Casemiro, El Impune


Foto: Pierre-Philippe Marcou/Getty Images
No es fácil llegar al Bernabéu por primera vez en tu carrera y poner firmes a los jugadores del Real Madrid. De Burgos Bengoetxea lo comprobó ayer. Ver a ochenta mil personas gritando al unísono convierte en difícil cualquier decisión, por sencilla que sea. Por eso existe la tentación de no levantar la bandera aunque parezca que es fuera de juego, entre otras cosas. 

La actuación de De Burgos Bengoetxea ayer fue de manual de debutante. Amonestó sin piedad a los célticos cuando lo merecieron, casi siempre lo merecían, pero se mostró mucho más timorato cuando se trataba de sancionar a futbolistas locales. El caso más claro lo ejemplificó Casemiro.

El brasileño mereció varias tarjetas amarillas y alguna naranja, y acabó el partido sin sanción alguna. Hiciese lo que hiciese, salía indemne. Cosió a faltas a Pablo Hernández, que acabó el partido agotado, e incluso lo empujó a dos manos ante la atenta mirada del colegiado sin que se plantease siquiera la opción de pararlo con una tarjeta. El que paraba los contragolpes con falta era Casemiro, pero tampoco mereció sanción nunca. Hugo Mallo y Jonny si.  Incluso comprobó que se puede saltar con el codo sobre Guidetti sin que pase nada. 

Y acabó el partido con una falta grosera e innecesario que tampoco fue castigada. Casemiro se fue al túnel de vestuarios pensando en la bonita profesión que había escogido: Futbolista del Real Madrid. 

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