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¿Te acuerdas de... Vagner?


Versátil, muy técnico y bueno en el apoyo y en la destrucción, Vágner Rogério Nunes, “Vágner”, fue uno de los grandes medio-campistas que Brasil tuvo a finales de los años 90. Dueño de personalidad fuerte, Vágner se destacó en varios clubes del fútbol brasileño en algunos de ellos salió de forma polémica y jugó también en la Roma, de Italia, y en el R.C. Celta de Vigo.

Vágner comenzó su carrera de jugador en el Paulista de Jundiaí (SP), en el comienzo de los años 90. En 1994, él se transfirió para lo Unión Son João, que contaba con jugadores como el punta Israel, el zaguero Beto Médici, el lateral-izquierdo Carlos Roberto (jugó en el Corinthians y Portuguesa) y el nostálgico Ozias (ex-Atlético Paranaense).

Después de buenos campeonatos provinciales por el equipo de Araras, Vágner fue sondeado por varios clubes grandes del fútbol brasileño. Llegó a quedarse próximo al Parque Son Jorge, pero fue el Santos que lo contrató en 1995. El mismo año, Vágner, jugando con la camisa 7 del Pez, ayudó el equipo comandado por el técnico Cabralzinho a conquistar el vice-campeonato brasileño. El título nacional se quedó con El Botafogo, pero los santistas reclaman hasta hoy del arbitraje confuso de Márcio Rezende de Freitas en la gran final.

La buena participación de Santos en aquel Brasileirão dio valoración internacional a muchos de sus futbolistas. Vágner tuvo su valoración al ser comprado por la Roma, equipo italiano que siempre contó con varios brasileños. El pasaje de Vágner por el país de la Bota duró casi dos años. Sin confirmarse como titular del equipo italiano, Vágner retornó a Brasil en 1998 para defender el Vasco de la Gama, donde llegó a actuar como lateral-derecho en el Torneo Río-São Paulo de 1999, competición vencida por el club de Son Januário.

En 2000, Vágner fue uno de los principales jugadores de São Paulo. Con el Tricolor, él fue campeón paulista del mismo año. El jugador dejó el equipo de Morumbi de forma polémica, ya que no aceptó defender el equipo en los partidos finales de la Copa de Brasil. Vágner estaba a punto de terminar su contrato y no aceptó la renovación. São Paulo llegó a la final del torneo, pero fue superado por el Cruceiro.

Después de São Paulo, retornó al Viejo Continente, para fichar por el Real Club Celta de Vigo en el verano del 2000. En el equipo vigués Vagner solo demostró a cuenta gotas la calidad que atesoraba. Jugaría en su estancia en Vigo, 88 partidos de liga anotando seis goles, uno de ellos en la histórica victoria viguesa en Bilbao (1-6). Participó también en 5 partidos de la Liga de campeones, marcando un gol frente al Ajax en Balaidos (3-2).

Tras dejar el Celta, Vagner concluyó su carrera en 2005, después de un rápido pasaje por el Atlético Minero, y se fue vivir a Londinense (PR). Llegó a cursar estudios de periodismo, pero desistió por creer que no era lo suyo. Abrió una empresa de seguridad y paralelamente, administra los inmuebles que adquirió al largo de la carrera y comenta partidos de fútbol en la Radio Globo de la ciudad paranaense. Está casado y tiene una pareja de niños que nacieron en España, Alexandre y Uxia.

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¿Te acuerdas de... Vagner?


Esa situación que no sufren el resto de compañeros que se encuentran acompañados por familia o novias, supone que por parte del director deportivo Felipe Miñambres el contacto diario con Pione Sisto y Smolov se intensifique para paliar en la medida de lo posible esa sensación de absoluta soledad en la que se encuentran.


Muchos recordaréis a Vagner por la famosa y polémica patada a Diego Tristán, pero el paso del internacional brasileño es mucho más que esa acción aislada. Vagner vistió la camiseta celeste en 88 ocasiones, y anotó 6 goles. Hoy recordamos su carrera y su estancia en el club celeste. 

Versátil, muy técnico y bueno en el apoyo y en la destrucción, Vágner Rogério Nunes, “Vágner”, fue uno de los grandes medio-campistas que Brasil tuvo a finales de los años 90. Dueño de personalidad fuerte, Vágner se destacó en varios clubes del fútbol brasileño en algunos de ellos salió de forma polémica y jugó también en la Roma, de Italia, y en el R.C. Celta de Vigo.

Vágner comenzó su carrera de jugador en el Paulista de Jundiaí (SP), en el comienzo de los años 90. En 1994, él se transfirió para lo Unión Son João, que contaba con jugadores como el punta Israel, el zaguero Beto Médici, el lateral-izquierdo Carlos Roberto (jugó en el Corinthians y Portuguesa) y el nostálgico Ozias (ex-Atlético Paranaense).

Después de buenos campeonatos provinciales por el equipo de Araras, Vágner fue sondeado por varios clubes grandes del fútbol brasileño. Llegó a quedarse próximo al Parque Son Jorge, pero fue el Santos que lo contrató en 1995. El mismo año, Vágner, jugando con la camisa 7 del Pez, ayudó el equipo comandado por el técnico Cabralzinho a conquistar el vice-campeonato brasileño. El título nacional se quedó con El Botafogo, pero los santistas reclaman hasta hoy del arbitraje confuso de Márcio Rezende de Freitas en la gran final.

