Mostrando entradas con la etiqueta Baltazar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Baltazar. Mostrar todas las entradas

Jaime Mata dio caza al céltico Baltazar



Hasta el domingo pasado el jugador del Celta, Baltazar, era el segundo mejor Pichichi en la historia de Segunda División. El delantero brasileño marcó 34 goles con el Celta en la histórica Temporada 1986-87, en la que el equipo vigués logró el ascenso de categoría en aquella famosa temporada del play-off, coronado con un empate en Sestao que permitía el regreso del equipo celeste a la máxima categoría un año después de su último descenso. 

Decíamos hasta el domingo, porque ahora sigue siendo el segundo, pero tiene que compartir el podio con Jaime Mata, que ayer marcó su gol número 34 de la temporada en El Molinón. Un auténtico golazo que ponía en bandeja la eliminatoria para el Real Valladolid, ante un Sporting que se ha hundido en las últimas jornadas. El futbolista castellano aún tiene dos partidos más para superar a Baltazar. Más complicado lo tendrá para alcanzar al mejor pichichi de la historia, el sportinguista Ricardo, que marcó 46 goles en la Temporada 1956-57. 

Leer más »

Las camisetas del Celta y Citroën: (I) 1985


Celta y Citroën ponen fin a 31 años de relación, que nos ha dejado infinitas camisetas que pervivirán en la memoria colectiva del celtismo y que iremos recordando en los próximo días.

Comenzamos con la primera, una camiseta básica de Adidas, que por entonces tenía el monopolio absoluto de los patrocinios deportivos en la liga. Esta zamarra es todo un clásico. Casi todos los equipos tuvieron una así en los años ochenta. Al Celta le llegó el turno en 1985, y esta fue la primera en la que apareció el patrocinio de la marca francesa. 

Cuello en pico de color blanco, rayas en tono azul, y el logo en color rojo. Baltazar La primera camiseta que lució Baltazar nada más llegar al Celta. 


Leer más »

Baltazar y Mostovoi, referentes para Pablo Hernández


Foto: Mora Moralejo
Es evidente que Pablo Hernández no ha entrado con buen pie entre el celtismo. Desconocemos cual será el alcance del internacional chileno en el Celta, pero sería bueno tirar de historia para recordar a otros futbolistas que, salvando las distancias, tampoco enamoraron al celtismo en su primer año en el club. El caso más reciente, y uno de los más conocidos es el de Alexander Mostovoi. 

El centrocampista ruso, probablemente el mejor jugador del Celta en sus 92 años de historia, rindió a un nivel muy bajo en su primer año, si bien ya se intuía su inmensa clase, que le había acompañado a lo largo de toda su carrera sin poder asentarse en ningún club por su comportamiento anárquico. Tras destacar en el Spartak de Moscú, sus experiencias en el extranjero habían sido cortas y malas. Benfica, Caen y Estrasburgo no habían podido disfrutar de su clase, y parecía que en Vigo pasaría lo mismo. 

Durante su primera temporada llegó a protagonizar incluso un escándalo como el de El Molinón, cuando quiso dejar el terreno de juego, teniendo que actuar con contundencia Patxi Salinas para evitarlo. En su segundo año en Vigo, gracias en gran parte a la llegada de Karpin al Celta, se asentó y comenzó a deslumbrar al celtismo y al fútbol europeo. Hoy en día todos sabemos quien fue Mostovoi. 

Otro caso más antiguo, y que quizás muchos no recordéis es el de Baltazar, como bien recordaba ayer Faro de Vigo. El ariete brasileño es recordado como uno de los mejores goleadores en la historia del Celta, pero durante su primer año la sensación entre los aficionados no era ni mucho menos esa. Baltazar anotó 6 goles en 32 partidos de Liga, en un año difícil que acabó con el descenso del equipo a Segunda División. 

Pocos confiaban en el Goianés como goleador del ascenso, pero Baltazar sorprendió a propios y extraños mostrando su excelente nivel anotando 38 goles entre todas las competiciones, 26 en la liga regular y 8 en el play-off de ascenso, claves para el regreso a la máxima categoría. Al siguiente año, a pesar de la lesión, anotó 13 goles en 21 partidos. No marcaría más goles en Vigo porque se lo llevaría el Atlético, con quien ganó el Pichichi de Primera en la Temporada 1988-89 gracias a sus 35 goles. Una cifra galáctica por entonces. 

