La salvación está en los detalles


RICARDO GROBAS

Después de una semana restañando las heridas del derbi, el Celta se rearma para el tramo final de calendario. Su cuerpo técnico incidirá en la misma idea de juego, pero asumiendo que necesita afinar la portería, cortar la sangría goleadora y aumentar la fiabilidad en casa. Todo sin revisar la apuesta táctica de Abel Resino, que quizás necesite una adaptación.

Después de un «trompazo» toca reaccionar
Aunque a duras penas, el Celta pasa página de lo sucedido hace ya diez días en Riazor y piensa solo en levantarse. No hay otro camino según Pep Serer: «Cuando tienes un trompazo y te das una bofetada, lo que tienes que hacer es levantarte y reaccionar. Es nuestro trabajo».

Victoria en el partido más discreto
El grupo de trabajo de Abel Resino lleva cuatro partidos encima. Ganó el primero y después encadenó tres derrotas. El segundo técnico considera que ganaron en el que menos méritos hicieron: «Creo que ganamos el que peor jugamos. Es la realidad, no quiero engañar a nadie». En el análisis destaca que el equipo tuvo «bastantes minutos buenos en el Sánchez Pizjuán» y «momentos igual de buenos ante el Real Madrid». El reto es que esos momentos buenos se conviertan en un partido completo de principio a fin y en limar «los pequeños detalles» que quedan pendientes.

Marcar a golpe de generar más oportunidades
El Celta es uno de los equipos con peor ratio entre oportunidades y goles convertidos, uno por cada 11,87 remates. Además de afinar la puntería, Serer indice en que «habrá que hacer más oportunidades para marcar». Desde la llegada del nuevo cuerpo técnico el equipo ha marcado cinco goles después de disparar 19 veces a puerta. En el derbi ante el Deportivo tan solo una.

Cortar las 15 jornadas consecutivas encajando
Abel Resino no ha acertado a cortar la sangría defensiva del equipo, que ha acumula 15 partidos consecutivos recibiendo goles. Antes perdía por 1-0, ahora lo hace de un modo más abultado: 10 goles en sus cuatro partidos y 27 tiros recibidos entre los tres palos. «Está siendo bastante complicado, pero tenemos que ser capaces de dejar la portería a cero», insiste Serer. Al equipo le disparan una media de 4,86 veces por cada encuentro.

«El míster creo que lo tiene muy claro»
Aunque el adelantar la defensa y jugar las líneas ha suscitado dudas y no ha cambiado la dinámica del Celta, nada apunta a una revisión como se dejo ver al inicio de semana, en todo caso a una adaptación. «El míster decide, pero yo no creo que vaya a retocar el sistema, una cosa es retocar y otra adaptarse», comentó Serer pensando ya en la visita del Barcelona. Desde su punto de vista la plantilla del Celta puede desenvolverse en ese dibujo, algo que se había cuestionado desde fuera.

Balaídos como principal aliado
El Celta disputará seis de los 10 partidos que restan para finalizar la Liga en casa, en donde ha cosechado el 82,6 % de los puntos. Por mantener, y aumentar si es posible, esa fortaleza como local, pasa en gran medida la salvación: «Tenemos muchos partidos en casa que tenemos que ganar, de lo contrario no podremos salir de ahí».

«Todo lo que sea ayudar al equipo es bueno»
Aunque nadie le ha dado oficialidad ni Abel se ha pronunciado al respecto, su segundo vería con buenos ojos la llegada de un psicólogo al equipo para la recta final de temporada. Se apoya en su experiencia en Kazajistán para apoyar la idea: «No hemos valorado nada, pero para mí todo lo que sea sumar siempre es bueno», apunta el segundo entrenador al tiempo que recuerda su experiencia: «Era un tío fantástico, tanto al equipo como a mí me ayudó mucho».

Xosé Ramón Castro / La Voz de Galicia
Leer más »

El regreso más especial de Tito Vilanova


MUNDO DEPORTIVO

Si todo sucede según lo previsto, el Barcelona tendrá ante el Celta un refuerzo de lujo en su banquillo. Tito Vilanova se someterá hoy a una última revisión médica en Nueva York y si los doctores dan su visto bueno, viajará a España mañana mismo para volver a ponerse al frente del Barcelona.

Por tanto, el encuentro de este sábado será especial para el conjunto culé y, sobre todo, para su técnico, que regresa ante el equipo que le dio su única oportunidad de jugar en Primera División.

Vilanova dejó fama en Vigo de persona introvertida y muy trabajadora. Estas cualidades también lo definían antes de llegar al Celta, cuando se formó como jugador en La Masía. Allí coincidió con el portero vigués José Antonio García Alonso 'Covelo', que hasta hace siete temporadas ejercía de entrenador de guardametas en el conjunto celeste. 'Es un chico introvertido, pero muy amigo de sus amigos. Es una persona muy íntegra y ya cuando era jugador era muy metódico y muy trabajador. Es un estudioso del fútbol y le echa muchas horas. Desde que lo conozco, no ha cambiado nada. Teniendo en cuenta sus circunstancias, es muy importante', afirma.

Aquellos años de aprendizaje en las categorías inferiores del Barcelona han marcado profundamente a Covelo. Allí hizo muy buenos amigos, como Tito Vilanova o Jordi Roura, el encargado de asumir la dirección del equipo en ausencia de Tito. El ex portero, que este verano llegó a sonar como posible entrenador de guardametas del Barcelona, explica que guarda amistad con ambos componentes del cuerpo técnico culé. 'Tenemos muy buena relación. Estuve con Tito después de su primera recuperación y lo vi muy entero. Ahora, por las noticias que tengo, parece que todo ha ido muy bien en Nueva York', asegura Covelo, que espera poder saludar a Vilanova este sábado.

Cree que el Barcelona tomó la decisión adecuada dándole las riendas del equipo a Tito, a pesar de carecer de experiencia como primer entrenador: 'No me sorprendió. El Barcelona acertó dando continuidad al proyecto. Él también acertó siguiendo la misma filosofía que con Guardiola. La elección para el club era difícil y se ha demostrado que ha sido un acierto'.

A la mayoría de entrenadores le gustaría dirigir a un equipo de la entidad del Barcelona, pero el trabajo no es sencillo. Es un puesto que exige mucha responsabilidad y que implica estar permanentemente en el ojo del huracán. La presencia de Jose Mourinho en el banquillo del Real Madrid hace que la tarea sea más estresante. La polémica y el enfrentamiento siempre están al acecho con el portugués como máximo rival. Covelo cree que Vilanova ha estado a la altura de las circunstancias y lo seguirá estando por su personalidad, muy alejada de la egolatría: 'Él lo lleva con naturalidad. No entra en guerras. Lo único que le interesa es el fútbol y hablar de fútbol. No tiene altibajos, siempre se mantiene en la misma línea, gane o pierda. En el Barcelona hay mucha exigencia y él trabaja bajo esa presión, pero tanto él como Guardiola lo han llevado con naturalidad'.

Covelo asegura que tiene constancia de que a Vilanova le hace especial ilusión que su retorno se produzca en Vigo, ciudad de la que guarda muy buenos recuerdos y en la que aún mantiene amistades, como la del propio Covelo: 'Para él será especial. Le hacía ilusión venir a Vigo como entrenador. Algunos ex compañeros del Celta mantienen contacto con él y le gusta la ciudad a él, a su mujer y a su hija, que vivió sus primeros años aquí. Tiene muy buenos recuerdos y Tito es una persona muy agradecida. Le hará ilusión volver al equipo y que este regreso se produzca especialmente en Vigo'.

Otro componente de aquel grupo de futbolistas que coincidió en La Masía en los años ochenta es el segundo entrenador del Celta, Pepe Serer, que guarda relación, sobre todo, con Jordi Roura, del que dice que 'lo ha llevado con mucho respeto a la figura del entrenador. En el Camp Nou esa silla nunca la ocupa nadie'. Serer asegura que será una alegría reencontrarse con sus ex compañeros: 'El fútbol, lo bueno que tiene, es que igual hace diez años que no ves a alguien y cuando te encuentras con él le das un abrazo. Siempre queda eso'.

Miguel Román / Atlántico Diario
Leer más »

Krohn-Dehli, el único con éxito entre los internacionales


JORGE LANDÍN 
La crisis de resultados del Celta se extiende también a sus internacionales. Sólo el danés Michael Krohn-Dehli ha participado con éxito en la victoria de Dinamarca (0-3) en la República Checa. El danés no marcó pero jugó el partido completo y cuajó una muy buena actuación. El danés aún no podrá regresar a Vigo ya que jugará este martes un importantísimo duelo ante Bulgaria en Copenhagu. Los daneses optan a la segunda plaza del grupo con la que podrían ir a la repesca del Mundial 2014 de Brasil.

