Ponte la gorrita y calla



LaLiga fue pionera en la fragmentación de horarios para que cada partido se dispute en un horario diferente. Y aunque casi siempre se menciona a Javier Tebas como el responsable de lo que muchos consideran un disparate no fue el aragonés el que tomó esta decisión, sino su predecesor, José Luis Astiazarán, quien en 2011 anunció que a partir de la siguiente temporada se fragmentarían los horarios para que no se solapase ningún encuentro. 

Esta medida ha sido muy criticada, especialmente por los aficionados que van a los estadios, y probablemente menos por aquellos que consumen el producto a través de la televisión. Curiosamente hay un dato que mata el relato sobre el perjuicio que causó esta decisión en la asistencia a los espectadores. En la temporada 2010-11, con una fragmentación de partido mucho más reducida, la media de asistencia en los partidos de LaLiga fue de 28.291, mientras que en la 2025-26, la pasada campaña, fue de 30.773. 

Esto sitúa a LaLiga como una de las competiciones con mayor media de espectadores por partido del mundo, solo superado por la NFL (Fútbol americano) Bundesliga, Premier League, NCAA Divison I (fútbol americano), AFL (fútbol australiano) y NPB (liga japonesa de béisbol). Y hay otro dato interesante, casi todas estas competiciones también han "imitado" la fragmentación de horarios, con buenos resultados de asistencia. 

Es decir, lo que a continuación quiero expresar no es una crítica a la fragmentación de horarios, que tendrá sus cosas positivas y negativas, sino a algo que choca frontalmente con el sentido común. La franja horaria de las 14:00 es la más incómoda en cualquier momento de la temporada, pero en pleno mes de septiembre se acerca mucho a un atentado contra la salud pública. 

Y además interpela al celtismo, porque cualquier madrileño sabe que en el norte a partir del 1 de septiembre comienza un invierno siberiano y todos vamos al fútbol con pasamontañas. No es casual que el partido de las 14:00 del sábado fuese en Santander, y el hoy en Vigo. El norte es Mordor, y ahí cualquier hora es buena para jugar. La realidad es que hoy ha sido un día insufrible para muchos aficionados, especialmente en la grada de Tribuna Baja, y también en Marcador. Las altísimas temperaturas provocaron incluso varios golpes de calor en la grada, y afortunadamente no ha habido que lamentar situaciones más preocupantes.  Pero LaLiga obsequió a los aficionados con una gorra, y con eso ya está resuelto el problema. 

La gorra vino muy bien, ojo, pero tal vez la mejor solución sea no poner partidos en ese horario mientras seguimos en verano. Evidentemente en el fútbol el sol es un compañero habitual. Incluso cuando se jugaban los partidos a las 17:00, pero convendremos en que la sensación no es la misma que a las dos de la tarde. 

Pero hay algo que seguramente preocupa más a LaLiga que el sufrimiento del aficionado, y que tiene mucho que ver con lo que ha potenciado en las dos últimas décadas. El producto televisivo se devalúa con estos horarios. La segunda parte de hoy fue insufrible, y en gran medida tuvo que ver con las altas temperaturas. La imagen de LaLiga no ha sido la mejor en este encuentro. Ojalá eso haga reflexionar a quienes toman decisiones. 

Y algo muy importante. Todo el mundo culpa a Tebas, que evidentemente es el responsable de LaLiga, pero la propia palabra liga, en alguna de sus acepciones, significa unión de varios para un fin común. Eso es LaLiga, la unión de todos los clubes. La LFP no es un ente de autoridad sobre los clubes, sino el representante de todos ellos. El resultado de su unión. Es decir, LaLiga trabaja para los clubes. Por lo tanto, Tebas no es el único responsable de estos horarios. Lo son los 40 clubes con representación en LaLiga. Todos ellos son culpables y cómplices al mismo tiempo y lo serán también cuando pase una desgracia. A un aficionado o a un jugador.  Mientras tanto, los aficionados a ponernos la gorra y callarnos. 

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