La buena participación de Santos en aquel Brasileirão dio valoración internacional a muchos de sus futbolistas. Vágner tuvo su valoración al ser comprado por la Roma, equipo italiano que siempre contó con varios brasileños. El pasaje de Vágner por el país de la Bota duró casi dos años. Sin confirmarse como titular del equipo italiano, Vágner retornó a Brasil en 1998 para defender el Vasco de la Gama, donde llegó a actuar como lateral-derecho en el Torneo Río-São Paulo de 1999, competición vencida por el club de Son Januário.


En 2000, Vágner fue uno de los principales jugadores de São Paulo. Con el Tricolor, él fue campeón paulista del mismo año. El jugador dejó el equipo de Morumbi de forma polémica, ya que no aceptó defender el equipo en los partidos finales de la Copa de Brasil. Vágner estaba a punto de terminar su contrato y no aceptó la renovación. São Paulo llegó a la final del torneo, pero fue superado por el Cruceiro.

Después de São Paulo, retornó al Viejo Continente, para fichar por el Real Club Celta de Vigo en el verano del 2000. En el equipo vigués Vagner solo demostró a cuenta gotas la calidad que atesoraba. Jugaría en su estancia en Vigo, 88 partidos de liga anotando seis goles, uno de ellos en la histórica victoria viguesa en Bilbao (1-6). Participó también en 5 partidos de la Liga de campeones, marcando un gol frente al Ajax en Balaidos (3-2).

Tras dejar el Celta, Vagner concluyó su carrera en 2005, después de un rápido pasaje por el Atlético Minero, y se fue vivir a Londinense (PR). Llegó a cursar estudios de periodismo, pero desistió por creer que no era lo suyo. Abrió una empresa de seguridad y paralelamente, administra los inmuebles que adquirió al largo de la carrera y comenta partidos de fútbol en la Radio Globo de la ciudad paranaense.
Está casado y tiene una pareja de niños que nacieron en España, Alexandre y Uxia.

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Dorsales históricos del Celta | #7 Vagner


En 1995 La Liga impuso un dorsal fijo para los jugadores de todos los equipos de Primera y Segunda División. Este curso se cumplen 25 años de esa medida que hoy vemos con absoluta normalidad. En este cuarto de siglo han sido muchos los jugadores del Celta que han portado los 25 dorsales del Celta. En esta serie de entradas queremos destacar a los que más veces han vestido cada número. Los “dueños” de los dorsales del Celta. 

#7 Rogerio Vagner (120 Partidos)

Versátil, muy técnico y bueno en el apoyo y en la destrucción, Vágner Rogério Nunes, “Vágner”, fue uno de los grandes medio-campistas que Brasil tuvo a finales de los años 90. Dueño de personalidad fuerte, Vágner se destacó en varios clubes del fútbol brasileño en algunos de ellos salió de forma polémica y jugó también en la Roma, de Italia, y en el R.C. Celta de Vigo.

Vágner comenzó su carrera de jugador en el Paulista de Jundiaí (SP), en el comienzo de los años 90. En 1994, él se transfirió para lo Unión Son João, que contaba con jugadores como el punta Israel, el zaguero Beto Médici, el lateral-izquierdo Carlos Roberto (jugó en el Corinthians y Portuguesa) y el nostálgico Ozias (ex-Atlético Paranaense).

Después de buenos campeonatos provinciales por el equipo de Araras, Vágner fue sondeado por varios clubes grandes del fútbol brasileño. Llegó a quedarse próximo al Parque Son Jorge, pero fue el Santos que lo contrató en 1995. El mismo año, Vágner, jugando con la camisa 7 del Pez, ayudó el equipo comandado por el técnico Cabralzinho a conquistar el vice-campeonato brasileño. El título nacional se quedó con El Botafogo, pero los santistas reclaman hasta hoy del arbitraje confuso de Márcio Rezende de Freitas en la gran final.

La buena participación de Santos en aquel Brasileirão dio valoración internacional a muchos de sus futbolistas. Vágner tuvo su valoración al ser comprado por la Roma, equipo italiano que siempre contó con varios brasileños. El pasaje de Vágner por el país de la Bota duró casi dos años. Sin confirmarse como titular del equipo italiano, Vágner retornó a Brasil en 1998 para defender el Vasco de la Gama, donde llegó a actuar como lateral-derecho en el Torneo Río-São Paulo de 1999, competición vencida por el club de Son Januário.

En 2000, Vágner fue uno de los principales jugadores de São Paulo. Con el Tricolor, él fue campeón paulista del mismo año. El jugador dejó el equipo de Morumbi de forma polémica, ya que no aceptó defender el equipo en los partidos finales de la Copa de Brasil. Vágner estaba a punto de terminar su contrato y no aceptó la renovación. São Paulo llegó a la final del torneo, pero fue superado por el Cruceiro.

Después de São Paulo, retornó al Viejo Continente, para fichar por el Real Club Celta de Vigo en el verano del 2000. En el equipo vigués Vagner solo demostró a cuenta gotas la calidad que atesoraba. Jugaría en su estancia en Vigo, 88 partidos de liga anotando seis goles, uno de ellos en la histórica victoria viguesa en Bilbao (1-6). Participó también en 5 partidos de la Liga de campeones, marcando un gol frente al Ajax en Balaidos (3-2).