El resto de jugadores de la plantilla viguesa no han tenido suerte, al menos en el primero de sus envites de eliminatorias para el Mundial. Andrés Túñez, que no podrá jugar ante el Barcelona el próximo sábado por acumulación de amonestaciones, cayó ante Argentina (3-0), siendo titular y jugando el partido completo. En el bando albiceleste está Augusto Fernández, pero el céltico ni se sentó en el banquillo de suplentes. El céltico puede tener una nueva oportunidad si es el que seleccionador argentino, Alejandro Sabella, decide su concurso frente a Bolivia este martes en La Paz. También Túñez tendrá ocasión ese mismo día de revertir su disgusto con el choque que les medirá como locales ante Colombia en Puerto Ordaz.

Tampoco tuvo suerte el chileno Fabián Orellana. Estuvo en el banquillo pero no jugó en la derrota de Chile en Perú (1-0). Orellana podría tener ahora su opción si juega este martes en Santiago de Chile frente a Uruguay.

Los que ya no podrán arreglar lo sucedido son Demidov y Madinda. El primero no participó en la derrota de Noruega (0-1) en su campo frente a Albania, y el segundo sí jugó en la derrota también por la mínima (1-0) de Gabón frente al Congo. Ambos deben regresar a la disciplina celeste para arrancar la semana en los entrenamientos con el resto de sus compañeros, después de la jornada de descanso que todos están disfrutando hoy.

También han regresado con derrota los internacionales Sub-19 Jonny, Rubén Blanco y Santi Mina que cayerón en un amistoso en Alemania (1-0) contra la selección anfitriona.

Víctor López / Deportes Terra
Leer más »

Diez partidos para reinventarse


El Celta llega al último repecho del Tourmalet, la visita a Balaídos del Barcelona, desfallecido por las terribles secuelas de Riazor que obligan a Abel Resino a redefinir su equipo en una cuenta final de diez partidos que decide la permanencia. La ausencia de Iago Aspas, castigado con cuatro encuentros de suspensión por propinar un cabezazo al deportivista Marchena, marcará buena parte del trayecto. El técnico celeste debe encontrar una solución para reemplazar a su único goleador verdaderamente productivo y tiene que hacerlo sobre la marcha y sin margen apenas de maniobra para no perder de vista la línea que marca la salvación, que de momento se mantiene a tres puntos. Un desafío mayúsculo, si se considera que el moañés ha firmado más de un tercio de los goles que suma un equipo que no ha destacado precisamente esta temporada por su capacidad anotadora.

Las cuentas de Resino, según él mismo ha reconocido, pasan por salir vivo del duelo del próximo sábado contra los azulgrana, es decir, por mantener la distancia con la línea que marca la salvación. Los duelos de sus rivales favorecer este objetivo. El Mallorca y el Deportivo se enfrentan entre sí en Son Moix, el Athletic de Bilbao recibe al Granada y el Zaragoza visita el Santiago Bernabéu. Con algo de suerte, incluso perdiendo con el Barcelona, la salvación se mantendría a tres puntos con 27 por disputarse. Desde esta perspectiva, la confrontación con el inasequible conjunto azulgrana -un equipo que se ha dejado de sumar esta temporada ocho puntos- ofrece mucho que ganar y muy poco que perder. Pero después de la lastimera imagen ofrecida en el clásico gallego, sin embargo, el equipo está obligado a dar la cara y tendrá que hacerlo sin algunos sin su goleador de referencia.

Frente al Barcelona, Resino parece decidido a jugar la baza de Park, un delantero que no ha cumplido con las expectativas, pero al que le ha faltado continuidad y que mantiene el mejor promedio goleador del equipo en relación al número de minutos jugados. El técnico considera que Park puede ser todavía un futbolista rentable para el Celta en el tramo decisivo del campeonato y no son pocos los miembros del plantel que tienen una gran fe en el surcoreano, del que destacan su gran condición atlética -gana casi todos los balones, dice Túñez- y su instinto natural para moverse en el área.

Park podría estar acompañado en punta frente al Barcelona por Bermejo, un profesional de la brega, en una apuesta de juego más directo y vertical. De Lucas y Krohn-Dehli, mientras, parten con ventaja sobre Augusto y Orellana para jugar en banda, pues tanto el argentino como el chileno regresarán a Vigo tras un largo viaje y con las horas contadas tras participar con sus selecciones en distintos partidos de clasificación para el Mundial de Brasil 2014.

Pero no solo la defensa debe reinventarse Resino. La ausencia de Túñez por acumulación de tarjetas la obliga a modificar la defensa. No se trata tanto de un simple cambio de piezas, obligado por la sanción del internacional venezolano, como de un reajuste de la retaguardia. El equipo no ha asimilado la decisión del técnico de adelantar entre diez y quince metros la línea de achique con la idea de acortar el trayecto hacia el marco rival. La vieja teoría de la manta corta que solo alcanza para taparse la cabeza o los pies está en el origen del problema.

Lo cierto es que, con Resino al frente, el Celta no ha sido capaz de resolver sus problemas de ataque y ha empeorado notablemente en el balance defensivo, que ha pasado de un promedio de poco más de un gol por partido con Paco Herrera a 2,5 con el toledano. El regreso de Gustavo Cabral como acompañante de Vadim Demidov parece seguro en el eje de la zaga y tampoco habrá sorpresas en las bandas, que volverán a estar ocupadas por Jony y Roberto Lago. Parece difícil, en todo caso, que frente a un equipo como el Barcelona, que acapara la pelota y empuja a sus rivales contra la portería, sea el Celta capaz de mantener su defensa tan adelantada.

El preparador celeste deberá resolver también en los próximos días el enigma del medio campo, donde el técnico está pendiente del estado físico de Álex López. Aunque la evolución de la lesión del ferrolano es buena, todo hace indicar que llegará un tanto justo al partido, con lo que el técnico debe evaluar si lo recupera como acompañante de Oubiña o tira de otra gente, como Pranjic, que funcionó bien ante el Madrid pero se contagió del desaguisado colectivo en el derbi, o busca soluciones más conservadoras, como Jonathan Vila.

Leer más »

El Celta jugará en Mallorca el lunes 15


La Liga de Fútbol Profesional ha hecho oficiales los horarios de la 31ª jornada de la Liga, en la que el Celta viaja hasta Palma a enfrentarse a un rival directo, el Real Mallorca. El partido será el lunes día 15 a las 21:00 y será emitido por Canal+Liga y GolT . De nuevo el Celta verá desplazado su encuentro fuera de casa a la jornada del lunes como ya ocurríó frente al Zaragoza y al Sevilla, con distinto resultado. En La Romareda logró su única victoria fuera de casa y en el Sánchez Pizjuan su derrota más abultada a domicilio. Veremos que le deparara el Iberostar.

El resto de los horarios son los siguientes:

Viernes, 12 de abril:
22:00 Betis-Sevilla*.
Sábado, 13 de abril
16:00 Valladolid-Getafe.
18:00 Levante-Deportivo.
20:00 Espanyol-Valencia.
22:00 Málaga-Osasuna.
Domingo, 14 de abril:
12:00 Rayo Vallecano-Real Sociedad.
17:00 Atlético de Madrid-Granada.
19:00 Zaragoza-Barcelona.
21:00 Athletic Club-Real Madrid.
Lunes, 15 de abril:
21:00 Mallorca-Celta.
*Este partido se retransmitirá en abierto

Leer más »

Álex López acelera para reaparecer ante el Barcelona


XOAN CARLOS GIL 
Álex López apura el paso para estar en el partido del próximo sábado ante el Barcelona. El ferrolano, con una rotura fibrilar, se someterá el martes de una ecografía de control y en caso de confirmar la recuperación ya trabajará con el resto del grupo y podría recibir el alta el jueves, dos días antes de recibir al conjunto culé.

El mediocentro ha experimentado una importante mejoría en los últimos días. Ayer mismo ya se le vio trotar en solitario en el césped de A Madroa. El ferrolano tiene buenas sensaciones parece que la rotura en el bíceps femoral de la pierna derecha ha quedado atrás después de dos partidos en blanco. Falta que lo confirme la prueba médica, pero con un seis días todavía por delante el jugador podría estar ante el Barcelona.

Natxo Insa, que también padecía una rotura fibrilar, en este caso en el recto anterior de la pierna derecha, incluso va más allá y ayer ya se metió con el grupo en un trabajo de presión que sirvió para cerrar la semana. El alicantino aunque todavía aparece en el parte médico está también en condiciones de ser alineado, aunque hasta la fecha Abel Resino apenas había contado con el.

Las recuperaciones se completan con Quique de Lucas, que ayer también salió a corretear en solitario por el césped de A Madroa y todo indica que el martes podría tener el alta de su esguince en el tobillo izquierdo. Con este panorama, al Celta solo le quedarían parados dos los lesionados de larga duración. Por un lado Samuel, que ya comienza a trabajar con el grupo, y por el otro Hugo Mallo, que desde hace un par de semana ya da paseos alrededor del campo de entrenamiento con uno de los recuperadores de la entidad celeste.

