Yelko Pino y el talento desaprovechado


Foto: Chris Brunskill/Getty Images
Cuando hace unos años se hablaba de las perlas de la cantera, casi todas las voces apuntaban hacia Yelko Pino. El pequeño mediapunta era el futbolista con más talento de aquel Celta juvenil que maravilló, alcanzando la final de la Copa de Campeones. Y eso que era un año más joven que la mayoría de sus compañeros. 

Santi Mina, Borja Fernández, David Goldar o Costas, eran algunas de las estrellas de aquel equipo, pero el que provocaba debilidad en casi todos era Yelko Pino. El más joven, el más pequeño, el más talentoso. Internacional con la selección Sub-16, Sub-17, Sub-18 y Sub-19. El futuro era suyo. 

Al año siguiente subió al Celta B. Antes de cumplir la mayoría de edad ya jugaba contra hombres. Disputó muchos partidos aquel año, y al verano siguiente, con Berizzo en el banquillo, realizó el Stage de pretemporada con el primer equipo. Pero algo pasó, Yelko desapareció del primer equipo, lo hizo incluso del filial, con quien jugó la mitad de partidos. Regresó al juvenil. 

A su entorno le decía que para el año siguiente tenía contrato con el primer equipo, y, aunque pareciese una temeridad, quería hacerlo valer. Nadie lo tomaba en serio. Antes de acabar la temporada se volvió a ganar la confianza del club cuando Toni Otero tomó las riendas del filial y subió a Yelko. El canterano fue clave, junto con Señé, en la salvación del equipo. 

Foto: Denis Doyle/Getty Images

Al igual que el año anterior, Berizzo se lo llevó también al Stage de pretemporada, esta vez por Alemania y Austria. Yelko disputó algún encuentro, aunque no se acabó de ganar la confianza de Berizzo, que decidió que estaba verde y debía regresar al filial. Aquí fue donde el chico cumplió la amenaza. Alguien en el club cometió un error al redactar su contrato, que le convertía en jugador del primer equipo a partir de la Temporada 2015-16. Y quería cumplirlo. 

No fue el único jugador en esa situación, pero otros decidieron aceptar la nueva propuesta del club. Él no. Se empeñó en formar parte del primer equipo, y al Celta no le quedó más remedio, pero haciéndole saber que no disputaría ni un solo minuto. Su cesión al Swindon Town, que tampoco lo quiso, y su posterior paso por el filial del Queens Park Rangers, son el ejemplo de como no se deben hacer las cosas. De como tirar por la borda una carrera. 

Yelko Pino es joven. Aún no tiene 20 años, pero por el momento no es más que un ejemplo de talento desperdiciado. El Praza de España no cuentan con él. No quieren verlo ni en pintura. Para el Celta también ha sido un desastre la forma de gestionar a este futbolista, cuyo talento podría haber servido para ayudar al primer equipo o a las arcas del club. Ni una cosa ni la otra. Una pena, porque es talento puro. Aún está a tiempo de enderezar su carrera, aunque por desgracia será muy lejos de Vigo. 

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