Tras dejar el Celta, Vagner concluyó su carrera en 2005, después de un rápido pasaje por el Atlético Minero, y se fue vivir a Londinense (PR). Llegó a cursar estudios de periodismo, pero desistió por creer que no era lo suyo. Abrió una empresa de seguridad y paralelamente, administra los inmuebles que adquirió al largo de la carrera y comenta partidos de fútbol en la Radio Globo de la ciudad paranaense. Está casado y tiene una pareja de niños que nacieron en España, Alexandre y Uxia.

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Dorsales históricos del Celta: (7) Rogerio Vagner


Hace cuatro años publicamos una serie en la que destacábamos a los jugadores que más veces habían vestido cada uno de los dorsales del Celta desde que los números tienen propietario durante toda la temporada. Es decir, desde la Temporada 1995-96. En estos cuatro años se han producido algunos cambios importantes, aunque otros siguen manteniéndose como los que más veces han portado un determinado número. Vamos a ver quienes son los “dueños” de cada uno de los 25 números. 

7 Rogerio Vagner (120 Partidos)

Versátil, muy técnico y bueno en el apoyo y en la destrucción, Vágner Rogério Nunes, “Vágner”, fue uno de los grandes medio-campistas que Brasil tuvo a finales de los años 90. Dueño de personalidad fuerte, Vágner se destacó en varios clubes del fútbol brasileño en algunos de ellos salió de forma polémica y jugó también en la Roma, de Italia, y en el R.C. Celta de Vigo.

Vágner comenzó su carrera de jugador en el Paulista de Jundiaí (SP), en el comienzo de los años 90. En 1994, él se transfirió para lo Unión Son João, que contaba con jugadores como el punta Israel, el zaguero Beto Médici, el lateral-izquierdo Carlos Roberto (jugó en el Corinthians y Portuguesa) y el nostálgico Ozias (ex-Atlético Paranaense).

Después de buenos campeonatos provinciales por el equipo de Araras, Vágner fue sondeado por varios clubes grandes del fútbol brasileño. Llegó a quedarse próximo al Parque Son Jorge, pero fue el Santos que lo contrató en 1995. El mismo año, Vágner, jugando con la camisa 7 del Pez, ayudó el equipo comandado por el técnico Cabralzinho a conquistar el vice-campeonato brasileño. El título nacional se quedó con El Botafogo, pero los santistas reclaman hasta hoy del arbitraje confuso de Márcio Rezende de Freitas en la gran final.

La buena participación de Santos en aquel Brasileirão dio valoración internacional a muchos de sus futbolistas. Vágner tuvo su valoración al ser comprado por la Roma, equipo italiano que siempre contó con varios brasileños. El pasaje de Vágner por el país de la Bota duró casi dos años. Sin confirmarse como titular del equipo italiano, Vágner retornó a Brasil en 1998 para defender el Vasco de la Gama, donde llegó a actuar como lateral-derecho en el Torneo Río-São Paulo de 1999, competición vencida por el club de Son Januário.

En 2000, Vágner fue uno de los principales jugadores de São Paulo. Con el Tricolor, él fue campeón paulista del mismo año. El jugador dejó el equipo de Morumbi de forma polémica, ya que no aceptó defender el equipo en los partidos finales de la Copa de Brasil. Vágner estaba a punto de terminar su contrato y no aceptó la renovación. São Paulo llegó a la final del torneo, pero fue superado por el Cruceiro.

Después de São Paulo, retornó al Viejo Continente, para fichar por el Real Club Celta de Vigo en el verano del 2000. En el equipo vigués Vagner solo demostró a cuenta gotas la calidad que atesoraba. Jugaría en su estancia en Vigo, 88 partidos de liga anotando seis goles, uno de ellos en la histórica victoria viguesa en Bilbao (1-6). Participó también en 5 partidos de la Liga de campeones, marcando un gol frente al Ajax en Balaidos (3-2).

Tras dejar el Celta, Vagner concluyó su carrera en 2005, después de un rápido pasaje por el Atlético Minero, y se fue vivir a Londinense (PR). Llegó a cursar estudios de periodismo, pero desistió por creer que no era lo suyo. Abrió una empresa de seguridad y paralelamente, administra los inmuebles que adquirió al largo de la carrera y comenta partidos de fútbol en la Radio Globo de la ciudad paranaense. Está casado y tiene una pareja de niños que nacieron en España, Alexandre y Uxia.

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[Vídeo] Los tres penaltis de la última victoria del Celta en Mestalla


La última victoria del Celta en Mestalla fue en el lejano año 2002, en un partido cargado de curiosidades, muy disputado y reñido, y que acabaría siendo clave para la clasificación del equipo para la Champions. Cavallero y Vagner fueron las estrellas. El guardameta argentino detuvo dos penaltis a Baraja, y en el último minuto del partido, el brasileño falló una pena máxima, pero acertó en el rechace consiguiendo los tres puntos para el Celta, que suponían el liderato de la categoría con Lotina en el banquillo. Como diría el de Meñaka: “No es fácil”. 

El vídeo lo rescató ayer la TVG en este tweet. 
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Otros dos juerguistas ya toman el relevo de Welliton


Foto: M. Moralejo
Hay jugadores que se la juegan. Demasiado. Hay futbolistas que se creen Fernando Alonso. O John Travolta en Fiebre del sábado noche. O ambos a la vez. Por eso algunos no dudan en poner en riesgo sus vidas y las de los demás haciendo locuras al volante, a veces pasados de alcohol. Y cuando topan con un agente del orden, tampoco dudan en huir corriendo abandonando su vehículo, o amenazar al policía como harían con un delantero rival en el área chica.