Leer más »

Pranjic pide un cambio de actitud y corregir "las pequeñas estupideces"


REAL CLUB CELTA
Danjiel Pranjic reclamó atención para corregir "las pequeñas estupideces" que están impidiendo al Celta reaccionar en la cola de la tabla. "En casi todos los partidos el Celta tiene algún problema como la tarjeta roja del otro día en el derbi y eso dificulta mucho las cosas, son pequeñas estupideces que tenemos que corregir con mayor concentración y actitud", indicó, en conferencia de prensa, el veterano futbolista croata.

El centrocampista reclamó un cambio de actitud del equipo y valoró el activo que supone para el grupo el apoyo incondicional de la afición en un momento de tanta dificultad como el actual. "Tiene que haber un cambio de actitud porque si seguimos jugando como hasta ahora va a ser muy difícil mantener la categoría. He estado en muchos clubes y aquí estoy viendo algo que no había visto antes, que es que la afición en un momento muy difícil sigue apoyando al equipo", dijo el medio balcánico que, a nivel personal, se mostró satisfecho con su rendimiento y se mostró confiado en disponer de más minutos.

Leer más »

La honda huella de Pinto en el Celta


MUNDO DEPORTIVO
Pinto regresará a Vigo por primera vez desde que se marchó el 18 de enero de 2008. Lo hará como portero titular del Barcelona por la sanción a Valdés. Será su reencuentro con Balaídos, en donde ejerció de portero local durante casi diez temporada en otros tantos años. Aterrizó en 1998 siendo un portero en formación y se fue una década después con un Zamora bajo el brazo y 181 partidos defendiendo la portería celeste. Lo hizo dejando huella en los porteros de la casa que trabajaron con él en aquella época.

Pinto vivió tiempos difíciles en el Celta. Formado en la base del Betis le costó hacerse con el puesto -eran los tiempos de Dutruel y Cavallero-, de hecho no fue indiscutible hasta el curso 04/05, el del destierro en Segunda. Durante este largo lustro se entregó a la cultura del trabajo. «Llegó muy joven. Es un trabajador nato», recuerda José Juan, ahora en el Lugo, que trabajó con él durante dos años. Antes lo había hecho Roberto Fernández, ahora en el Granada.

A lo largo de la década que estuvo en Vigo en ningún momento dudo de su apuesta por el esfuerzo. Sergio Álvarez fue el último meta canterano que convivió con él: «Con el aprendín a que a base de traballo se consiguen as cousas, porque estivo moitos anos aquí que non xogaba, e non deixaba de traballar. Demostrou que con traballo todo se pode conseguir», recuerda el de Catoira. «Para mí era un profesor y un padre. Siempre me apoyó y me animó en lo que entonces eran mis comienzos en el mundo del fútbol, siempre le estaré muy agradecido», agregó Yoel, cedido en el Lugo.

José Manuel Pinto (Puerto de Santamaría, 1975) dejó impronta también en A Madroa como persona. Frío, e incluso altivo en la distancia, ejerció de compañero ejemplar dentro del vestuario. «Me ayudó un montón en todos los aspectos y solo puedo decir cosas buenas de el. Era espectacular como persona», apunta el ahora lucense. El céltico reconoce que, recién llegado desde el Arousa, fue Pinto quien le enseñó los vericuetos de un vestuario profesional: «Era a primeira vez que chegaba a un vestiario e foi un dos que máis me axudou a integrarme e a decirme como funcionaba todo esto. Incluso me regalou uns guantes. Sempre tiña detalles conmigo».

Esa ayuda no solo era personal, sino también profesional. A pie de campo. «Te ayudaba, te corregía, siempre te estaba ayudando, se sacaba mucho en limpio con el. Era un crack», sentencia José Juan, que destaca del excéltico su agilidad y su globalidad bajo la portería. A Sergio le inculcó el camino del trabajo: «Viña do Arousa e non tiña unha rutina de traballo, funme fixando moito nel e fun aprendendo e para min é un exemplo a seguir». El catoirense lo ve como un portero polivalente. «Vai ben por arriba, é axil, ten no un bo un contra».

A ninguno le sorprende que haya triunfado en el Barcelona. El hoy suplente de Varas ya lo aventuró cuando se despidió de él hace seis años. «Cando me despedin del, dixenlle a uns amigos que se os adestradores do Barca sabían o que facían, polo menos iba a estar un par de anos alí». Ya lleva cinco.

Leer más »

La plantilla, sorprendida con la idea del psicólogo


ÓSCAR VÁZQUEZ
La posibilidad de que el Celta recurra a los servicios de un especialista en psicología deportiva para ayudar al equipo a salir del atolladero ha causado sorpresa en el plantel celeste, que nada sabe del asunto. Tal opción la deslizó hace unos días el preparador físico del equipo, Miguel Peiró, quien confirmó que Resino tiene esta idea en mente para reforzar la convicción del equipo en sus posibilidades de salvación.

Resino, que ya recurrió en su etapa como técnico del Levante con éxito a un psicólogo para mejorar el rendimiento del conjunto granota en circunstancias similares a las que ahora atraviesa el Celta, está convencido, de que el problema del cuadro céltico es más psicológico que futbolístico. Y así lo ha manifestado en reiteradas ocasiones.

La iniciativa (que todavía no se ha concretado y quizá no llegue a fraguar pues se estaba simplemente evaluando) de enviar al equipo al diván ha sido recibida por el plantel con sorpresa. "No tengo ni idea. Cuando se dé ya hablaremos. No está encima nuestra, no tenemos ni idea y me resulta difícil opinar sobre algo que desconozco", señala, perplejo, el capitán, Borja Oubiña.

Álex López coincide con Oubiña en que la idea de recurrir a un psicólogo para reforzar al autoestima del grupo, es ajena al vestuario. "No tenía ni idea de que se había barajado esa opción y seguimos sin tener noticias. Es una decisión que tiene que tomar el cuerpo técnico y el club y si, sirve para ayudar, bienvenida sea", señala el ferrolano, quien, desde el punto de vista personal, no cree necesitar ayudar psicológica. "No sé si es necesario. Creo que depende de la forma de ser de cada uno, a unos le puede ayudar y a otros no. Algunos deportistas lo utilizan y no deja de ser una herramienta", dice.

Jonathan Castro, Jony, por su parte, observa: "Nosotros nos sabemos nada de ningún psicólogo. El míster no nos ha dicho nada. Nos dedicamos a entrenar y ya está". Y agrega que él no lo necesita: "A mí yo creo que no me hace falta, pero puede que haya alguien que lo necesite. Depende de cada uno".

Roberto Lago, mientras, no considera necesario recurrir a un especialista en psicología para mejorar la capacidad competitiva del Celta. "Yo veo al grupo unido, que sabe lo que quiere y no veo realmente que hay un problema psicológico. No sé si a estas alturas un psicólogo sería lo mejor", apunta. Y precisa: "Los futbolistas vivimos del día a día. El fútbol es un estado de anímico. Yo creo que el mejor psicólogo son los resultados. Hay que ganar uno o dos partidos y veremos las cosas de otra manera".

Antonio Rodríguez, Toni, por su parte, no lo ve una mala idea. "Aquí estamos todos para sumar y arreglar esta situación, así que, lo que decida el entrenador, bienvenido sea. Hay que sacarle el máximo provecho para seguir mejorando", comenta.

Julio Bernardo / Faro de Vigo 
Leer más »

Fernándo Vázquez: "A Coruña es más cariñosa que Vigo"


JUAN VARELA 
Fernando Vázquez, entrenador del Deportivo, ha confesado que lo pasó mal cuando se encargó del banquillo del Celta de Vigo, al que llevó a Primera División a mediados de la década pasada y le clasificó para la Copa de la UEFA, y ha asegurado que la ciudad de A Coruña es "más cariñosa" que la de Vigo. "La ciudad de Coruña es menos presionante, es más cariñosa, es posible que esa sea la palabra. La convivencia es más fácil. Hablo en general, no solo en fútbol. Vigo es una ciudad más dura, más complicada, incluso más difícil de dirigir. En Vigo, las aficiones tienen su forma de pensar, de tratar al entrenador, conmigo creo que fue demasiado fuerte lo que pasó", explicó el técnico gallego en una entrevista a Radio Nacional de España.

"Estando en 'Champions', yo era el centro de atención, no lo podía entender. Ganar un partido y ser pitado. Y ser pitado antes de los partidos. No tengo sentimiento de rencor o venganza, tengo casa en Vigo y me siento querido, pero tuve problemas con los aficionados. En el Deportivo, en situaciones parecidas, límites, no le hicieron pasar esas al entrenador", añadió.

