año le tocaba, llegaba al Villarreal, un grande, quizás el más pequeño de todos los grandes, pero un grande al fin y al cabo con mimbres para hacer algo importante al fin. Pero no le dejaron.. el proletario, el huelguista, el comercial que vendía espárragos a la vez que subía a Segunda B no podía llegar a un grande, "¿Que cojones hago yo ahí?" dijo una vez al ver su nombre en un artículo junto al de Alex Ferguson.

Y hoy se ha ido Preciado, honesto, directo, sincero, rudo algunas veces.. un tipo tan grande que siendo un lateral izquierdo limitado eligió San Mamés para meter su único gol en Primera, pero sobretodo se ha muerto un padre, un hijo y un amigo, se ha muerto el padre de Manuel, el hijo de Ana y se ha muerto el amigo de muchos, un hombre al que la vida siempre le obligó a ser pequeño y el respondió siendo el más grande de todos los pequeños.
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¿Lo sabrá Kuyt?


Foto: Getty
Hola Dirk,

no está siendo precisamente tu mejor año, ni personal ni colectivamente y no es que quiera recordarte los malos momentos, pero es que tengo ganas de contarte una historia, una historia sobre un chico de Vigo con el que te cruzaste un sábado de 2007.

Aquel chico se llamaba Borja, era un prometedor mediocentro que ya había sido internacional en dos ocasiones, pero con tan mala suerte que su equipo, el de sus amores, había bajado a Segunda División. La Eurocopa estaba ahí y los faxes con ofertas millonarias llegaban a Plaza España. En el Benfica se empeñaron en él, 10 millones, fíjate, ¡lo mismo que pagaron por ti!, todo un delantero centro internacional. Al final por un quitame allá esos pagarés todo se rompió. Si Mouriño no se hubiese puesto tan duro el Celta hubiese ganado más de 9 millones de euros y Borja nunca se hubiese cruzado aquel sábado contigo. Estaba ahí la Eurocopa, en fin, es muy fácil hablar a posteriori.

Y acabó en el Birmingham, un poco deprisa y corriendo, pero aquello era la Premier. Llegó a Inglaterra el 1 de septiembre, 15 días después debutaba frente Bolton, eran apenas unos minutos pero que servían de toma de contacto para la jornada siguiente, el 22 de Septiembre, cuando el Birmingham jugaba en Anfield Road. Y allí, donde una noche la Rianxeira sonó más alta que el You'll Never Walk Alone, Borja era titular. Era sábado. Pasaron apenas 13 minutos antes de que chocaras contra su rodilla, no fue aposta, ni siquiera una entrada durísima, pero allí se dejó su rodilla izquierda.

Aunque esta parte de la historia ya te la sabes, seguro que lo visitaste en el hospital y lo llamaste más de una vez, pero el tiempo pasa y todo lo cura. Leerías por la prensa allá por febrero de 2008 que el Birmingham le había intentando bajar el sueldo y que lo acabó despidiendo, y cuando cogió el avión de vuelta a Vigo seguro que le perdiste la pista.

Y partir de aquí todo se le complicó. Se empeñaron en hacerlo jugar. Pepe Murcia le decía que solo tenía que quitarse el miedo, que aquella rodilla estaba bien, pero no lo estaba. Desde aquel Las Palmas - Celta de diciembre de 2008 se veía que la rodilla estaba mal.

El Doctor Cugat, el genio de las rodillas, fue claro en cuanto la vio: había que volver a operar. Y así hicieron el propio Cugat y Cota el 5 de Octubre de 2009; 2 años y 14 días después de aquel sábado Borja volvía a empezar. El 16 de Marzo volvió a Barcelona a someterse a una segunda operación que arreglara del todo esa rodilla.

Y a partir de ahí todo fue trabajo, trabajo y trabajo. Se le acabaron los veranos, muchas horas de gimnasio, largos paseos de 3 y 4 horas al día para fortalecer esa rodilla y viajes a Santiago a menudo, que aún continua haciendo, para inyectarse factores de crecimiento en ella. Pero ya se veía la luz al final de túnel, Paco Herrera no se animaba a dar el paso, pero las lesiones le obligaron a sacarlo de titular. No era Anfield Road, era Balaídos, era un 12 de marzo de 2011, y sí, era sábado.