El capítulo de juergas y fútbol es tan extenso que llenaría varios libros. Su último apéndice lo acaban de escribir Matías Mavino y Ramón Arias, del Defensor Sporting uruguayo, que tras un partido de la Copa Libertadores, en Medellín, se hicieron fotografías en el hotel durante una juerga de escándalo. Ahora esperan la sanción correspondientes de la directiva. 

De este modo, Welliton deja paso a otros cracs que triunfan lejos del césped. Y eso que solo han pasado dos semanas desde que el delantero del Celta fue condenado a 9.000 euros de multa y un año de retirada de carné de conducir, tras saltarse varios semáforos por las calles de Vigo y quintuplicar la tasa permitida de alcohol al volante, aparte de intentar intimidar a los policías que lo denunciaron. Lamentablemente para el deporte, el suyo es solo el último de muchos y muy malos ejemplos para la sociedad. Galicia los ha sufrido en carne propia, pero el fenómeno trasciende a la Liga española. E incluso más allá.. Welliton iba a toda velocidad por las calles de Vigo sin importarle el color de los semáforos. 

Llevaba una persona más de las permitidas en su vehículo y cinco veces más alcohol del legal en sangre a la hora de conducir. A los aficionados del Celta les recuerda esta historia a las protagonizadas por Joan Tomás en el 2011, ebrio y en dirección prohibida por el casco histórico de la ciudad olívica. Solo unas escaleras, y la policía, le detuvieron. En el 2001 Vagner no iba borracho, pero conducía mientras sostenía su teléfono móvil. Su enfrentamiento con la policía le costó una condena de siete meses de cárcel y una multa de 3.470 euros. Ya en 1999, a Claude Makelele le duró apenas diez días su Ferrari F-40 Módena, que estrelló en la autopista a la altura de Teis. Fernando Cáceres, entre otros, tampoco se libró de un susto. Sin el coche, también hubo episodios escabrosos. Como los protagonizados por los chilenos Contreras y Pinilla en el año 2004 (en el que el Celta descendió) en sendas concentraciones en Sevilla y Vigo, con tres semanas de diferencia. Fueron acusados de solicitar prostitutas y de vandalismo al orinar de madrugada en el vestíbulo de un hotel sevillano.


Casablanca durmió en calabozo
El defensa del Pontevedra, David Casablanca durmió en el calabozo a mediados de noviembre del 2004tras negarse a someterse a una prueba de alcoholemia después de un accidente de tráfico. El atestado recogió que mostraba síntomas de haber bebido bastante. Fue condenado a seis meses de cárcel.

Suscher y Scaloni, a tiros
Celebraban una victoria del Deportivo con su coche mal aparcado. Cuando llegó la grúa, tuvieron un enfrentamiento con los policías. Llegó a juicio, porque el atestado recogió que Duscher amenazó a los agentes: «Si estuviésemos en Argentina, te pegaría dos tiros».

Diego Tristán, el referente
El delantero de La Algaba llegó a marcar el ritmo de la noche coruñesa. Habitual en locales de ocio y hostelería de todo calado, Diego Tristán dejó que su luz se apagase poco a poco por la disminución progresiva de cuidado de su propio físico. Él es una de las claves del informe Pirri en el cásting de Florentino Pérez para su Real Madrid galáctico. «¿Es cierto que sale mucho por la noche?», se le preguntó desde la directiva blanca. «Como todos, ¿usted, qué quiere, un futbolista, o una monja?», fue la respuesta. Obviamente, no gustó demasiado en la casa blanca. El andaluz acabó en el Deportivo.

Juande, Lopera y Benjamín
Sonadas fueron las fiestas de cumpleaños de Ronaldo y Bekcham en su estadía en Madrid. Pero también la que montó en el año 2000 para Halloween el entonces jugador bético Benjamín Zarandona en su casa. Con él, Denilson, Ito, Capi, Filipescu, Prats, Varela, Casas y Joaquín. La irrupción estelar del presidente (Manuel Ruiz de Lopera) y el entrenador (Juande Ramos) cámara de vídeo en mano quedará para la historia.

Cassano, mujeres y cruasanes
Talentino pasa por ser uno de los futbolistas de mayor calidad de la historia de Italia. Solo comparable a su gusto por la fiesta y la indisciplina. En su biografía cuenta que su casa era sede oficial de las fiestas del mundo de la farándula. En Madrid, dice, «vivía demasiado la noche. Allí apenas dormía, había tantas tías buenas...». Asegura haberse acostado con unas setecientas. También relata otra de sus obsesiones: «Me llevaba tres o cuatro cruasanes para comer después del sexo».

Adriano, la dolce vita
El brasileño llegó a abandonar el fútbol cuando militaba en el Inter de Milán incapaz de controlar su querencia por la vida nocturna. Intentó recuperarse en su país regresando a su favela, pero no tuvo mucho éxito.

La pasión turca de Guti y Güiza
Si Drenthe llegó a estampar su coche contra una patrulla de policía en Madrid, el exmadridista Guti se estrelló contra un autobús cuando jugaba en el Besiktas. Ambos dieron positivo por alcoholemia. A Turquía también llevó Güiza su pasión por la fiesta.