Vázquez lamentó que el clásico del fútbol gallego, en el que el Deportivo se impuso al Celta en la última jornada que se ha disputado del campeonato (3-1), no sea "como el vasco", con buena sintonía entre las dos aficiones, y responsabilizó de ello, en parte, a los políticos por sus "localismos". "En los derbis ya ves lo que pasa. ¿Por qué hay que pelear para que las dos aficiones se lleven mal? A veces hay gente interesada. A veces son los propios políticos los que intentan romper, no unir, si no disociar. ¿Qué es lo que más daño hace a un país? Los localismos. Nosotros podríamos tener un derbi impresionante, universalmente conocido, y no lo tenemos porque nos peleamos entre vecinos", dijo.

El preparador deportivista, que llevaba sin entrenar (al margen de haber dirigido a la selección gallega) desde abril de 2007, cuando fue destituido por el Celta, reconoció que se estaba planteando volver a dar clases de inglés en el instituto. "Tenía ganas de volver ya. No me costó nada decidirme. Estaba esperando una oportunidad. Estaba pensando marcharme, volver al instituto, me estaba planteando eso porque la cosa empezaba a ser un poco preocupante. La familia empezaba a preocuparse por mí aunque yo estaba cómodo. Cuando el Deportivo me llama a la una y media de la mañana, volví a renacer, volvió a cambiarme la vida en nada", declaró.

Se cumplió así uno de sus deseos, dirigir al Deportivo, que le llamó tras la dimisión del portugués Domingos Paciencia para hacerse cargo del colista de la Liga BBVA en un momento límite a nivel deportivo y complicado en lo institucional, con el club en concurso de acreedores. "El Deportivo me quería, yo estaba libre y me parecía un buen momento, volvía a Primera, que no es fácil, y lo aproveché. Cuando venía por la autopista hacia A Coruña sabía que iba a ser entrenador del Deportivo, no iba a poner condiciones fuera de lugar. Me consideré ganador cuando me subí al coche para hacer ese recorrido", relató.

Vázquez aseguró que la situación económica del equipo no está afectando al rendimiento de los jugadores, aunque cuando llegó, tenía dudas de que sí influyera. "Es imposible escaparse de la situación económica. Cuando llegué, no sabía lo que influía en el rendimiento. Ahora te digo que no, que el equipo tal y como entrena, no piensa en el dinero", señaló.

El entrenador del Deportivo explicó que la victoria ante el Celta ha cambiado el panorama para el colista, que ha recuperado oxígeno al haber aprovechado los fallos del resto de rivales directos en la lucha por la permanencia. "El fútbol tiene estas cosas, miras por el cristal, no ves nada hacia fuera, ganas un partido y el cristal se hace transparente. Necesitábamos ese oxígeno. Vas por Coruña y parece que ganamos la Copa de Europa. Eso da ilusión, esperanza, y nos hacía falta", expuso.

El técnico, que ahora tiene 58 años, hizo un repaso por su trayectoria en los banquillos y reveló que el fútbol "forma parte" de su vida, tiene "cosas positivas y negativas y también hace daño". "No le dediqué el tiempo suficiente a mis hijos. Para mi familia, tenía cero minutos. Era profesor por la mañana y entrenador por la tarde. Miras para atrás y fue duro", apuntó.

"No siempre tuve éxito. Lo más duro es descender o el cese. Con el descenso de Las Palmas (2002) sufrí un shock emocional. Faltaban ocho partidos, teníamos que ganar uno solo. El público estaba entregado y no ganamos y descendimos en San Sebastián y llegamos al aeropuerto de Las Palmas y el recibimiento fue como si fuéramos campeones de Europa", repasó.

EFE
Leer más »

Pasillo y victoria en el mini derbi


IVÁN ANTELO 
El conjunto vigués llegaba al "miniderbi" con los deberes hechos. El título estaba en el bolsillo. Ahora queda aprovechar la recta final de la temporada regular para preparar la Copa de Campeones que se celebrará en Vigo en el mes de mayo. El duelo entre los jóvenes valores de Dépor y Celta se producía una semana después del partido disputado entre los mayores. La factoría de A Madroa quería dar una alegría a una afición que vio como el equipo de Abel Resino sucumbía ante el conjunto blanquiazul.

El derbi comenzó con el gesto deportivo del equipo coruñés. Los locales hacían el pasillo de campeón a un Celta que está cuajando una temporada espectacular. Los de David de Dios abrieron pronto el marcador. Thaylor adelantaba a los visitantes en los primeros compases del clásico del fútbol gallego. Poco después, el deportivista Juanpa empataría la contienda al transformar una pena máxima.

El cuadro celeste demostraba en Abegondo su condición de campeón. Dominaba a un Deportivo que necesitaba los tres puntos para continuar en la segunda plaza (da opción de disputar la Copa del Rey). El golpe definitivo llegaría en el comienzo del segundo período. El jugador céltico mandaba a la escuadra de la portería local un potente chut. El "miniderbi" se teñía de celeste a pesar de que el Dépor encerró al equipo de David de Dios en los minutos finales de partido. Al final, el Celta suma tres puntos que le sirven para ser todavía más líder y, además, apartar al conjunto herculino de la segunda posición.

Faro de Vigo
Leer más »

Las leyendas de Balaídos: (XIV) Alexander Mostovoi


Este fin de semana no hay fútbol, y con el parón liguero la rabiosa actualidad cede su espacio a la historia, así que aprovecharemos para recordar a algunos de los jugadores que han hecho historia vistiendo la camiseta del Celta, concretamente a los que adornan la lona exterior del Estadio Municipal de Balaídos. Caras que solemos ver cada 15 días y que trataremos de recordar y acercar a los aficionados durante este fin de semana. 

Mediapunta u organizador ruso de gran calidad, visión de juego y capacidad de llegada al área rival. Poseía un potente disparo a puerta y era un consumado especialista en los lanzamientos de falta. Su magnífico regate le permitía eludir, si estaba inspirado, a cuantos rivales le salían al paso. Jugador con un carácter demasiado fuerte, defecto que moderó en la última etapa de su carrera. Comenzó su carrera deportiva en las secciones inferiores del CSKA de Moscú. Posteriormente con 16 años fichó por el Spartak. Allí saltó a la fama tras un partido en el que la figura del Zar emergió con fuerza. Fue en concreto ante el Metallist, conjunto al que le hizo un gol antológico tras regatear a seis rivales dentro del área. Permaneció en el Spartak cuatro temporadas, hasta que en 1991 se marchó al fútbol luso para jugar en las filas del Benfica.

Allí obtuvo la nacionalidad portuguesa, pero los problemas tanto deportivos como extradeportivos, impidieron que el bueno de Mostovoi desplegara su impresionante juego en las filas del Benfica. En 1993 llegó al Caen de la mano del técnico Daniel Jeandupeux, que apostó decididamente por él y que a la campaña siguinte se lo llevó al Estrasburgo, donde rindió a un excelente nivel que le permitió convertirse en uno de los jugadores más destacados del campeonato galo. Su debut con la zamarra del Caen en la Liga francesa se produjo el 3 de diciembre de 1993, en un Caen-Lyon (1-0).

Con la selección rusa debutó el 28 de octubre de 1992, contra Luxemburgo en Moscú. El partido, correspondiente a la clasificación para el Mundial 94, concluyó con una victoria rusa por 2-0. Una lesión le impidió acudir a la Eurocopa de Suecia 92 y disputó el Mundial de Estados Unidos 94, en el que jugó un partido, contra Suecia. Disputó también la Eurocopa de 1996.

En 1996 el Celta se hizo con sus servicios por 325 millones de pesetas. Su debut en la Liga española se produjo el 22 de septiembre de 1996, en un Celta-Betis (0-2). Su adaptación al conjunto gallego al principio no fue del todo buena y es que el carácter del ruso le jugó más de una mala pasada y tuvo muchos problemas en el seno de la plantilla viguesa. Afortunadamente para el fútbol, el Zar resurgió cual "Ave Fenix" y se convirtió en el amo y señor del juego del conjunto gallego y en el máximo ídolo de una afición viguesa que por fin disfrutaba con el fútbol del crack ruso.

Su etapa en el Celta resultó, simple y llanamente, memorable. Llegó a un equipo modesto que intentaba asentarse en Primera, y, de la mano de una escuadra fantástica, consiguió alzarlo a los altares del fútbol, aunque sin llegar nunca a tocar el cielo. Con Víctor Fernández en el banquillo, y rodeado de extraordinarios compañeros como Karpin, Revivo, Mazinho, Makelele o Salgado, Mostovoi comandó al Celta por los senderos de la grandeza futbolística. Fue el abanderado de un conjunto que practicaba un futbol hermoso, preciosista, valiente, sin trampa ni cartón. El objetivo siempre era la meta contraria, y el camino era el balón. Un balón que idolatraba a su amo, a Mostovoi. El ruso era quien marcaba el tempo, quien ponía la gota de calidad, la guinda a un pastel que previamente se encargaban de cocinar Mazinho y compañía.