Son referentes que pueden servir para que Pablo Hernández se agarre a ellos, y la afición mantenga la paciencia. Es improbable que alcance el nivel de estos dos jugadores, pero al fin y al cabo es uno de los nuestros, y su suerte será la nuestra. Paciencia, que es gratis. 
Leer más »

Top 10 Brasileños del Celta: (2) Baltazar


A lo largo de la historia del Celta han jugado futbolistas de diferentes nacionalidades, pero ninguna se ha repetido tanto como la brasileña. Casi 40 jugadores nacidos en el país más grande de suramérica han militado en el Celta, y de todos ellos hemos querido destacar a los 10 mejores, a nuestro juicio, a los que recordaremos en las próximas entradas de moiceleste. Consulta la lista completa.

#2 Baltazar (1985-88) 108 partidos / 62 goles

Baltazar es uno de los mejores goleadores de la historia del Celta, algo que no admite ningún tipo de discusión. El ariete brasileño fue clave en el ascenso del Celta en 1987, y también en la permanencia del año siguiente. Como muchos otros, su salida no fue la mejor posible, pero sus goles le convierten en inolvidable ídolo de una generación, y merecido Top 2 en nuestro Ranking de jugadores brasileños en la historia del Celta. 

Se convirtió en el "rey" de Balaídos durante la temporada 1986-87, la que marcó un nuevo ascenso del Real Club Celta a la División de Honor bajo la batuta directora del británico Colin Addison.Se había presentado en Vigo y en España en 1985 con una envidiable tarjeta: Bota de Oro de Brasil con 51 goles, pero su primer año en el Celta no fue demasiado bueno, e incluso llegó a ser declarado transferible. Al año siguiente, si acreditó sus excepcionales cualidades como rematador, pese a que en junio, concluido el campeonato liguero, se quiso restar méritos y atribuyó el ascenso a la gran labor de equipo, de todos sus compañeros.

Baltazar fue el gran protagonista de la campaña 1986-87. Sus 34 goles, casi la mitad de los obtenidos por el conjunto (71), tuvieron decisiva influencia en el retorno del Celtiña a Primera. Su aceleración en las salidas para buscar zonas libres y su facilidad de remate con pies y cabeza le convirtieron en la pesadilla de todas las defensas rivales.

La mezcla de sobriedad británica (Colin Addison) con el fútbol a ritmo de samba (Baltazar) dio un resultado inmejorable y explosivo, para gozo y satisfacción de la afición celtista. Nadie, después, logró sacar del "atleta de Cristo", que así mismo se llamaba el carioca, un rendimiento tan alto como el ofrecido de la mano del técnico llegado de la rubia Albion.



Justo es destacar igualmente que al sonoro triunfo de Baltazar contribuyó en buena medida otro jugador del que la afición guarda un especial recuerdo: Lucas. Su cabeza de oro, pararrayos de los balones bombeados sobre el área, sirvió muchas veces para que el brasileño, con su olfato de gol y buena colocación, culminase con dianas las acciones ofensivas del equipo.

En esa misma temporada, un penalty del brasileño, anotado en Riazor, en la disputa de los Play-Offs de ascenso a Primera División, significaba el definitivo ascenso de nuestro equipo al lugar que le corresponde, la División de Honor, y al Deportivo mantenerse en el lugar que la historia casi siempre le ha deparado, la División de Plata. Después, lanzamientos de objetos y mucha impotencia por parte de la afición herculina.

El verano de 1988 fue traspasado al Atlético de Madrid. En su primera campaña, la temporada 1988/89, se convirtió en Pichichi de Primera División al anotar 35 goles, siendo también distinguido con la Bota de bronce como tercer máximo goleador europeo del año. Su buena actuación le llevó a ser convocado por la selección de Brasil, con la que ganó la Copa América 1989.

Leer más »

Grandes goleadores del Celta: (IX) Baltazar


Continuamos con la serie de entradas en las que repasamos los grandes goleadores celestes de la historia. Un repaso que arranca con Ramón Polo y concluye con el gran goleador de nuestros tiempos: Iago Aspas. Durante el mismo, apoyándonos en la inestimable ayuda de Alberto Fernández, un auténtico genio de las estadísticas relacionadas con el Celta, repasaremos los datos de los grandes "9" que ha tenido el conjunto celeste a lo largo de sus casi 90 años de historia.

