El argentino que ganó la Copa América


Chile volvió a derrotar a Argentina en la gran final de la Copa América, pero en este ocasión no todo el país estaba triste. Además del entrenador, Juan Antonio Pizzi, que ya fue internacional con España siendo futbolista, otro “converso” celebró ayer el campeonato de su selección contra su país: Pablo Hernández. 

El de Tucumán, Argentina, se nacionalizó chileno cuando llegó a O’Higgins, ya que un ascendiente suyo era natural de Chile. No tardó mucho en acceder a la selección, ya que era uno de los mejores jugadores del equipo de Rancagua, que a las órdenes de Berizzo vencó en la Liga y en la Copa en temporadas distintas. 

Pero le costó asentarse, y tras su llegada a Vigo, donde la primera temporada no jugó todo lo que quisiera, le hizo perder peso en el combinado nacional. La llegada de Pizzi, que supo valorar la gran temporada que estaba haciendo en el Celta le permitió regresar a la selección, y aunque no es titular debido a la enorme competencia en el centro del campo, cuando Pizzi lo necesitó respondió con creces. 

Su primer encargo fue ocupar el puesto de Marcelo Díaz tras la lesión de su compañero en el Celta. Hernández, que suele actuar como interior o mediapunta, se vio obligado a desempeñar la función de pivote defensivo y cumplió con creces, algo de lo que debería tomar nota Berizzo por si surge alguna necesidad en el futuro. Ante Colombia, en la semifinal, suplía al sancionado Arturo Vidal, y lo estaba haciendo muy bien hasta que fue objeto de una entrada por parte de la “Roca” Sánchez, que le obligó a abandonar el terreno de juego de forma prematura y le tendrá alejado de los terreno de juego durante más de un mes. 

No obstante, y a pesar de no poder jugar en la final, Pablo Hernández se sintió tan partícipe como el resto de sus compañeros del triunfo en la final, aunque fuese, curiosamente, contra su país natal. 

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