Y ahí lo tienes, comandando a un aspirante al ascenso. Han pasado más de 4 años desde aquel día y en este tiempo tú has jugado 225 partidos con el Liverpool mientras Borja apenas 42 con el Celta, y la mitad de ellos lesionado. Me hubiese gustado poder contarte la historia de un triunfador, de, por qué no, un campeón de Europa y compañero tuyo de equipo, pero por desgracia no puedo hacerlo. Te tengo que contar una historia de superación, de lucha y de perseverancia, la historia de un capitán.
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El último romántico


Foto: Marta G. Brea
El fútbol ha ido dando pasos hacia adelante desde aquel primer día en el que un balón corrió por la campiña inglesa. Pasos tan grandes que hasta los más clásicos y románticos a veces nos tropezamos al darlos y si usted, querido lector, piensa que un tipo con el dorsal 32 solo puede ser dos cosas: un canterano o un jugador de baloncesto, sabe de lo que hablo.

Porque mucho antes de que las camisetas llevaran nombres de coches y casas de apuestas sobre ellas lo más que se le podía poner a una era el escudo en el pecho y un número en la espalda.. unos números que surgieron simplemente para diferenciar a unos jugadores de otros, pero que con el tiempo, y casi por si solos, tomaron vida, personalidad propia y todo el mundo sabía que el "11" corría siempre pegado a la cal izquierda y ponía esos precisos centros para que el "9" se hinchase a meter goles.

Y esos números han sido casi siempre sagrados para el mundo del fútbol.. hasta que en los últimos años se han dedicado a mancillar su honor. Solo algunos genios, los elegidos en su infinita grandeza han podido cambiar la historia y se han inventado un mediocentro que juega de "4" o han conseguido que un montón de mediapuntas deseen tener el 5 a su espalda.

Pero el mundo no está lleno de genios, y nos hemos cansado de ver a delanteruchos con el 4 o a defensillas con el 7.. y en Vigo no nos quedamos atrás, que más de un partido la celeste con el dorsal 9 la llevaba un tal Borja Aguirretxu. Por no hablar de los dorsales por encima del 11.. hemos visto a porteros con el 99 o a mediapuntas con el 80 dando patadas a la historia. Se preguntaba hace años Julián García Candau ¿De que juega un "21"? solo Álex López lo sabe.

Pero no todos los dorsales sufren esa afrenta, el 10, salvo deshonrosas y escasas excepciones, sigue siendo un número mágico, el 10 sigue siendo el 10, el bueno. Nunca importó su posición, en el fondo da igual si delantero o mediapunta.. "solo" tiene que ser especial. Pelé, Maradona, Roberto Baggio, Puskas, Mazzola.. ¿y en Vigo? de aquella no había dorsales pero lo hubiese llevado Aretio junto a Rivera, Gudelj, Mostovoi.. y ahora Iago Aspas.

Cuando el verano pasado Trashorras dejó el Celta en el club tenían claro cual era el único jugador de toda la plantilla que no estaba en venta a precio de mercado, el único intocable, el especial.. ese era el de Moaña. Y lo primero que hicieron fue darle el 10, darle el peso de la historia, el número de Gudelj, el número de Mostovoi, el número que todo niño en A Madroa sueña vestir. Porque el 10 es mucho más que una cifra, es una responsabilidad y, casualidad o no, justo este año, con el 10 a la espalda, es cuando Iago Aspas explota, cuando da un paso hacia delante, tira del equipo y presenta su candidatura a la eternidad, una eternidad que casi se ganó cuando aun jugaba con el 28. Triplica sus estadísticas del año pasado en casi los mismos minutos, participa en un gol del Celta cada 72 minutos, los suyos son los que más puntos han aportado este año al equipo, etc.