Se convirtió en el "rey" de Balaídos durante la temporada 1986-87, la que marcó un nuevo ascenso del Real Club Celta a la División de Honor bajo la batuta directora del británico Colin Addison.Se había presentado en Vigo y en España en 1985 con una envidiable tarjeta: Bota de Oro de Brasil con 51 goles, pero su primer año en el Celta no fue demasiado bueno, e incluso llegó a ser declarado transferible. Al año siguiente, si acreditó sus excepcionales cualidades como rematador, pese a que en junio, concluido el campeonato liguero, se quiso restar méritos y atribuyó el ascenso a la gran labor de equipo, de todos sus compañeros.

Baltazar fue el gran protagonista de la campaña 1986-87. Sus 34 goles, casi la mitad de los obtenidos por el conjunto (71), tuvieron decisiva influencia en el retorno del Celtiña a Primera. Su aceleración en las salidas para buscar zonas libres y su facilidad de remate con pies y cabeza le convirtieron en la pesadilla de todas las defensas rivales.

La mezcla de sobriedad británica (Colin Addison) con el fútbol a ritmo de samba (Baltazar) dio un resultado inmejorable y explosivo, para gozo y satisfacción de la afición celtista. Nadie, después, logró sacar del "atleta de Cristo", que así mismo se llamaba el carioca, un rendimiento tan alto como el ofrecido de la mano del técnico llegado de la rubia Albion.

Justo es destacar igualmente que al sonoro triunfo de Baltazar contribuyó en buena medida otro jugador del que la afición guarda un especial recuerdo: Lucas. Su cabeza de oro, pararrayos de los balones bombeados sobre el área, sirvió muchas veces para que el brasileño, con su olfato de gol y buena colocación, culminase con dianas las acciones ofensivas del equipo.

En esa misma temporada, un penalty del brasileño, anotado en Riazor, en la disputa de los Play-Offs de ascenso a Primera División, significaba el definitivo ascenso de nuestro equipo al lugar que le corresponde, la División de Honor, y al Deportivo mantenerse en el lugar que la historia casi siempre le ha deparado, la División de Plata. Después, lanzamientos de objetos y mucha impotencia por parte de la afición herculina.

El verano de 1988 fue traspasado al Atlético de Madrid. En su primera campaña, la temporada 1988/89, se convirtió en Pichichi de Primera División al anotar 35 goles, siendo también distinguido con la Bota de bronce como tercer máximo goleador europeo del año. Su buena actuación le llevó a ser convocado por la selección de Brasil, con la que ganó la Copa América 1989.

Tras estos éxitos, Baltazar, de 30 años, entra en el ocaso de su carrera. Con la llegada de Javier Clemente al banquillo del Atlético de Madrid, la temporada 1989/90, perdió la titularidad en el equipo. Aun así, fue el tercer máximo realizador del campeonato con 18 goles.

En octubre de 1990, con la temporada ya comenzada, el Atlético de Madrid fichó al alemán Bernd Schuster y decidió prescindir de Baltazar, ya que la normativa del momento no permitía más de tres jugadores no españoles en un club. Baltazar abandonó el Altético por la puerta de atrás y acabó la temporada en el FC Porto, donde jugó 18 partidos, anotó dos goles y conquistó la Copa.

En el verano de 1991 ficha por el Rennes francés, donde permanece dos temporadas. En 1993, con 34 años, regresa al equipo de su ciudad natal, el Goiás, con la intención de retirarse. Sin embargo, en 1995 recibe una oferta de la liga japonesa y se incorpora al Kyoto Purple Saga, equipo donde cuelga las botas en 1996.

Tras retirarse, ejerció de comentarista deportivo en radio y televisión en Goiás. También ha sido uno de los principales impulsores del movimiento de los Atletas de Cristo.


Baltazar (62 goles) 0,57 goles por partido 

Estadísticas: Alberto Fernández


Leer más »

Elige al mejor jugador brasileño de la historia del Celta


La Liga para este fin de semana a causa de los partidos que disputan las selecciones internacionales entre el viernes y el próximo martes. Queremos aprovechar para elegir (y recordar) entre todos a los mejores jugadores extranjeros que han pasado por el Celta, eligiendo los mejores de cada uno de los países que más representatividad han tenido en la historia del conjunto celeste. Comenzamos con Brasil. 