De sus botas salía magia, ese pase imposible, ese gol impensable. No era un hombre rápido; su velocidad no estaba en las piernas, sino en su cabeza, la cual siempre dibujaba la jugada perfecta. Su regate en parado, con los pies clavados en el suelo y un simple movimiento de cadera, le sirvió para desarbolar a muchas defensas rivales. Su golpeo de balón, el cual mostraba en esas faltas a la escuadra contraria o en esos centros milimétricos, permitió a Balaídos celebrar muchos goles. Incluso con la cabeza también mostraba destreza, y sino véase sus dianas a Real Madrid y Real Sociedad en la temporada en la que se consiguió la tan anhelada clasificación para la Champions League.

En nuestro recuerdo siempre quedarán esos partidos memorables en los que nos hizo sentirnos orgullosos de ser del Celta. Esos goles al Real Madrid, Barcelona, Benfica, Liverpool, Aston Villa o Deportivo. Esos derbys en los que establecía un duelo directo con Djalminha por la hegemonía del fútbol gallego. Todas esas tardes de gloria que nos dio y que ahora tanto echamos de menos.

No obstante, la historia de Mostovoi en el Celta no fue totalmente de color de rosa. Siempre formará parte del lamento general del celtismo el hecho de que la generación que él comandaba nunca hubiese alzado un título. Tuvo su gran oportunidad en varias ediciones de la Copa de la Uefa, pero sobre todo en la final de la Copa del Rey en Sevilla, donde un majestuoso gol suyo a los cinco minutos nos hizo soñar con verle levantar el primer trofeo del celtismo. Pero el fútbol se portó mal con Mostovoi y sobre todo con el Celta. Esa es una deuda que aún nos queda por cobrar.

Otro de sus puntos negros fue su marcha. La temporada de la Champions que él tanto había deseado acabó en la tragedia del descenso. El ruso tuvo un enfrentamiento con la grada y se borró de los últimos partidos. Asimismo, cuando se confirmó la caída del equipo al infierno, decidió marcharse al Alavés. No fue un gesto bonito.

Sin embargo, es mejor acordarse de la multitud de cosas buenas que aportó a nuestro equipo, en lugar de los pocos episodios negativos que vivió. Siempre tuvo un carácter fuerte que lo hacía en ocasiones incomprendido para reducidos sectores de la afición. En general, mientras en otros campos era silbado y odiado (especialmente en Riazor), en Balaídos era coreado constantemente como el mayor de los héroes.

Una lesión de pubis le "persiguió" entre el tramo final de la temporada 98/99 (no pudo jugar las dos últimas jornadas) y el inicial de la 99/00 (se perdió los dos primeros partidos). Al no surtir efecto el tratamiento conservador que se le aplicó, el 14 de julio de 1999, en plena temporada, fue operado. Jugó su partido 100 en la Liga española el 19 de septiembre de 1999. Fue un Celta-Rayo Vallecano (0-1).

Fue elegido en el once ideal de la Asociación de Revistas Europeas de Fútbol (World Soccer, Kicker, France Football).

Leer más »

Las leyendas de Balaídos: (XIII) Quinocho


Este fin de semana no hay fútbol, y con el parón liguero la rabiosa actualidad cede su espacio a la historia, así que aprovecharemos para recordar a algunos de los jugadores que han hecho historia vistiendo la camiseta del Celta, concretamente a los que adornan la lona exterior del Estadio Municipal de Balaídos. Caras que solemos ver cada 15 días y que trataremos de recordar y acercar a los aficionados durante este fin de semana. 

El jueves 20 de octubre de 1988 a las 18:30 de la tarde, dos encapuchados entraron en la sede del Real Club Celta, en el estadio de Balaídos, mientras el gerente del club y antiguo jugador, Joaquín Fernández Santomé, Quinocho, se encontraba preparando el desplazamiento que el Celta tenía que efectuar a San Sebastián. En las oficinas de la entidad casi desiertas no hay más dinero que las ridículas ciento y pico mil pesetas que se van a llevar los expedicionarios para sus gastos y el gerente, ayudado por Ángeles Santos, prepara los últimos detalles mientras Pilar y Dolores Comesaña se ocupan de las últimas tareas del día.

Quinocho era de una honestidad sin límites. Se inició en el fútbol en el equipo juvenil de su barrio, el Casablanca. Jugaba de extremo por las dos bandas. A los 19 años, Yayo, entonces entrenador del Celta, le convirtió en defensa derecho, demarcación de la que ya no se movería.
Estuvo cedido durante tres meses al Racing de Ferrol, pero tras ese corto periodo de tiempo, fue reclamado por el club vigués. Donde jugó durante 10 exitosas temporadas.

En 1962 quedó en libertad y fichó por el Castellón. Permaneció en él, primero como jugador y luego como secretario técnico, hasta que en 1974 el entonces presidente céltico, Antonio Vázquez, le propuso hacerse cargo de la gerencia del club. Quinocho, vigués y celtista, no lo pensó dos veces y aceptó.

Era querido y respetado por los jugadores, técnicos, directivos y empleados del club, adorado por el mundo del fútbol que veía en él un hombre honesto, comprensivo y con una sólida preparación. A las 19:30 de aquel 20 de octubre, una ambulancia cruzaba a toda velocidad haciendo sonar su sirena, por las calles de Vigo, dirección clínica Povisa. En ella se llevaban a Quinocho herido de muerte.

El gerente, casado y de 55 años, mantenía una conversación con Berta Vales, su homónima en el Deportivo de A Coruña, cuando dos hombres jóvenes con el rostro cubierto con un pasamontañas entraron en las oficinas del club, armado uno de ellos con un cuchillo y el otro con un revólver. Tras saltar el mostrador y apoderarse del dinero, uno de los asaltantes efectuó un par de disparos que se incrustaron en una mesa. Después vino la tragedia.

Las tres mujeres vieron horrorizadas como Quino se ponía a discutir con los dos criminales a los que esperaba un tercero motorizado en la puerta del estadio. El gerente, presa de la ira lanzó un cenicero sobre uno de ellos y nada más hacerlo, recibió una cuchillada asesina que le quitó la vida de modo casi instantáneo. Sus últimas palabras fueron para Ángeles: "Cógeme Angelines, cógeme que muero". Ingresó cadáver en la clínica Povisa y el director médico del centro, el doctor Francisco Peralta, sólo pudo certificar su fallecimiento. Genaro Borrás, médico del club que presenció la autopsia certificó que la cuchillada le partiera en dos la pulmonar y la aorta. Quinocho murió prácticamente en 2 minutos y el universo futbolístico se vestía de luto para llorar la pérdida de uno de sus más ilustres y queridos miembros. El encuentro contra la Real Sociedad fue suspendido en señal de duelo.

Joaquín Santomé recibió sepultura en el cementerio de Pereiró y fue acompañado a su última morada por una auténtica multitud, mientras la Policía identificaba en 48 horas a sus asesinos. Estos fueron encontrados en posesión de las armas que le dieron muerte. Detenidos, convictos y confesos fueron más tarde condenados a prisión por el hecho. La vida en el Celta tardó mucho tiempo en regularizarse y las tres mujeres que contemplaron aterrorizadas el sanguinario suceso no lo podrán olvidar nunca.


Leer más »

Las leyendas de Balaídos; (XII) Hermidita


Este fin de semana no hay fútbol, y con el parón liguero la rabiosa actualidad cede su espacio a la historia, así que aprovecharemos para recordar a algunos de los jugadores que han hecho historia vistiendo la camiseta del Celta, concretamente a los que adornan la lona exterior del Estadio Municipal de Balaídos. Caras que solemos ver cada 15 días y que trataremos de recordar y acercar a los aficionados durante este fin de semana. 

Manuel Hermida Losada, conocido como Hermidita para distinguirlo de sus tíos y también jugadores del Celta, Pepe Hermida y Ángel Hermida, ha sido una de las grandes glorias de nuestro club.  Veinte años después de su nacimiento ingresó en las filas célticas, tras pasar por el Peñasco y el Berbés, este último cuna y vivero para el primer club de la ciudad, bajo el mando de Gustavo López Corona.

Contaban siempre los viejos que Hermidita estaba haciendo el servicio militar el día que el Celta debía enfrentarse al Constancia. Un par de horas antes del partido surgió una baja repentina y fueron a buscarlo al cuartel, pero estaba de guardia. Los directivos hablaron largo rato con los mandos, y Hermidita de forma paralela trataba de convencer a otro mozo para que le hiciese el relevo. Al final, la perseverancia consiguió que Hermidita cambiara el uniforme militar por el uniforme celeste para marcar en su improvisado debut los dos primeros tantos de su récord legendario.

