El día que Penev cambió las botas por las corbatas


El Celta siempre ha sido un club peculiar, de esos que tienen multitud de anécdotas, algunas dolorosas y otras simplemente curiosas.

Nos trasladamos al verano de 1999, el nuevo Celta de Víctor Fernández inicia lo que sería el verano de los delanteros centros. Mientras en Vigo se debatía sobre si era mejor Celades o Diabaté o qué se podía esperar de ese nuevo fichaje al que llamaban "el inseminador" en Sofia, la capital búlgara, se debatía sobre la supervivencia de todo un histórico, el CSKA de Sofia, que vivía unos momentos convulsos que lo tenían al borde de la desaparición. Algunos históricos del fútbol búlgaro se pusieron manos a la obra para salvar al club, y a la cabeza de esos jugadores está Lubo Penev, el delantero titular del Celta. Y precisamente el 23 de julio de ese año de 1999 Penev era elegido presidente del CSKA.

¿Cuántos equipos pierden de la noche a la mañana a su delantero centro titular y máximo goleador porque se va a presidir un club? Son ese tipo de cosas que sólo pasan en Vigo.
Todo el verano llevaba el delantero coqueteando con el tema, con alguna espantada de Vigo sin avisar incluida que levantó muchas ampollas en la directiva de Horacio Gómez, avisando de su posible retirada, aunque a última hora y desde Bulgaria anunció que no descartaba seguir jugando en el Celta a la vez que presidía el club a lo que el Horacio se negó: o Vigo o Sofia. Ya sabéis que eligió.

No se paró ahí, intentó que el Celta le liberara de su contrato para "ficharse" por su nuevo equipo a lo que el presidente se volvió a negar; si quería jugar en el CSKA tendría que pagar un traspaso por si mismo.

No le quedó otra que esperar, el primer año se lo pasó entero en los despachos y ya cuando el Celta dejó de tener sus derechos federativos pudo reforzar al equipo en el campo convirtiéndose en presidente - jugador.

En Vigo nos intentamos reconstruirnos como pudimos. Se había dado la baja de malas formas a toda una institución como Gudelj y había llegado dos jóvenes como Kaviedes y Benni que hubiesen crecido a la sombra de Lubo un par de temporadas. Para sustituir a Penev llegó el argentino Mario Turdó y se saltarón pasos en el crecimiento del McCarthy. Entre los dos consiguieron suplir en números al búlgaro, pero la baja se notó y el equipo no pudo firmar una temporada tan brillante como la anterior

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