Valladolid - Kharkiv. Tan lejos y tan cerca


Es increíble la facilidad que tiene el fútbol para vivir episodios paralelos en situaciones muy diferentes. Kharkiv y Valladolid no suelen tener mucho en común, y aunque estén separados por casi cuatro años, hay dos situaciones que se han repetido de forma casi milimétrica. Y no deja de ser curioso. 

A finales de mayo de 2003, el Celta viajó a Valladolid con la ilusión de lograr una victoria que le diese vida en la lucha por la permanencia. Entonces, un programa informático determinó que las opciones de salvación de los vigueses eran del 4,01%. A pesar de ello, el equipo se desplazó a Pucela acompañado de un nutrido grupo de entusiastas celestes que buscaban el milagro. 

El primer paso para conseguirlo, en uno de los partidos más importantes de la historia reciente del Celta, llegó gracias a un gol de Cabral, a la salida de un córner. Minutos después, el equipo vigués, que entonces entrenaba Abel Resino, selló su salvación con un tanto de Iago de penalti. 



Casi 4 años después, aquel equipo solo se parece a este en el nombre. Muchos nombres han cambiado, y también los objetivos. De aquel equipo que peleaba por la permanencia, pasamos al actual, que coquetea con Europa y con los títulos. Nada que ver, y sin embargo el destino hizo un guiño a aquel partido. Y es que anoche, el Celta superó la eliminatoria europea con un gol de cabeza de Cabral tras un saque de esquina, y con un tanto de penalti de Iago Aspas. Caprichos del destino. 

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