Hermidita jugó durante 12 años en el Celta, disputando un total de 187 partidos. Pero lo más importante, lo realmente sensacional y que habla por sí solo de sus extraordinarias cualidades, es que estableció un récord difícilmente superable en cualquier tiempo y menos ahora: es el máximo goleador del Celta en la Liga, con 107 dianas. Y es también, el máximos goleador del Celta en un partido, con 5 goles al Tarragona.


El atacante de Gondomar llegó al cuadro vigués en el año 1944, y tan sólo una temporada más tarde ya recibió una importante propuesta del Barcelona, que le ofreció una ficha de un millón de pesetas, una cantidad de dinero importante en la época, oferta a la que el Celta no accedió.

Un interés, el de los grandes, por el futbolista gallego que no hizo sino aumentar tras la campaña 1949-50 en la que Hermidita se proclamó máximo goleador del conjunto celeste y segundo máximo anotador del campeonato de Liga española con 21 tantos.

En aquel momento fue el Real Madrid el que pretendió hacerse con los servicios del gallego, pero el Celta tampoco aceptó la oferta del conjunto blanco. La buena campaña de Hermidita tampoco pasó desapercibida para el seleccionador nacional, Guillermo Eizaguirre, que convocó inicialmente al gallego para el Mundial de Brasil 1950, en el que España concluyó en cuarta posición, aunque finalmente fue descartado para integrarse en la selección nacional. Pese al varapalo, el rendimiento de Hermidita no decayó como demuestran los 21 y 19 goles que anotó, respectivamente, en las campañas 1951-52 y 1952-53, en las que volvió a ser el máximo goleador del conjunto celeste.

Dos inoportunas lesiones en el tobillo y la ingle precipitaron que el 13 de febrero de 1955 Hermidita disputase ante el Hércules su último encuentro con el Celta.

Este pequeño delantero de Gondomar formó con Atienza, Mekerle, Sobrado y Vázquez el antológico “Frente de Juventudes”, una línea de ataque excepcional, que a principios de los años cincuenta había entregado al público las mejores goleadas de la historia del Celta.

Hermidita poseía una derecha que era dinamita pura, el terror de los porteros, aunque también cabeceaba a gol como los mejores especialistas. Ocupaba una posición intermedia entre el delantero centro y los medios. No era, lo que se dice, un trabajador de campo, pero cualquier balón que le llegaba implicaba peligro para el portal adversario.

Su secreto era que, en cuanto veía la raya del área, tiraba a gol con una potencia excepcional. No le afectaba si el balón salía alto o desviado, provocando la contrariedad de los aficionados. Sabía que en cuanto atinase con el gol, las protestas del público se traducirían en aplausos.

Acabaría su vida deportiva en el Córdoba, donde jugaría 2 temporadas, después de abandonar un Celta que, como pago a sus servicios, le quedó adeudando 65.000 pesetas de aquellas tiempos que nunca más volvió a ver. ¡Cosas amargas, también del fútbol!.

En sus últimos años de vida, dijo en una entrevista: “Renuncié a todo por el fútbol, pero no me puedo arrepentir porque el fútbol era mi pasión y jugar en el Celta era la ilusión más grande de mi vida. Y la cumplí. Fichar por el Celta fue la satisfacción más grande que he tenido y no lo cambiaría.”

En la madrugada del 17 de septiembre de 2005, el corazón de Hermidita se paraba para siempre, y quedaba ya para la historia, la vida, del que es, y ojala me equivoque, seguirá muchos años siendo, el máximo goleador de nuestra historia.

Leer más »

Las leyendas de Balaídos: (XI) Michel Salgado


Este fin de semana no hay fútbol, y con el parón liguero la rabiosa actualidad cede su espacio a la historia, así que aprovecharemos para recordar a algunos de los jugadores que han hecho historia vistiendo la camiseta del Celta, concretamente a los que adornan la lona exterior del Estadio Municipal de Balaídos. Caras que solemos ver cada 15 días y que trataremos de recordar y acercar a los aficionados durante este fin de semana. 

Es uno de los mejores productos que ha dado la cantera celtiña. Uno de nuestros jugadores mas internacionales. Titular indiscutible durante casi 10 años en un equipo del calibre del Real Madrid, que pagó 2.000 millones de pesetas en su día por hacerse con los servicios del lateral derecho vigués. Sus condiciones nunca pasaron desapercibidas para nadie aqui en Vigo, pero sin embargo tuvo que ir a Salamanca, como tantos otros, para demostrar que tenia un sitio en el once vigués. Destacando mucho con los charros, su llegada al Celta se vio casi como un fichaje. Y así fue, durante dos temporadas derrocho su garra, fuerza y velocidad, no exenta de técnica por la banda derecha celtiña, conformando una de las mejores bandas de la historia del Celta; Michel y Karpin.

Su trayectoria en el conjunto vigués le erigió en el mejor lateral derecho del país y le catapultó hasta la Selección Nacional, con la que debutó en Chipre. El gran partido que jugó con la Selección ante Italia despertó el interés de los clubes más importantes del Calcio. La prensa italiana lo llevó hasta los altares, denominándolo como “Il due” (el 2).

Su salida era cuestión de tiempo y de dinero, y así fue, poco pudimos disfrutar de Michel, quien desde su salida, demostró sus cualidades en Chamartín, aunque, y a pesar de que mediaticamente ha destacado mucho mas, es difícil de superar su segunda temporada aquí en Vigo, donde Michel era un todo terreno, un carrilero de gran recorrido, y enorme entrega, no exento de calidad técnica.

En el verano de 1999 ficha por el Real Madrid. Desde el primer partido hizo olvidar a Panucci, anterior “propietario” de la banda, y redondeó su primera y sensacional temporada con un broche de oro excepcional: la consecución de la Octava Copa de Europa. En la segunda llegó la Liga… poco después la Novena…

En su última temporada en el Real Madrid Míchel celebró su partido 350 con la elástica blanca. El 4 de agosto de 2009, el Real Madrid y Salgado rompen su relación contractual de mutuo acuerdo, para anunciar posteriormente su fichaje por el Blackburn Rovers Football Club por dos temporadas.

En el equipo inglés, en la actual temporada, poco ha poco se ha hecho con la titularidad, llegando a jugar incluso de centrocampista por la derecha, recodando sus primeros años en el Celta B. Recientemente ha declarado que el Blackburn Rovers será su último equipo en Europa.

Como internacional jugó la final de la Eurocopa de Bélgica en el 2000 y en el Mundial de Alemania en 2006. Unas inoportunas lesiones le dejaron fuera del Mundial de Corea del Sur y Japón en 2002 y de la Eurocopa de Portugal en 2004. Su último partido como internacional fue en el Irlanda del Norte-España (3-2) el 6 de septiembre de 2006.

Leer más »

Las leyendas de Balaídos: (X) Manolo


Este fin de semana no hay fútbol, y con el parón liguero la rabiosa actualidad cede su espacio a la historia, así que aprovecharemos para recordar a algunos de los jugadores que han hecho historia vistiendo la camiseta del Celta, concretamente a los que adornan la lona exterior del Estadio Municipal de Balaídos. Caras que solemos ver cada 15 días y que trataremos de recordar y acercar a los aficionados durante este fin de semana. 

Considerado por muchos el gran capitán de la historia del Celta. Muchos han sido los que han recibido tal honorable adjetivo, pero quizás el fue el último gran capitán. Pocos de los que entráis aquí lo recordaréis, del mismo modo que yo no lo recuerdo, pero por lo que he podido leer y oír, gracias a esa enciclopedia céltica viviente que es mi amigo Dani, era todo pundonor y lucha. Características tan necesarias en el mundo del futbol y que últimamente tan poco se ven en los terrenos de juego. Por tanto para Manolo va dedicado el día de hoy en este humilde espacio.

El Celta juvenil y la Selección Gallega de juveniles fueron el primer escenario de Manolo y de su enorme calidad, de su entrega y de su capacidad de liderazgo. Y el primer equipo, el Celta mayor como decían los de entonces, saboreó muy pronto a este grandioso jugador nacido para este club tan entrañable.

Sus brillantes actuaciones en la Selección B le metieron pie y medio en la Selección absoluta y el Real Madrid ofreció 20 enloquecedores millones para llevárselo; pero el 27 de enero de 1974 en la vida de Manolo se cruzó Johan Cruyff. Una dura entrada del holandés dejó a Manolo sin Selección, sin Real Madrid y casi sin rodilla, pero así permitió que ostente un récord entrañable: el hombre que más veces vistió la camiseta celeste en toda la historia del club.


Manolo era un jugador de carácter y buena prueba de ello fue cuando en vísperas de un Barcelona- Celta, Manolo declaró al diario "El Pueblo Gallego" que no deseaba ejercer de capitán en dicho encuentro para evitar estrechar la mano de Johan Cruyff, capitán del Barcelona. Manolo estaba enemistado con el jugador holandés desde que en el propio escenario del Camp Nou recibiera de éste la famosa patada en la rodilla. De eso habían pasado ya 3 años.

