El sueño de Hugo Mallo


Foto: Miguel Riopa/Getty Images
La última vez que el Celta participó en Europa recibió en Balaídos la visita de Standard de Lieja, Eintracht Francfort, Fenerbahçe, Spartak de Moscú y Werder Bremen. Aquellos partidos europeos no los olvidaría fácilmente el pequeño Hugo Mallo, por entonces recogepelotas del Celta, según ha recordado estos días. 

Poco más de dos años después formaba parte de la primera plantilla del Celta, saltando directamente desde el juvenil hasta el primer equipo. Un caso único, y seguramente irrepetible en muchos años. Hoy es el capitán del equipo y está a punto de comenzar la que será su octava campaña en el club, con más de 200 partidos oficiales a sus espaldas. 

Hugo Mallo lleva el celtismo muy dentro. Tuvo oportunidades de irse en varias ocasiones y siempre busco una excusa para convencerse de que lo mejor era quedarse. Su nombre sigue sonando en el mercado, pero cada vez con menos fuerza, como si su tiempo hubiese pasado cuando apenas cuenta con 25 años. 

Porque Hugo Mallo, a pesar de no ser aquel niño que reponía los balones en los partidos de Balaídos, sigue siendo un niño. Con brazalete de capitán en su brazo, pero un niño al fin y al cabo, que sueña con estar dentro del césped en un partido europeo, como aquellos que veía con admiración hace una década. 

Su sueño se cumplirá en breve. En realidad ya se ha cumplido, solo le falta verse en el terreno de juego, intercambiando un banderín con el capitán del equipo rival. Su sueño es el nuestro, el de aquellos que vivimos los buenos tiempos europeos, épicos en algunos casos, y también aquellos que no recuerdan algo así. Todos formamos ese sueño de Hugo Mallo. 

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