Berizzo, un líder que ha devuelto al Celta a Europa


Foto: Javier Soriano // Getty Images
Doce años después de participar como jugador en la histórica clasificación del Celta a la Liga de Campeones, Eduardo "Toto" Berizzo ha vuelto a triunfar en el equipo gallego, esta vez como entrenador, puesto desde el que ha certificado el regreso del club a una competición continental diez años después.

Un éxito que ha coincidido en el tiempo con el anuncio de su renovación, y la de todos sus colaboradores, por una sola temporada, como era su deseo, y en contra de las aspiraciones del presidente Carlos Mouriño, que prefería una vinculación de más años.

Tras proclamarse campeón del Torneo Apertura y de la Supercopa de Chile con el O'Higgins, Berizzo asumió en el verano de 2014 el reto de suplir a Luis Enrique Martínez en el banquillo de Balaídos. "El Celta es un club muy importante en mi carrera, en Vigo es donde más tiempo jugué y donde encontré una sintonía con la gente muy marcada. Conducir ahora a este equipo es para mí una gran responsabilidad", declaró el argentino el día de su presentación.

"Me gusta un fútbol dinámico, de muchos movimientos y ágil, y creo que en el Celta hay futbolistas de ese perfil para llevarlo a cabo. Jugar con mucha posesión y atacar el mayor tiempo posible sin descuidar la defensa, eso es lo que busco", avanzó aquella tarde.

Alumno de Marcelo Bielsa, del que fue durante dos años segundo entrenador en la selección de Chile antes de emprender su aventura en solitario en los banquillos, Berizzo triunfó como jugador en Vigo, donde consiguió ganarse el cariño del celtismo y empezó a demostrar sus dotes como entrenador.

Y es que en su última campaña en Balaídos (temporada 2004-05), cuando no era elegido por Fernando Vázquez para formar en el once titular, era habitual verlo en el banquillo dando instrucciones a sus compañeros.

Con él como técnico, el Celta se ha convertido en un equipo reconocible: apuesta indiscutiblemente por tener el balón, realizar una presión alta en campo contrario y unos marcajes casi individuales en la línea defensiva.

Su inicio fue prometedor, con su equipo exhibiéndose futbolísticamente y codeándose con los grandes, pero tras vencer al Barcelona en el Camp Nou, el Celta encadenó diez jornadas sin ganar que amenazaron su aventura en el fútbol español.

"Sucedió que un árbitro me escuchó y retrajo su decisión. La cambió. Me salvó el puesto", recordaba hace unas semanas Berizzo, quien el 31 de enero del pasado año saltó al campo desesperado cuando a poco del final el colegiado Teixeira Vitienes señaló un penalti en contra del Celta que podía suponer el empate del Córdoba y, probablemente, su destitución.

Él fue expulsado, pero el colegiado cántabro revocó su decisión. Los gallegos ganaron el partido y el técnico argentino salvó su puesto porque el Celta volvió a levantarse, apoyándose en el gran momento de forma de Orellana y Nolito, así como en la explosión de Augusto Fernández, al que Berizzo desplazó de la banda al centro del campo.

Aquella crisis ayudó notablemente a la madurez de una plantilla que este curso, pese a la salida de jugadores importantes como Krohn-Dehli o Larrivey el pasado verano, alcanzó las semifinales de Copa, logró la clasificación para Europa y firmó nuevas exhibiciones ante equipos de la magnitud del Barcelona, Sevilla o Atlético de Madrid.

"Todos los días tiene una energía, una vitalidad, que nos trasmite para ayudarnos a seguir creciendo", destaca el portero Sergio Álvarez. "El club lo necesita para seguir creciendo", considera el central Gustavo Cabral.

Además de su apuesta por un fútbol vistoso, Berizzo ha logrado inculcar a los suyos el carácter, la intensidad y la ambición que él ya mostraba como jugador, valores con los que se ganó al celtismo, primero como jugador y ahora como entrenador.

De su mano, el Celta ha conseguido otros logros históricos, como firmar el mejor arranque del club en Primera División o convertirse en el mejor visitante de la historia celeste, y, aunque parece complicado, aún tiene opciones de alcanzar la Liga de Campeones, torneo que el celtismo sólo disfrutó una temporada, con Berizzo como jugador. 

EFE

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