Diecisiete temporadas en el equipo profesional defendiendo la causa con ejemplar entrega y bravura le otorgaron a Manolo el título de «Gran Capitán» de la historia del Celta. Desde los seis añitos se colaba en el estadio después de cruzar la ciudad escondido en el tranvía, para ser luego un central de majestuosa presencia que marcó goles decisivos.

Conoció la UEFA y la Segunda B; la gloria de los ascensos y la amargura de los descensos; y quizá por todo eso y mucho más Balaídos reunió el 6 de mayo de 1982 a treinta mil personas borrachas de nostalgia para ver al Celta y a la selección de Polonia en el partido de despedida al «Gran Capitán». Un pasillo interminable formado por los veteranos del Celta y de la Selección Española habría paso a Manolo en el momento del adiós, y advertía que iba a ser una noche donde se homenajeaban valores. Recibió multitud de regalos, abrazos con olor a amistad y una ovación de las que dejan grietas en el alma. Entre el bullicio del aplauso emotivo era difícil tragar la saliva, pero cuando se sacó el brazalete y se despidió del celtismo, hasta los polacos lloraron.

Leer más »

Las leyendas de Balaídos: (IX) Pepe Villar


Este fin de semana no hay fútbol, y con el parón liguero la rabiosa actualidad cede su espacio a la historia, así que aprovecharemos para recordar a algunos de los jugadores que han hecho historia vistiendo la camiseta del Celta, concretamente a los que adornan la lona exterior del Estadio Municipal de Balaídos. Caras que solemos ver cada 15 días y que trataremos de recordar y acercar a los aficionados durante este fin de semana. 

Debutó en Primera División el 10 de septiembre de 1950 ante el Lleida, en feudo catalán con victoria céltica por 2-3 con goles de Sobrado (2) y Hermida. La carrera deportiva de Pepe Villar comenzó muy cerquita de Balaídos: en el equipo del Coia. En 1948 se habían convertido en campeones de la Serie A Regional, pero el 1 de julio mientras preparaba el petate para irse al servicio militar, llamó el Celta a su puerta y lo fichó para los cincuenta años siguientes. Porque a sus doce temporadas como futbolista profesional hay que unir su fecunda y longeva labor como entrenador de la cantera, formando jugadores dispuestos a comerse el mundo en el primer equipo, y llegando incluso a conquistar con los juveniles el subcampeonato de Copa de 1965.

Por eso el perfil de Villar es el perfil del Celta, y por eso su biografía podría editarse como la historia oficial del club. En las primeras campañas jugó en el centro del campo, para pasar a ocupar posteriormente el eje de la defensa. Sustituyó como capitán del Celta a Lolín. Tras once temporadas en el primer equipo celeste, Pepe Villar pasó a desempeñar funciones de técnico en las categorías inferiores.

Como jugador disputó un total de 248 partidos, de los que 32 correspondieron a Segunda División, 9 a la Promoción de Ascenso y el resto (207) a la máxima categoría del fútbol español. De hecho ha sido, junto a Manolo y Juan Fernández uno de los futbolistas que en más ocasiones defendieron los colores del Celta en Primera. A pesar de ser un jugador de corte defensivo nunca fue expulsado de un terreno de juego, lo que demuestra la nobleza de este símbolo del celtismo.

En 1961 se despidió del fútbol activo para iniciar una prolongada carrera como técnico del club. Pasó a entrenar al equipo juvenil, que llevó a disputar una final de la Copa del Generalísimo en el Bernabéu ante el Athletic de Bilbao. 2-1 ganó el conjunto vasco. Dos de los mejores productos de la cantera viguesa, Manolo y Quique Costas, salieron de aquellas categorías inferiores que dirigía Pepe Villar, que con los años pasó a convertirse en el recambio del club para las situaciones de emergencia en el banquillo o como segundo entrenador.

Así colaboró con técnicos como Izaguirre, Carriega, Mariano Moreno y Chechu Rojo, entre otros. Las últimas temporadas en la entidad a la que dedicó los mejores años de su vida las pasó como ojeador de futbolistas para las categorías inferiores. En la década de los noventa se jubiló y en 1994 recibió un gran homenaje. ¿Cómo le gustaría ser recordado?, se le preguntó un día: "Como un hombre sencillo que ha dedicado toda su vida al club de su ciudad", respondió. (Faro de Vigo)

Con la camiseta celeste —y con el chándal de entrenador— consiguió todo lo que desde un equipo tan humilde se podría conseguir. Su vida fue el equipo suyo y el nuestr pero el 27 de junio de 2007 fichó por la muerte y conociendo su lealtad a la palabra dada, dudamos que vuelva.

Leer más »

Las leyendas de Balaídos: (VIII) Vlado Gudelj


Este fin de semana no hay fútbol, y con el parón liguero la rabiosa actualidad cede su espacio a la historia, así que aprovecharemos para recordar a algunos de los jugadores que han hecho historia vistiendo la camiseta del Celta, concretamente a los que adornan la lona exterior del Estadio Municipal de Balaídos. Caras que solemos ver cada 15 días y que trataremos de recordar y acercar a los aficionados durante este fin de semana. 

Delantero centro fuerte y de carácter que jugó en el Celta durante los años 90. Actualmente es el tercer máximo realizador en la historia del Celta en Primera División con 68 goles. Se formó en las categorías inferiores de su Vélez Mostar natal. Allí debutó en la máxima categoría del fútbol balcánico en el año 1985 donde permanecería hasta el año 1991.

Ese año llegó a Vigo, a un Celta que tras descender en 1990, había estado a punto de bajar un peldaño más en la Temporada 1990-91. El Celta necesitaba imperiosamente ascender a la Primera División para no quedarse encofrado en una categoría cada vez más complicada de asumir para los equipos descendidos, y cada vez más competitiva. Como dice el lema del himno celeste "por historia y tradición" el Celta debería ser equipo de Primera, aunque le estaba costando mucho intentar el asalto a la máxima categoría.

Pero la suerte del equipo vigués, pasó por lograr reunir a una serie de refuerzos que aportaron calidad al juego colectivo del Celta y que lograron marcar un poco más las diferencias. A los refuerzos y a los jugadores experimentados que ya tenía la plantilla añádanle un hombre clave: Vladimir Gudelj.

Vlado Gudelj llegaba del Vélez Mostar y dispuesto a marcar muchos goles para el Celta como prometió en su presentación. Dicho y hecho; aquel nombre futbolístico, a veces tan impronunciable, se fue haciendo un hueco en el panorama futbolístico español: el Celta era líder de la Segunda y un tal Gudelj, estaba creando el pánico en las defensas rivales con varios ‘hat-tricks’ incluidos. Sus goles, marca de la casa, su carácter educado y tímido y su implicación desde el primer partido con el Celta y el objetivo del ascenso, le convirtieron en el ídolo de la afición y se desató en Vigo la auténtica ‘Gudeljmanía’.

Atrás quedaban nombres de ilustres delanteros como Pichi Lucas, Baltasar o Amarildo y se le daba la bienvenida a un matador bosnio que se había mostrado letal en cada partido. Tal fue el éxito de Gudelj, que Canal Plus televisó un partido del Celta esa temporada contra el Athletic B, para ver “a aquel delantero pichichi de la categoría de plata”. Vlado no defraudó: el conjunto celeste ganó con un gol suyo de penalti. Aquel delantero alto, fuerte y rápido demostró una gran calidad para tirar los desmarques, para ganar por velocidad y por potencia física a los centrales y, lo más exquisito, la capacidad, casi insultante, para resolver los mano a mano con los porteros rivales.

Vlado tenía un instinto letal para resolver las jugadas complejas, para poner el balón lejos del alcance del portero, casi siempre, con certeros disparos cruzados ante las salidas desesperadas de los cancerberos. Prefería el balón cruzado con certera puntería o, si ya se lo había hecho antes, disparaba a romper al palo corto. La capacidad de poder finalizar las jugadas con las dos piernas le hacían un delantero todavía más peligroso para las defensas rivales. Sus goles, también fueron decisivos para consolidar al equipo en la Primera División. Gudelj se hizo un sitio entre los cañoneros de la Liga Española y el respeto que se había ganado con su pichichi de Segunda, lo refrendó, en temporadas posteriores, en aquella Primera División, antesala de la Liga de las Estrellas.

Comenzaba en esa temporada del retorno a la Primera División una especie de comunión perfecta entre goleador y afición que pasaría por momentos absolutamente inolvidables. Inolvidables, como aquel agónico partido contra el Madrid de Capello en Balaídos en la última jornada. Si el Celta no ganaba le podía esperar el pozo de la Segunda División. Vlado Gudelj se encargó de poner las cosas en su sitio con un inolvidable Hat-Trick. Y que les voy a contar de aquella mágica noche tinerfeña en el Heliodoro Rodríguez López. ¿Se acuerdan?. El Tenerife tenía que remontar un marcador adverso y ya ganaba 2-0. Ambiente hostil, el Tenerife echando el resto, el Celta sufriendo hasta que apareció la figura potente y resolutiva de Gudelj que, con 2 goles, también inolvidables, dormía el partido y metían al Celta en la finalísima de la Copa del Rey.

