Un rival directo en Balaídos


Foto: David Ramos/Getty Images
Cuando el Celta visitó Cornellá en la primera vuelta, ambos equipos vagaban por la zona baja de la tabla. El Celta había logrado su primera victoria en la jornada anterior, pero el Espanyol no llegaba mucho mejor. Los barceloneses tenían un punto más que los vigueses, así que ambos llegaban con urgencias a este encuentro. 

La diferencia entre ambos equipos era que el proyecto de Quique Sánchez Flores era una incógnita, mientras que el del Celta era mucho más sólido, y por tanto lo lógico era salir de esa zona de peligro más pronto que tarde, algo que se produjo de forma efectiva unas jornadas más tarde. 

Una vuelta después, Espanyol y Celta llegan prácticamente igualados, pero en una posición muy diferente. El Espanyol es noveno con 35 puntos, uno más que el Celta, que ocupa la décima posición, y ambos equipos están relativamente cerca de las posiciones europeas, a las que podrían optar en las últimas jornadas. Quique Flores incluso presumió en la rueda de prensa al partido de igualarse en objetivos con el Celta, lo que da una idea del respeto que ha conseguido crear el Celta en el mundillo del fútbol español. 

Así pues, el partido de esta noche será fundamental para los dos equipos, y es importante ser consciente de ello. La Copa del Rey nos tuvo entretenidos durante un mes, y la Europa League centra ahora las ilusiones de los celtistas, pero el partido de esta noche es fundamental, ante un rival directo, y con todas las opciones de engancharse a la lucha y vivir un final de temporada emocionante, mucho más teniendo en cuenta que si el Barcelona le gana al Alavés en la final de la Copa del Rey, el séptimo podrá jugar en Europa el año que viene. Ambos equipos lo saben, y por eso para ellos este partido será muy importante. 

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