Más de una treintena de futbolistas brasileños han pasado por el Celta. Los últimos han sido Botelho y Danilo, que jugaron en el Celta durante la Temporada 2009-10, pero estos no están nominados. No fue difícil descartarlos, pero si lo fue elaborar la elección de cinco candidatos a la elección de mejor jugador brasileño en la historia del Celta. Finalmente nos hemos decantado por estos cinco futbolistas. 

Uno de los mejores delanteros que ha pasado por el Celta. Después de despuntar en el Internacional de Porto Alegre recaló en el Celta, con el que marcó 16 goles en la Temporada 1988-89. Fundamental en una de las mejores temporadas del conjunto celeste en su historia. Al Celta le costó 60 millones de pesetas y fue traspaso un año después al Lazio italiano por 250. En Italia no triunfaría. 

El rey del gol en Balaídos. Anotó 34 goles en la Temporada 1986/87, lo que le valió para ser el máximo goleador de Segunda División y pieza clave en el ascenso del Celta a Primera División. Fue pichichi de Primera en Primera con el Atlético de Madrid, equipo al que se marchó tras militar en el Celta. Se retiró con 37 años jugando en Japón. 

Tal vez su salida del Celta no fue la mejor, ni las cosas que sucedieron después, como aquel partido de infausto recuerdo en el que dos goles suyos enviaron al Celta a Segunda, pero su rendimiento con la casaca celeste fue inmejorable. En Vigo jugó cuatro temporadas y anotó 29 goles, con tantos muy importantes. Llegó a ser internacional con Brasil mientras jugaba en el Celta. 

Imposible de olvidar. Everton Giovanella jugó siete años en Vigo en los que derrochó trabajo y dedicación. Disputó más de 140 partidos con la camiseta del Celta, dando lecciones de oficio y colocación. Su final sería triste, ya que una sanción por dopaje le obligó a irse sin una despedida adecuada sobre el terreno de juego. 

El único campeón del mundo que ha vestido la camiseta del Celta después de haberse proclamado campeón (Silva lo hizo antes). Mazinho era un futbolista marcado por su extraordinaria regularidad. Sacaba un 8 en todos los partidos que disputaba y nunca pasaba desapercibido. Calidad, control, sacrificio y una deportividad exquisita. Un orgullo. 


Leer más »

Se cumplen 25 años de la muerte de José Antonio Gallardo


Hoy se cumplen 25 años de la desgraciada muerte de José Antonio Gallardo, portero del Málaga que falleció casi un mes después de un desagraciado e involuntario golpe con el por entonces jugador del Celta Baltazar, durante la disputa de un Celta- Málaga disputado el 21 de diciembre de 1986. Ganó el Celta (3-2) con dos goles del propio Baltazar y uno de Lucas, pero eso es lo de menos.

La crónica del Diario Marca, firmada por Manuel Castillo al día siguiente, narraba así lo sucedido: "Se jugaba el minuto 22, y en una jugada aparentemente intrascendente un compañero le cedió el balón, sin percatarse de que el céltico Baltazar estaba cerca y podía intervenir; para impedirlo, Gallardo no tuvo más remedio que lanzarse en busca del balón, de igual manera que lo hizo Baltazar; el choque fue inevitable y visiblemente fortuito. Gallardo quedó tendido boca arriba, inerte, teniendo que ser retirado por las asitencias y trasladado al hospital...".

Cuenta Pablo Díaz, en su blog en Marca, que tras las exploraciones médicas pertinentes, se le diagnosticó una triple fisura en el parietal izquierdo, pero tres días después recibió el alta con orden de reposo. Mejoraba poco a poco hasta que más de dos semanas después entró en un coma irreversible del que ya no se recuperó, muriendo una semana después. El Diario Marca le concedió el título póstumo de Zamora de Segunda División, ya que hasta ese momento era el menos goleado de la categoría. Baltazar, inocente implicado en el desgraciado suceso, decía lo siguiente: "Oré con todos mis sentimientos. Lo siento mucho, no obstante mi conciencia está tranquila porque no he actuado de forma incorrecta".

Una historia que merecía ser recordada, la desgraciada historia de José Antonio Gallardo, con Baltazar como protagonista involuntario.
Leer más »