O que me dicen de aquel partido contra el Mérida con un Celta ganando 1-0 y pasando agobios; apareció entonces, Vlado Gudelj que salió al campo a jugar unos minutos y marcaba el 2-0 de la tranquilidad, de la victoria y de la clasificación para la UEFA por segunda vez en la historia del club. Aquel Vlado corriendo por toda la Tribuna con una camiseta con el lema ‘Gracias afición’ y con la camiseta celeste en una mano besando el escudo, pasará también de nuestras retinas a nuestros recuerdos imborrables.

Vlado Gudelj desató en la afición celtiña la ‘Gudeljmanía’ en los años 90; se convirtió en el símbolo de una generación que volvía a ver al Celta en Primera y que disfrutaba de su equipo gracias al ídolo llamado Vlado Gudelj. El “Gudelj, Gudelj” se convirtió en un grito de guerra de la afición que agradecía al delantero su rápida adaptación al Celta a Vigo y su amor a la Cruz de Santiago y al azul celeste.

Merecido homenaje pues, a un delantero centro letal, potente, inteligente y sobre todo un gran deportista y una gran persona. Fuera de los estadios se convirtió en un ídolo ‘terrenal’ que atendía a todo el mundo, que firmaba los autógrafos necesarios, que acudía a las celebraciones de peñas y que cuidaba especialmente a los niños. El gesto de Vlado Gudelj de donar toda la recaudación para una gran causa como es la lucha contra el cáncer, merece, si cabe todavía más, que todos los que vivieron la ‘Gudeljmanía’ acudan a Balaídos para cerrar los ojos unos segundos, recordar sus goles, sus jugadas, sus tardes de gloria y al abrirlos, dejarse llevar por los sentimientos celestes, y entonar el “Gudelj, Gudelj” con el que en tantas tardes se le mostró cariño, respeto y admiración.

Gudelj finalizó su carrera futbolística en España jugando para otro equipo gallego: el Sociedad Deportiva Compostela, volviendo así a la Segunda División que le vio debutar 10 años atrás. En las dos temporadas que jugó marcó 9 goles en cada una de ellas. Fue máximo goleador de la SD Compostela en la temporada 2000-2001 con 9 goles.

Finalmente, en 2002 volvió a los Balcanes para colgar las botas en el Hajduk Split croata. Desde su retirada ocupó diversos cargos dentro del organigrama del Real Club Celta de Vigo, siendo actualmente delegado del equipo.


Leer más »

Las leyendas de Balaídos: (VII) Pahíño


Este fin de semana no hay fútbol, y con el parón liguero la rabiosa actualidad cede su espacio a la historia, así que aprovecharemos para recordar a algunos de los jugadores que han hecho historia vistiendo la camiseta del Celta, concretamente a los que adornan la lona exterior del Estadio Municipal de Balaídos. Caras que solemos ver cada 15 días y que trataremos de recordar y acercar a los aficionados durante este fin de semana. 

Gran delantero, jugó en el Celta de Vigo, Real Madrid, y Deportivo, además de participar en 4 ocasiones con la selección española. Su carrera deportiva se produjo durante los años cuarenta y cincuenta, en la que se destacó como un prolífico goleador, consiguiendo el trofeo Pichichi en dos ocasiones, en 1948 mientras jugaba en el Celta y en 1953 en su etapa en el Real Madrid.

Fue uno de los delanteros más aguerridos del fútbol español, un hombre que jamás escondió la cara dentro y fuera del campo. Perteneció a una estirpe de futbolistas diferentes en un fútbol muy diferente. El mismo Pahiño recuerda que el fútbol que él jugaba no tiene nada que ver con el actual. Como anécodta cuenta que un entrenador que tuvo en el Celta le exigía tirar un determinado número de veces a portería. Si no alcanzaba el mínimo, era multado.

Inició su carrera deportiva en el Arenas de Alcabre, desde el que pasó al Juventudes de Vigo. Pahiño creció en una época complicada. Ayudaba a su familia con el trabajo en el campo, que tenía unos terrenos y sembraban paran subsistir. Los ecos de la terrible posguerra.

Pahiño pedía permiso a sus padres para que le dejaran ir a la playa a jugar al fútbol con otros niños. Con 18 años, el Salamanca lo quiso fichar, pero a su madre no le gustó que se fuera de casa.

Con su padre, acudían cada domingo a Balaidos a ver al Celta. Veía a grandes jugadores de la época. Idolos como Nolete, Zamora, Scarone, que más tarde dejarían de serlo para convertirse en sus compañeros.

Con 19 años es requerido por el Celta de Vigo, que en aquellos tiempos vivía sus mejores años en Primera División. El fichaje del Celta fue complicado, e incluso intervino el cura para que se pudiese ir a jugar allí, como recuerda el propio Pahiño.

Desde la primera temporada será titular indiscutible. Su poderoso remate con las dos piernas y su más que aceptable remate de cabeza hacen que todas las miradas se depositen en él. Pahiño es un goleador nato, temible dentro del área, valiente, combativo, de los que no esconden la cara.

Esta valentía la pagó cara, con la lesión más grave de su historia. Fue frente al Granada, en partido de promoción a Primera, jugado en el Metropolitano de Madrid. Se jugaba el minuto 40 de la primera parte con ventaja del Celta por 2-0, ambos marcados por Pahiño, cuando en una media vuelta recibió un plantillazo del granadino Millán González. El resultado de aquella entrada fue fractura de peroné. Sin embargo, el entonces técnico del Celta, Moncho Encinas, le vendó la pierna y le animó a seguir jugando. Pahíño demostró estar hecho de un temple especial y aguanto todo el partido. El Celta ganó 4-1. Testigos de aquella jornada relatan que al final del partido la tibia le llegaba a la planta del pie.

Pahiño logró el primer título de “Pichichi” en la temporada 1947/48, al conseguir 23 goles. Colaboró de esta forma a que el Celta lograse su mejor clasificación de la historia, terminando en 4ª posición (al igual que en la 2002/03). Además, el club celeste consiguió llegar a la final de la Copa del Generalísimo, que perdió ante el Sevilla (4-1).

Sin embargo, esta entrega al club celeste, en el que llevaba cinco años, no tenía compensación en la parte económica. El jugador era con mucho uno de los peores pagados en el equipo. El hecho de reivindicar unos honorarios como los que cobraban algunos compañeros que luego se pasaban la campaña en el banquillo de los suplentes, le creó un conflicto con el Celta.

Fue tachado de “polémico”, “antigallego” y “rebelde”, lo que le hizo meditar seriamente dejar el fútbol, pero la fe en unos ideales que consideraba justos le animó a seguir luchando. Cedió en sus exigencias y jugó desde el primer minuto fue uno de los fijos de Ricardo Zamora, por aquellos tiempos entrenador del Celta.

Al finalizar la temporada, el Real Madrid inicia las gestiones para contratar a los mejores puntales del Celta: Pahiño, Miguel Muñoz y Alonso. Los dos primeros firman con el club blanco, y Pahiño se ganó el respeto y la admiración de la afición madridista por su innegable entrega dentro del terreno de juego.

A pesar de los durísimos marcajes a los que fue sometido Pahiño, mantuvo intacta su condición goleadora, llegando a lograr el título de máximo goleador de la Liga 1951-52, con 28 tantos, convirtiéndose así en el segundo “pichichi” de los que ha tenido el Real Madrid a lo largo de su historia. A título colectivo su mayor logro fue la conquista de la Pequeña Copa del Mundo, disputada en Caracas, ante el Botafogo, Millonarios y Lasalle.

A la finalización de su contrato, el Real Madrid le ofrece la renovación por una campaña más, como se venía haciendo con aquellos jugadores que cumplían la treintena de años. Pahiño exigió una renovación por tres temporadas y el Madrid fiel se negó, con lo que al final el vigués hubo de abandonar el club.


Pahiño firmó por el Deportivo, donde estuvo dos años. Se retiró en el Granada. En su carrera fue cuatro veces internacional A, una cifra muy corta para sus grandes méritos, pero su sinceridad y valentía al decir las cosas le vetaron muchas jornadas de gloria con la camiseta de España. En su lugar jugaron, de manera injusta, hombres que o eran mucho peor que él o que no estaban en la forma necesaria para hacerlo. Pahiño, que siempre tuvo la sinceridad como bandera, solía decir: “gocé del peor de los amores, el amor propio”.

Fallece el 12 de junio de 2012 a los 89 años de edad.

Leer más »