El Philipp Lahm de Marín


Foto: Juan Antonio Mazzoni
Philipp Lahm es uno de los grandes laterales en la historia de la Bundesliga y de la selección alemana. Eso no impidió que Pep Guardiola viese en él algo más que un simple jugador de banda, dándole galones y situándolo en el mediocentro. El técnico catalán pretendía convertirlo en su Xabi Hernández particular, y lo cierto es que Lahm demostró una riqueza táctica que le permitía defenderse en una posición que le era muy extraña. 

Berizzo no es Guardiola, y tampoco Hugo Mallo es Lahm, pero este sábado en el amistoso ante el Nacional, disputado en Montevideo, Berizzo sorprendió a propios y extraños ubicando al lateral de Marín en la posición de pivote durante los últimos minutos del encuentro. La falta de efectivos ante las molestias de Radoja, y la ausencia de Marcelo Díaz, obligaron al preparador argentino a buscar una solución de urgencia, que se convirtió, a la vez, en prueba. 

Hugo Mallo ha mostrado en el último año una gran capacidad para la versatilidad, actuando como central -algo que ya había hecho en las categorías inferiores del Celta- cuando la situación lo requirió, y añadiendo ahora una nueva demarcación a su repertorio. Fueron pocos minutos y un amistoso, en los que el de Marín se sintió cómodo. Veremos qué sucede si esto pasase en un partido oficial o ante un rival que le exija. No porque el Nacional no lo haya hecho, sino por tratarse de los estertores del encuentro.  Para eso está la pretemporada. 

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