Te lo mereces Tucu


Foto: Miguel Riopa/Getty Images
Pablo Hernández llegó a Vigo hace dos veranos entre la desconfianza de aquellos que recelaban del “recomendado” por el jefe Berizzo. El “Toto” lo conocía de su etapa en O’Higgins, donde juntos hicieron campeón a un equipo que nunca había aspirado a la lucha por los títulos del país. Berizzo sabía lo que necesitaba, y lo que se traía con él de su aventura chilena. 

Los primeros meses fueron muy duros para él. Primero porque una lesión le impidió realizar la pretemporada con el equipo, y el ritmo de una competición muy diferente a la chilena casi se lo lleva por delante. Mientras tanto, seguía dando muestras de calidad con un golazo de espuela en el Calderón que dio la vuelta al mundo por la originalidad de su ejecución. 

Que tenía calidad era indiscutible, pero sus rivales pasaban como aviones a su alrededor. Viajaba en un talgo en una liga llena de AVES. Durante su primer año cosechó más críticas que elogios, pero al igual que sucedió a otros futbolistas, supieron cambiar la opinión de los aficionados a base de buen juego. Y eso que parecía imposible cuando en aquel partido contra Las Palmas en Balaídos fue pitado casi de principio a fin. 

La afición le culpó del resultado cosechado, incluso aunque fuese sustituido cuando el Celta iba ganando. El único culpable era el futbolista argentino, que encaraba su segunda temporada sin red. La afición había agotado su paciencia. Unos días después, Eduardo Berizzo aseguró en sala de prensa que su pupilo cambiaría los silbidos por aplausos. 

Pablo Hernández no alzó la voz, ni se quejó públicamente, ni pidió un cambio de aires. Solo trabajó para cambiar su situación. Y lo logró. Primero marcó un golazo en Anoeta que dio la victoria al Celta en último minuto. Para entonces, su juego había mejorado mucho con respecto al primer año, y comenzaba a ser aceptado por la afición, que se entregaría a él después de marcarle dos goles al Atlético de Madrid en la Copa del Rey, y su gol ante el Betis, el primero que marcaba en Balaídos, ya que hasta ese momento solo había marcado goles fuera de casa. 

Pablo Hernández se ha ganado la renovación. Una gran parte de la afición lo tiene en alta estima, aunque por supuesto siempre hay a quien no le gusta, una situación que comparte con sus compañeros pero que entra dentro de lo normal. Casi todo el mundo coincide en que se merece la renovación y celebró la noticia como lo que es: Una gran noticia. 

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