Y si, se encabrita, se tira, lo amonestan.. pero es el precio que hay que pagar por tener a un genio. Porque al fin y al cabo, y hasta que muera el último romántico, en el fútbol el 10 siempre será el 10, el especial, el bueno.. el de Moaña.
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Permiso para subir a bordo


Foto: Jorge Landín
Hace ya muchos meses que partió la nave Celta y ni 8.000 personas compraron el boleto en el puerto de salida. En concreto, y hasta el pasado domingo, tan solo 7.893 espectadores acudían de media a Balaídos durante esta temporada, lejos de los 10.635 que lo hacían durante los 12 primeros partidos en casa de la temporada pasada, a pesar de que los resultados son muy similares.

Pero llegó el Almería y se multiplicó por dos la asistencia, incluso se sobrepasó ese dato y se llegó a los 16.111 espectadores, es decir que 8.218 espectadores se subieron al barco en un jornada de fiesta, en un partido memorable, intenso, vibrante y emocionante en el que, quien sabe, quizás parte de culpa de la remontada la tengan esas 16.000 gargantas que empujaron a Bermejo en cada remate, en cada gol.

Y ahora ¿que hacemos con ellos? ¿han venido de paso o de verdad llegan para quedarse? El Celta ha tenido que rebajar los precios a 10 euros y los socios se han movilizado para superar por segunda vez en la temporada la cifra de los 10.000 espectadores y dar un buen ambiente a Balaídos... ¿es este el camino o la gran entrada que se prevé para el derbi tira por tierra la teoría de que la gente no va a Balaídos por el precio de las entradas?

El Celta y el celtismo necesitan un debate (quizás el fútbol español en general también) y desde algunos estamentos ya se está intentando promover, veremos si llega a algo o no, pero lo que está claro es que el problema es de base y no se va a resolver en una semana, pero lo que también ha demostrado este Celta - Almería es que las acciones puntuales funcionan y pueden resolver el problema a corto plazo. De primeras, la afición tiene otra prueba de fuego con vuelta de las entradas a 10 euros para el Celta - Numancia y ya tan solo quedaría el partido frente al Villarreal B antes del esperado derbi, 3 partidos en los que los socios quizás tengamos que hacer tripas corazón, vernos "perjudicados" económicamente y afrontar esos 5 últimos duelos tras el Celta - Deportivo como las finales que se prevé que serán.

Por que una cosa está clara, y tenemos ejemplos no muy lejos de aquí, la gente actúa por impulsos y corazonadas y con el equipo bien clasificado y tras una hipotética victoria en el derbi un abono para los 5 últimos partidos de la temporada sería un éxito.. y sin necesidad de perjudicar en exceso al abonado de temporada y/o anual. Un abono de 35 euros para Fondo-Preferencia (7 euros por partido, por encima de los 5 por partido que les costó la temporada completa) o uno de 55 en Marcador (11 euros por partido frente a la 9,50 del año entero) podría ser una medida a estudiar para dar ese último empujón al equipo.

¿Devaluas tu producto? Seguramente y el problema de base no se solucionaría, incluso se podría hacer una interminable lista de pros y contras y ambos tendrían parte de razón, pero a corto plazo esto podría/debería funcionar... y si no lo hace, por enésima vez, Vigo como ciudad demostrará que no merece un equipo en Primera División, o por lo menos, no lo merece más que otras ciudades más pequeñas o con equipos mucho menos históricos.

Seguramente muchos (que no todos) no se merezcan las facilidades, pero el lugar es aquí y el momento es ahora, mucha gente ha solicitado permiso para subir a bordo, en nuestras manos, y en las del Celta, está la posibilidad de permitírselo o no.
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El guardián de los minutos


Marta G. Brea
Minuto a minuto, parada a parada, un chaval de Vigo escribe su nombre en la historia del Celta. Yoel y sus 548 minutos sin que un balón toque su red son ya la 5ª mejor marca de la historia del club, por delante de nombres como Dutruel o Rodri, aunque eso si, estos dos últimos establecieron su record en Primera División.

