La rabia del capitán


Foto: La Nueva España
No es que Hugo Mallo se prodigue mucho en el aspecto goleador. El de Marín ha necesitado 228 partidos para anotar 4 goles, pero todos los que ha marcado en Primera División han servido para que el Celta se llevase la victoria en aquel partido. Ayer no fue menos. El capitán celeste abría la lata ante un Sporting que se defendía como gato panza arriba. 

Los defensores del fútbol de cantera tendrán en la celebración de Hugo Mallo un motivo más para refrendar su forma de ver el fútbol. Mallo corrió como un poseso gritando hacia el banderín de córner que golpeó con una patada liberadora.  Es evidente que, aún siendo totalmente profesionales, es difícil que un jugador de fuera sienta al Celta como lo puede sentir Hugo Mallo. Incluso comparado con otros jugadores de la casa. El de Marín tuvo oportunidades para salir del Celta en el pasado y siempre buscó una excusa para seguir. 

Tiene contrato hasta 2019 y la intención de colgar las botas siendo capitán del Celta, el club en el que se formó, con el que consiguió el ascenso, y con el que ha logrado participar en competiciones europeas. Su rabia mientras celebraba el gol solo es otro episodio más de lo mucho que ha dado al club. Puede estar más o menos acertado, jugar mejor o peor, pero siempre lo dará todo por la camiseta, incluso en los peores momentos. 

Para el Celta el canterano es uno de sus mayores activos. No solo por haber marcado el gol de ayer, sino por todo lo que queda por delante. Tener un capitán de 25 años, con casi una década de fútbol por delante, es todo un valor. Podrán venir otros jugadores, competir con él por un puesto, pero el plus que da sentir lo que hace marcará casi siempre la diferencia. 

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