Iago Aspas agota los adjetivos


Foto: Faro de Vigo
Antes de comenzar el partido, Iago Aspas recibió el trofeo Manuel de Castro, que le acredita como el mejor jugador celeste en el año 2017. Es el tercero que recibe y muchos creen que no será el último. Viéndole jugar ayer uno tiene claro que recibirá tantos como él quiera, porque será difícil encontrar jugadores de su nivel en el equipo en los próximos años. 

Decimos esto justo al día siguiente de fallar su primer penalti en la máxima categoría, y tras acumular varias temporadas sin fallo. Su último error con la camiseta del Celta fue en la Temporada 2009-10 en Girona. Claro que aquel día el guardameta rival no estaba casi en el punto de penalti cuando fue a ejecutar el lanzamiento. 

El partido de ayer de Aspas deberían verlo todos los niños que están empezando a jugar al fútbol. Para disfrutar y aprender con el trabajo del delantero, que lo hizo casi todo bien y al que solo le faltó la guinda del gol. Dio un pase brillante a Wass para el primero e inició la jugada del segundo, pero eso es demasiado evidente. Más allá de todo esto que comentamos, quedó la sensación de que tiró del carro como nadie, que empujó a sus compañeros, los alentó y les exigió más durante todo el partido. 

Y lo hizo predicando con el ejemplo. Bajando a iniciar las jugadas de ataque, siendo el primero a la hora de defender dentro del área alejando el peligro, acudiendo a la presión, y siendo el pivote sobre el que giraban las contras celestes. Es un futbolista superlativo, aunque utilizar cualquier adjetivo con él siempre supone quedarse corto. 

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