Corría el minuto 82 de un Celta - Sabadell cuando Olmo remataba por enésima vez un corner en contra que acababa en gol. Ese 4 de diciembre muy pocos pensaban que sería el último gol que recibiría el Celta en Liga hasta, por lo menos, el mes de Febrero. Nadie lo pensaba, porque en ese momento se analizaba la sangría de goles a balón parado, la idoneidad de dar la portería del Celta a un chico de 23 años, si un equipo podría ascender recibiendo tantos goles, etc. pero desde aquel día la puerta se ha cerrado, Yoel se ha consagrado y ha escrito su nombre en una lista en la que figuran algunos de los mejores porteros de nuestra historia.

Una lista que encabeza Capó, "El portero descapotable", portero titular de la temporada 80/81 en Segunda División B, un equipo que, dirigido por Pavic, arrasó en la categoría con números de record, entre ellos el de equipo menos goleado, con tan solo 22 goles recibidos en 38 jornadas. Y a ello contribuyó enormemente el rendimiento de Capó, que consiguió permanecer 794 minutos sin recibir un gol. La racha se truncó un 21 de Febrero del 81 en un Langreo 1 - 4 Celta. Es muy complicado encontrar datos 100% fiables de está temporada, pero casi todos los estudiosos coinciden en cifrar en 794 minutos la racha. Capó aun continuaría en el Celta 2 años más, colaborando con el ascenso a Primera División de la 81/82, pero ya a la sombra de un tal Javier Maté.

El segundo puesto lo ostenta Pablo Cavallero, aunque con algún que otro matiz. En la temporada 02/03 en la que el equipo acabó clasificado para la Liga de Campeones, el argentino estuvo 743 minutos sin recibir ningún gol, entre las jornadas 27 y 36, record absoluto de un jugador del Celta en Primera División. El matiz viene en la jornada 33, corría el minuto 54 de un Celta - Racing en el que Celta ganaba 1 - 0, un error en una cesión de Jesuli obligaba a Cavallero a hacer un penalti por el cual fue expulsado en aquella jugada sin haber recibido ningún gol en contra, aunque su sustituto, Jose Juan, si recibió 2 tantos. Cavallero cumplió su sanción y volvió a la portería en la jornada 35 (Celta 3 - 0 Depor), finalmente la racha se acabó la jornada siguiente, en el Bernabeu, donde en el minuto 67 Raúl González dejó el record en esos 743 minutos.

En el tercer puesto nos encontramos al carismático Fenoy. Recién llegado a Vigo, en la temporada 75/76 y con el equipo en Segunda División, consiguió dejar su portería a cero durante 659 minutos, hasta que en el partido en el que el Celta se jugaba el título de campeón de la categoría el Burgos arrancó un 0 - 1 de Balaídos con un gol de un Juanito que daba sus primeros pasos en el club burgalés antes de convertirse es un ídolo para el madridismo.

El cuarto clasificado, y por lo tanto el próximo objetivo de Yoel, es Bermudez II, un portero andaluz que llegó procedente del Cádiz en la temporada 68/69 para jugar todos los minutos de aquel año y ascender con el Celta a Primera División. En ese primer año en el club estableció su marca de 598 minutos (50 más que Yoel) hasta que Pepe González, centrocampista del Betis, consiguió batirlo en un Betis 1 - 0 Celta.

Como ya hemos dicho los 548 minutos de Yoel lo sitúan en el 5º puesto histórico, por delante de Dutruel que en la temporada 98/99 no recibió ningún gol durante 521 minutos hasta que el centrocampista del Extremadura Toni Velamazán lo batió en el mítico Francisco de la Hera, y de Rodri, que tan solo estuvo en el Celta una temporada, la 74/75, y que acabó con el equipo en Segunda División, a pesar de ello se mantuvo imbatido durante 508 minutos hasta que el jugador de la Real Sociedad Corcuera consiguió marcarle un gol.

Los números, a veces frios, ponen a Yoel en la historia del Celta, y aunque él (y todos) cambien esos records por un ascenso a Primera, saben que en las manos del canterano esta buena parte de ese objetivo.
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