Se acelera la compra y venta de acciones entre inversores y aficionados


Foto: RC Celta
El movimiento iniciado por Carlos Mouriño para desprenderse de sus acciones a un grupo empresarial chino está provocando una cascadas de compra y venta de acciones entre aficionados e inversores ávidos de hacer negocio. Ricardo Barros, vicepresidente del club, y persona muy cercana a Carlos Mouriño, sigue comprando acciones. Ha llegado a un acuerdo con Baiano, y pretende hacer lo mismo con Placente. 

Estos son dos de los accionistas mayoritarios, pero no los únicos que disponen un paquete más o menos importante en relación con la mayoría de accionistas minoritarios que componen el accionariado del club. Según informa Faro de Vigo este miércoles, esta semana una accionista que disponía de un paquete cercana a las 800 acciones ha decidido venderlas, en este caso a una peña. Este accionista tenía puesto su anuncio desde hace un par de años, pero ahora ha conseguido deshacerse definitivamente de ellas. 

Los movimientos se producen especialmente entre aquellos inversores que compraron acciones en su momento en previsión de poder hacer un negocio, o bien aquellos jugadores que capitalizaron la deuda del club durante el proceso concursal, casos de Baiano y Placente. En cuanto a los compradores existen dos tipos: Aquellos que buscan hacer negocio con la compra de las acciones, y los que se apoyan en razones sentimentales, sin esperar a recibir un retorno por la inversión realizada. Aficionados que quieren tener un trocito del Celta, aunque las ampliaciones de capital, las capitalizaciones de la deuda y otros movimientos de tiburones minimicen cada vez más su porción de la tarta. 

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