Romario y Ronaldinho
El rendimiento del delantero brasileño Romario da Souza era su mejor atenuante a las constantes noches de fiesta. «Cuando estuve en el Barça contrataron un detective para vigilarme y acabé pagándole las copas», recordó con el paso de los años. Ronaldinho lo intentó más tarde, sus fiestas de varios días eran memorables (lo siguen siendo) pero su fútbol se vio afectado. Con todo, no le importó compartir escenario con bandas de música mientras estaba lesionado. Deco era su socio. Fue cazado en algún control de alcoholemia. El holandés Kluivert, mientras militó en las filas del club catalán, también se exhibió como otro juerguista empedernido.

Garrincha, Best y Gascoigne
Las nuevas generaciones parecen meros aprendices al lado de los mitos de la noche futbolística. Best dio en el clavo cuando habló de Gascoigne: «No me llega ni a los cordones de la botella». Y era el brasileño Garrincha el que dijo «Yo vivo la vida; la vida no me vive a mí» y acabó muriendo de su propia muerte, como relató Galeano: pobre, borracho y solo. El alcohol también mató al norirlandés George Best, que hizo grande al fútbol, a pesar de que dudaba entre marcar un golazo al Liverpool o acostarse con Miss Mundo. El declive del inglés Paul Gascoigne está plagado de excesos entre los que se encuentra incluso su propia desaparición en un viaje a Centroeuropa.

...Y Mágico gonzález
Todo este relato de fútbol y desenfreno se concluye en un solo cuerpo: el del salvadoreño Jorge Alberto González Barillas. El Mágico. Cádiz lo disfrutó y lo sufrió a partes iguales. Porque con el balón (o incluso una mandarina) en los pies, firmaba cosas que otros no podían ni soñar. Pero también era el mismo que se quedaba dormido en la camilla de masaje en los descansos, o al que tenía que ir a buscar el entrenador gallego David Vidal a la discoteca para que llegase a tiempo a los entrenamientos. Solo muy al final, Mágico González reconoció: «No soy un santo, me gusta la noche y las ganas de juerga no me las quita ni mi madre. Sé que soy un irresponsable y un mal profesional».

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Otras cafradas al volante de los jugadores del Celta


Ahí aparcó Joan Tomás 
Coche de alta gama, ganas de diversión y un futbolista joven. Tres ingredientes para un cóctel peligroso que esta madrugada se ha vuelto a cumplir con Welliton. El ha sido el último jugador del Celta en salir de las noticias deportivas y pasarse por las de sucesos pero no ha sido el único en hacer cafradas al volante. El color celeste se ha visto empañado por otros conductores poco responsables que han supuesto más de un dolor de cabeza para el club.

El jugador Joan Tomás Campasol fue cazado de madrugada y borracho conduciendo en dirección prohibida por calles del casco histórico de Vigo. Los hechos sucedieron el 16 de agosto del 2011, sobre las 5 de la mañana. El media punta circulaba en su BMW acompañado pero se metió por una calle en sentido contrario hasta que se dio de bruces con unas escaleras y tuvo que parar. Antes, había pasado por delante de la jefatura de la policía local. Joan Tomás tuvo que dejar el coche en manos de su acompañante y el Celta le abrió un expediente informativo sancionador. El club reconoció en tonces que el futbolista superaba el horario permitido para los días festivos en el reglamento de régimen interno del club.

A finales de los años 90, el también jugador del Celta Claude Makelele sufrió un aparatoso accidente de madrugada en la AP-9, a la altura del barrio vigués de Teis. En este caso, en lugar de al volante de un BMW circulaba al frente de un Ferrari F-40 Módena que había estrenado recientemente. El jugador regresaba de O Porriño y, por causas que se desconocen, perdió el control de su vehículo. Pese a todo, resultó ileso del siniestro.

El centrocampista del Celta Claude Makelele salió ileso tras sufrir la madrugada de ayer un serio accidente de tráfico, en la autopista A-9, a la altura del barrio vigués de Teis. Makelele iba al volante de su Ferrari F-40 Módena estrenado hace tan solo diez días. Testigos presenciales aseguraron que el futbolista, que regresaba de Porriño donde el Celta había jugado un amistoso, hizo una maniobra brusca al llegar a la salida de Teis (Pontevedra) y perdió el control del vehículo.

Otro de los celtistas que también forma parte de la larga lista de infractores al volante es el del futbolista Rogerio Nuno Vagner, que en octubre del 2001 fue pillado en el exterior de Balaídos conduciendo hacia el aparcamiento de la zona vip y hablando al mismo tiempo por teléfono. En este caso, el deportista no dudó incluso en enfrentarse a los agentes, por lo que fue condenado a siete meses de cárcel y una multa de 3.470 euros.

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Dorsales bluff del Celta: [7] ¿Vagner o Fajardo?


Hace unas semanas recordábamos los dorsales históricos del Celta, y a partir de este fin de semana recordaremos los dorsales malditos, aquellos que vistieron jugadores sin fortuna en el Celta, y que queremos someter a votación para que elijáis al futbolista bluff por excelencia que ha portado cada uno de estos dorsales desde la Temporada 1995-96. 

En el número 7 nos encontramos con otros dos futbolistas con un perfil muy diferente. Nada tienen que ver uno con el otro, ni por la época en la que llegaron, ni por su rendimiento, ni por el recuerdo que han dejado, pero ambos, en el fondo, fueron un bluff. 


A día de hoy, sigue siendo el futbolista mejor pagado en la historia del Celta con un salario que rondaba los 2 millones de euros. Disputó 88 partidos y marcó 6 goles, tenía una calidad excelsa, pero tan solo se le recuerda por la patada a Tristán. Nada más. Escaso bagaje para un futbolista que salió demasiado caro al conjunto celeste. No solo a nivel económico, sino también a nivel de imagen. 


