El Celta logró una victoria sin excesivo brillo, pero tres puntos más al fin y al cabo ante un Sevilla muy pobre, que exhibió sus problemas clasificatorios. En todo caso el encuentro estuvo bastante igualado, con el Celta creando peligro a la contra hasta que el cansancio del Sevilla le permitió hacerse con el partido en los últimos minutos y llevarse el triunfo gracias a un penalti que transformó Marcos Alonso para cerrar la primera vuelta con 29 puntazos.
De entrada la gran sorpresa en la alineación fue Jones El-Abdellaoui, que partió como carrilero por banda derecha. El once inicial estuvo formado por Radu en portería, trío de centrales de gala: Javi Rodríguez, Starfelt y Marcos Alonso, con Mingueza y el mencionado El-Abdellaoui en los carriles. En la medular Miguel Román y Moriba, con Bryan Zaragoza, Iago Aspas y Borja Iglesias como jugadores más avanzados.
Decía Claudio Giráldez en la previa que era clave aguantar el ímpetu del Sevilla en los primeros minutos, y lo cierto es que el cuadro hispalense tenía toda la intensidad del mundo, pero el fútbol es más que eso. Ayudó la permisividad de Sánchez Martínez, que se excedió dejando jugar, y perdonó la amarilla en los primeros minutos a un Carmona que parecía haber apostado a ver una cartulina en el primer cuarto de hora. Menos mal que sabemos que eso no pasa en el fútbol.
El Sevilla tenía más balón, y aunque al Celta suele incomodarle esta circunstancia, no parecía estar a disgusto con ese plan de partido. El equipo andaluz es como ir a la guerra con una espada sin filo. Ataques frustrados sin sensación de peligro real. Y el Celta estaba cómodo a la contra, que además podía llegar con robos de balón y contragolpes rápidos o incluso saliendo de la desordenada presión sevillista para acabar plantándose en superioridad ante la meta rival. Pero el Celta no estuvo fino en la toma de decisiones y desaprovechó llegadas bastante claras.
Incluso Iago Aspas parecía estar menos incisivo que en otras ocasiones, y un desconocido Borja Iglesias, mucho más impreciso que en otras ocasiones. Pero incluso así, las llegadas más peligrosas fueron para el Celta, con remates fallidos en última instancia de Borja Iglesias, Moriba, Iago Aspas o incluso Javi Rodríguez, que apareció en el centro del área para rematar con poca eficacia un balón.
En los últimos minutos de la primera mitad el Sevilla pareció meter una marcha más e incomodar un poco al Celta, algo que se mantuvo en los primeros compases del segundo acto. No tardó mucho Claudio Giráldez en mover el banquillo, retirando del terreno de juego a Borja Iglesias y Aspas para dar entrada a Swedberg y Pablo Durán. Piernas frescas para buscar sorprender al equipo hispalense.
Unos minutos más tarde entrarían Hugo Álvarez y Javi Rueda en lugar de Bryan Zaragoza y El-Abdellaoui. Con los cambios y el paso de los minutos, el Celta fue encontrándose más cómodo en el campo. El cansancio mermó al Sevilla y el juego se volcó hacia la portería de Vlahodimos. Swedberg probó fortuna con un disparo flojo, sin problema para el meta griego.
En el 80 llegó la ocasión más clara para el Celta, tras un disparo de Swedberg, cuyo rechace cae a pies de Moriba, que con toda la portería para él golpea flojo y se encuentra con la estirada milagrosa del meta sevillista, que es de largo lo mejor del equipo andaluz.
El partido estaba en ese momento para el Celta. El Sevilla estaba totalmente desordenado, como si sus jugadores no se conociesen, y los de Claudio Giráldez dieron un paso adelante en busca de los tres puntos, que se encontraron en una acción muy Celta, tras un inocente penalti de Oso que no le pasó desapercibido a Sánchez Martínez. Marcos Alonso, con su habitual tranquilidad, anotó el tanto que daba los tres puntos a los vigueses.
Por delante quedaban cinco minutos en los que el Sevilla atacó con desorden y a la desesperada, pero incluso así a punto estuvo de lograr la igualada en una acción en la que el recién entrado Miguel Sierra se anticipó a Javi Rodríguez rematando, por fortuna, a las manos de Radu. No había tiempo para más. El Celta cierra una primera vuelta fantástica con 29 puntos, y una eficacia como visitante que no se recuerda.