Objetivo: Cambiar una camiseta del Madrid por un futuro celtista


Durante estos días, varios jugadores del Celta visitaron diversos centros educativos, con la finalidad de promocionar los hábitos saludables. Sergio Álvarez fue el primero, y continuaron David Costas, José Naranjo, Hugo Mallo, Pape Cheikh y Álvaro Lemos, que en el día ayer compartieron sus experiencias con los niños. 

Las visitas continuarán esta semana, y hoy ha sido el turno para Rossi, Iván Villar, Borja Fernández, Sergi Gómez, Cabral, Señé, Fontàs y Borja Iglesias. Este tipo de visitas son especiales para los niños, que suelen recordar con cariño al jugador que les ha visitado, y que al margen de los motivos que llevan a la Fundación a realizar este tipo de actos, pueden servir para fomentar el celtismo entre los más pequeños. 

Pape Cheikh subió ayer a las redes sociales esta fotografía en la que uno de los niños porta una camiseta del Real Madrid. Tal vez no sea el atuendo más adecuado para recibir a un jugador del Celta, pero ningún niño está obligado a ser de ningún equipo en concreto, y muchos, para bien o para mal, suelen ser del Real Madrid o del Barcelona, por aquello del atractivo de sus títulos, o de la fama de algún jugador en concreto. No es nada extraño, y sucede en todas las ciudades. 

El objetivo del Celta, y de cualquier equipo local, es que ese niño que ayer llevó una camiseta del Real Madrid al colegio se haga del Celta, y que todos aquellos que no llevaron ninguna camiseta porque a lo mejor no les gusta el fútbol, también se conviertan al celtismo. Por eso, este tipo de visitas a colegios son tan necesarias, igual que dar entradas gratuitas o permitir que un padre no se tenga que desangrar económicamente para que su hijo pueda ser socio, eliminando, por ejemplo, la cuota de alta que resulta totalmente disuasoria, y no tiene sentido para un recién nacido, castigado simplemente por nacer. 

El club, que hace muchas cosas bien para el fomento del celtismo en la ciudad, tiene muchos aspectos a mejorar. Es cierto que el margen de maniobra es limitado, y nada asegura que ese niño que hoy lleva la camiseta del Madrid, mañana sea del Celta, pero con actos como estos, estarán ayudando a que eso sea posible. Construir una masa social sólida es básico, y por eso este tipo de visitas tampoco deben estar restringidas a Vigo, sino que deben expandirse a otros centros educativos de Galicia, donde el Celta puede encontrar un interesante nicho de mercado para las nuevas generaciones. 

Por supuesto es importante que los resultados acompañen, ya que el atractivo de las victorias, competir en Europa, etc, atraerá a los niños que hoy empiezan a ver el fútbol y tienen que tomar una decisión que será fundamental en su vida: ¿De qué equipo quiero ser?. 

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