Bien distinto es el caso del uruguayo, aunque la decepción fue similar, puesto que Fajardo llegó a Vigo para dar al Celta un salto de calidad en el lateral e incluso como extremo. Empezó como titular, pero una lesión lo apartó del once inicial y ya no volvió a aparecer. Llegó como un futbolista versátil, que podía jugar en varias posiciones, pero la realidad es que no rendía bien en casi ninguna de ellas. Decepción total.

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Dorsales históricos del Celta: [7] Rogerio Vagner




Desde la Temporada 1995-96 los jugadores tienen dorsal fijo a lo largo de la temporada. A lo largo de estas 17 temporadas muchos jugadores han portado los distintos números que van del 1 al 25 que delimita las plantillas profesionales. Alberto Fernández, historiador y estadístico, propietario del prestigioso blog "Celta Historia", y colaborador estadístico de "Yo Jugué en el Celta" ha realizado un estudio en su web tendente a determinar qué futbolistas han sido los que en más ocasiones han llevado a sus espaldas cada uno de los dorsales del Celta. Lo que él ha llamado "Los dueños de los números", y que a partir de hoy recordaremos uno por uno, como homenaje a todos ellos. Si los pudiésemos reunir a todos en plenitud de condiciones tendríamos un gran equipo. 

7 Rogerio Vagner (120 Partidos)

Versátil, muy técnico y bueno en el apoyo y en la destrucción, Vágner Rogério Nunes, “Vágner”, fue uno de los grandes medio-campistas que Brasil tuvo a finales de los años 90. Dueño de personalidad fuerte, Vágner se destacó en varios clubes del fútbol brasileño en algunos de ellos salió de forma polémica y jugó también en la Roma, de Italia, y en el R.C. Celta de Vigo.

Vágner comenzó su carrera de jugador en el Paulista de Jundiaí (SP), en el comienzo de los años 90. En 1994, él se transfirió para lo Unión Son João, que contaba con jugadores como el punta Israel, el zaguero Beto Médici, el lateral-izquierdo Carlos Roberto (jugó en el Corinthians y Portuguesa) y el nostálgico Ozias (ex-Atlético Paranaense).

Después de buenos campeonatos provinciales por el equipo de Araras, Vágner fue sondeado por varios clubes grandes del fútbol brasileño. Llegó a quedarse próximo al Parque Son Jorge, pero fue el Santos que lo contrató en 1995. El mismo año, Vágner, jugando con la camisa 7 del Pez, ayudó el equipo comandado por el técnico Cabralzinho a conquistar el vice-campeonato brasileño. El título nacional se quedó con El Botafogo, pero los santistas reclaman hasta hoy del arbitraje confuso de Márcio Rezende de Freitas en la gran final.

La buena participación de Santos en aquel Brasileirão dio valoración internacional a muchos de sus futbolistas. Vágner tuvo su valoración al ser comprado por la Roma, equipo italiano que siempre contó con varios brasileños. El pasaje de Vágner por el país de la Bota duró casi dos años. Sin confirmarse como titular del equipo italiano, Vágner retornó a Brasil en 1998 para defender el Vasco de la Gama, donde llegó a actuar como lateral-derecho en el Torneo Río-São Paulo de 1999, competición vencida por el club de Son Januário.

En 2000, Vágner fue uno de los principales jugadores de São Paulo. Con el Tricolor, él fue campeón paulista del mismo año. El jugador dejó el equipo de Morumbi de forma polémica, ya que no aceptó defender el equipo en los partidos finales de la Copa de Brasil. Vágner estaba a punto de terminar su contrato y no aceptó la renovación. São Paulo llegó a la final del torneo, pero fue superado por el Cruceiro.

Después de São Paulo, retornó al Viejo Continente, para fichar por el Real Club Celta de Vigo en el verano del 2000. En el equipo vigués Vagner solo demostró a cuenta gotas la calidad que atesoraba. Jugaría en su estancia en Vigo, 88 partidos de liga anotando seis goles, uno de ellos en la histórica victoria viguesa en Bilbao (1-6). Participó también en 5 partidos de la Liga de campeones, marcando un gol frente al Ajax en Balaidos (3-2).

Tras dejar el Celta, Vagner concluyó su carrera en 2005, después de un rápido pasaje por el Atlético Minero, y se fue vivir a Londinense (PR). Llegó a cursar estudios de periodismo, pero desistió por creer que no era lo suyo. Abrió una empresa de seguridad y paralelamente, administra los inmuebles que adquirió al largo de la carrera y comenta partidos de fútbol en la Radio Globo de la ciudad paranaense. Está casado y tiene una pareja de niños que nacieron en España, Alexandre y Uxia.

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Versátil, muy técnico y bueno en el apoyo y en la destrucción, Vágner Rogério Nunes, “Vágner”, fue uno de los grandes medio-campistas que Brasil tuvo a finales de los años 90. Dueño de personalidad fuerte, Vágner se destacó en varios clubes del fútbol brasileño en algunos de ellos salió de forma polémica y jugó también en la Roma, de Italia, y en el R.C. Celta de Vigo.

