Cómo detener a un jugador imparable


Foto: Dan Istitene
El Celta tenía ante sí la difícil misión de sacar algo positivo en un estadio muy complicado. No lo logró. El equipo vigués fue inferior a su rival desde el primer minuto y poco o nada hay que objetar a lo sucedido sobre el terreno de juego. Cierto es que si Roncaglia acierta con aquel disparo en la primera mitad hubiese podido dar un susto al conjunto azulgrana, al que tal vez le entrasen ciertas dudas por los últimos resultados, pero da la sensación de que ni así, el Celta hubiese traído nada para Vigo. 

Y es que, además de parar a un gran equipo, es necesario parar a una estrella que no es de este mundo como Leo Messi. El argentino, que ya sabe lo que es perder contra el Celta, es un jugador al que uno no para solo con proponérselo. Cuando uno ve lo que hace se pregunta como es posible que nadie sea capaz de detenerlo. Lo hace todo tan sencillo que frenarlo también lo parece, pero no es así. 

Ayer tenía uno de esos días en los que casi todo le salía. Cada vez que tocaba el balón entraba el vértigo en las piernas de los zagueros celestes. Logró desestabilizar a la defensa cada vez que tuvo el balón en los pies, y sin hacer el partido de su vida le bastó para desnivelar el partido. Y eso que Neymar estuvo bien, pero el que de verdad marca las diferencias es Messi en ese estado. 

Sirva este homenaje al mejor jugador del mundo, para constatar la dificultad de sacar algo positivo del Camp Nou, y el hecho de que nada ha pasado. Todo sigue igual. El Celta perdió un partido lógico, pero no debe desviarse de su objetivo, que no es sacar algo del Camp Nou, sino eliminar al Krasnodar, y tratar de no descolgarse mucho de los puestos europeos. Ese reto, siendo muy complicado, es mucho más sencillo que parar a un jugador imparable. 

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