Vágner comenzó su carrera de jugador en el Paulista de Jundiaí (SP), en el comienzo de los años 90. En 1994, él se transfirió para lo Unión Son João, que contaba con jugadores como el punta Israel, el zaguero Beto Médici, el lateral-izquierdo Carlos Roberto (jugó en el Corinthians y Portuguesa) y el nostálgico Ozias (ex-Atlético Paranaense).

Después de buenos campeonatos provinciales por el equipo de Araras, Vágner fue sondeado por varios clubes grandes del fútbol brasileño. Llegó a quedarse próximo al Parque Son Jorge, pero fue el Santos que lo contrató en 1995. El mismo año, Vágner, jugando con la camisa 7 del Pez, ayudó el equipo comandado por el técnico Cabralzinho a conquistar el vice-campeonato brasileño. El título nacional se quedó con El Botafogo, pero los santistas reclaman hasta hoy del arbitraje confuso de Márcio Rezende de Freitas en la gran final.

La buena participación de Santos en aquel Brasileirão dio valoración internacional a muchos de sus futbolistas. Vágner tuvo su valoración al ser comprado por la Roma, equipo italiano que siempre contó con varios brasileños. El pasaje de Vágner por el país de la Bota duró casi dos años. Sin confirmarse como titular del equipo italiano, Vágner retornó a Brasil en 1998 para defender el Vasco de la Gama, donde llegó a actuar como lateral-derecho en el Torneo Río-São Paulo de 1999, competición vencida por el club de Son Januário.

En 2000, Vágner fue uno de los principales jugadores de São Paulo. Con el Tricolor, él fue campeón paulista del mismo año. El jugador dejó el equipo de Morumbi de forma polémica, ya que no aceptó defender el equipo en los partidos finales de la Copa de Brasil. Vágner estaba a punto de terminar su contrato y no aceptó la renovación. São Paulo llegó a la final del torneo, pero fue superado por el Cruceiro.

Después de São Paulo, retornó al Viejo Continente, para fichar por el Real Club Celta de Vigo en el verano del 2000. En el equipo vigués Vagner solo demostró a cuenta gotas la calidad que atesoraba. Jugaría en su estancia en Vigo, 88 partidos de liga anotando seis goles, uno de ellos en la histórica victoria viguesa en Bilbao (1-6). Participó también en 5 partidos de la Liga de campeones, marcando un gol frente al Ajax en Balaidos (3-2).

Tras dejar el Celta, Vagner concluyó su carrera en 2005, después de un rápido pasaje por el Atlético Minero, y se fue vivir a Londinense (PR). Llegó a cursar estudios de periodismo, pero desistió por creer que no era lo suyo. Abrió una empresa de seguridad y paralelamente, administra los inmuebles que adquirió al largo de la carrera y comenta partidos de fútbol en la Radio Globo de la ciudad paranaense.
Está casado y tiene una pareja de niños que nacieron en España, Alexandre y Uxia.

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Un milagro de Champions


Foto: www.ciberche.com
Érase una vez la historia de dos argentinos, un brasileño y un pucelano que fueron protagonistas en una tarde de otoño levantina. Parece el comienzo de un chiste o de una historieta disparatada y lo cierto es que lo acontecido aquel día sobre el césped de Mestalla bien puede considerarse como estrambótico o inusual. Fue uno de esos días inexplicables con los que de vez en cuando nos agasaja el fútbol, uno de esos partidos sinsentido que convierten al balompié en un deporte indescifrable, sorpresivo, injusto, pero a la vez genial.
   
Corría la quinta jornada del campeonato nacional de liga de la temporada 2002/2003 y el nuevo Celta de Lotina visitaba al vigente campeón, un Valencia dirigido por un Rafa Benítez que ya había logrado hacer olvidar a Héctor Cúper. Todavía nadie ha podido explicar lo que ocurrió aquella tarde de domingo futbolera. El Celta más mezquino que se recuerda, una auténtica antítesis del equipo valiente, ofensivo y alegre de tan sólo un año antes, fue capaz de llevarse los 3 puntos de Mestalla. Lotina tardó escasas cinco jornadas en tumbar el fútbol preciosista de Víctor Fernández y apostar por un juego defensivo en busca del pragmatismo. Lo cierto es que aquel día, sin saber ni cómo ni por qué, funcionó.
   
El guión del encuentro es lo que explica lo inexplicable de su resolución. Desde el minuto 1 del choque, el conjunto ché perpetró un asedio constante sobre la portería defendida por aquel entonces por Pablo Cavallero, el gran protagonista de la historia. Las ocasiones se sucedían una tras otra mientras los celestes se mostraban incapaces de cruzar el centro del campo. Resultaría tarea difícil el recordar un sometimiento semejante sobre el Celta en un partido. Más complicado sería todavía explicar cómo el 0-0 se mantuvo en el marcador. Especialmente si se recuerdan las dos penas máximas erradas por el segundo protagonista de la trama, un Rubén Baraja ya retirado a día de hoy y que seguro no ha sido capaz de olvidar aquella tarde. Cavallero, todo un especialista del juego psicológico (sino que se lo pregunten a Makaay), desquició por completo al valencianista. Para la posteridad quedarán aquellas recomendaciones que el argentino realizaba al vallisoletano acerca de dónde enviar su disparo. Todo un espectáculo.
   
Con el tiempo ya cumplido y a punto de constatarse el milagro, la historia dio un vuelco todavía más impredecible, cruel para el Valencia y orgásmico para el Celta. Probablemente en la única jugada en la que el equipo vigués consiguió atravesar la medular con el balón controlado, el esférico llegó a pies del “Chacho” Coudet, nuestro tercer personaje. Un futbolista, el argentino, recién llegado de su país para sustituir al eterno Valery Karpin. En su única aportación a la causa celeste durante su estancia en Vigo, Coudet fue derribado dentro del área local. Rodríguez Santiago señalaría su tercer penalti de la tarde, un penalti cuya responsabilidad recaería sobre los pies de Rogerio Vagner, el cuarto y último protagonista de la trama. Hasta tres disparos necesitó el brasileño para colar el esférico en la portería de un Cañizares que no daba crédito. Como él, muchos celtistas que aquella noche durmieron con su equipo en lo alto de la tabla y con la extraña sensación de no terminar de creerse lo que había sucedido. El Celta, un equipo acostumbrado a merecer mucho y recibir poco, había salido victorioso de un escenario que debió devorarlo. Algo estaba cambiando.
   
Esa campaña el Celta alcanzó la gloria de la Champions, esa meta esquiva que parecía inalcanzable. Lo hizo gracias a un estilo de juego defensivo, aburrido, pero a fin de cuentas eficaz. Su victoria en Mestalla sería a la postre clave para destronar al Valencia de la tan ansiada cuarta plaza.
   
Diez años después de aquel día, el Celta de Paco Herrera regresa al coliseo ché tras cinco años en Segunda con la intención de repetir resultado. Aquella fue la última victoria celeste en un feudo maldito, complicado, pero en el que una tarde de octubre de 2002 se produjo un milagro. Un milagro de Champions.
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¿Te acuerdas de... Rogerio Vagner?


Llega una nueva edición del "Te acuerdas de?" donde recordamos a futbolistas notables que han pasado por el Celta. Hoy, por petición, recordamos a Rogerio Vagner, uno de los jugadores más caros de nuestra historia y que no deja indiferente absolutamente a nadie. Diego Tristán nunca lo olvidará, y Balaídos tampoco sus golazos... y sus idas de olla. Un jugador con una clase increíble y bastante poca cabeza.

Rogério Nunes Vágner, nació en Baurú (Brasil) el 19 de marzo de 1973

Versátil, muy técnico y bueno en el apoyo y en la destrucción, Vágner Rogério Nunes, “Vágner”, fue uno de los grandes medio-campistas que Brasil tuvo a finales de los años 90. Dueño de personalidad fuerte, Vágner se destacó en varios clubes del fútbol brasileño en algunos de ellos salió de forma polémica y jugó también en la Roma, de Italia, y en el R.C. Celta de Vigo.

Vágner comenzó su carrera de jugador en el Paulista de Jundiaí (SP), en el comienzo de los años 90. En 1994, él se transfirió para lo Unión Son João, que contaba con jugadores como el punta Israel, el zaguero Beto Médici, el lateral-izquierdo Carlos Roberto (jugó en el Corinthians y Portuguesa) y el nostálgico Ozias (ex-Atlético Paranaense).

Después de buenos campeonatos provinciales por el equipo de Araras, Vágner fue sondeado por varios clubes grandes del fútbol brasileño. Llegó a quedarse próximo al Parque Son Jorge, pero fue el Santos que lo contrató en 1995. El mismo año, Vágner, jugando con la camisa 7 del Pez, ayudó el equipo comandado por el técnico Cabralzinho a conquistar el vice-campeonato brasileño. El título nacional se quedó con El Botafogo, pero los santistas reclaman hasta hoy del arbitraje confuso de Márcio Rezende de Freitas en la gran final.

La buena participación de Santos en aquel Brasileirão dio valoración internacional a muchos de sus futbolistas. Vágner tuvo su valoración al ser comprado por la Roma, equipo italiano que siempre contó con varios brasileños. El pasaje de Vágner por el país de la Bota duró casi dos años. Sin confirmarse como titular del equipo italiano, Vágner retornó a Brasil en 1998 para defender el Vasco de la Gama, donde llegó a actuar como lateral-derecho en el Torneo Río-São Paulo de 1999, competición vencida por el club de Son Januário.

En 2000, Vágner fue uno de los principales jugadores de São Paulo. Con el Tricolor, él fue campeón paulista del mismo año. El jugador dejó el equipo de Morumbi de forma polémica, ya que no aceptó defender el equipo en los partidos finales de la Copa de Brasil.

Vágner estaba a punto de terminar su contrato y no aceptó la renovación.São Paulo llegó a la final del torneo, pero fue superado por el Cruceiro. Después de São Paulo, retornó al Viejo Continente, para fichar por el Real Club Celta de Vigo en el verano del 2000. En el equipo vigués Vagner solo demostró a cuenta gotas la calidad que atesoraba.

Jugaría en su estancia en Vigo, 88 partidos de liga anotando seis goles, uno de ellos en la histórica victoria viguesa en Bilbao (1-6). Participó también en 5 partidos de la Liga de campeones, marcando un gol frente al Ajax en Balaidos (3-2).

Tras dejar el Celta, Vagner concluyó su carrera en 2005, después de un rápido pasaje por el Atlético Minero, y se fue vivir a Londinense (PR). Llegó a cursar estudios de periodismo, pero desistió por creer que no era lo suyo. Abrió una empresa de seguridad y paralelamente, administra los inmuebles que adquirió al largo de la carrera y comenta partidos de fútbol en la Radio Globo de la ciudad paranaense. Está casado y tiene una pareja de niños que nacieron en España, Alexandre y Uxia.





Moi Celeste
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