El canterano de postín


Foto: Celta
Brais Méndez (7 de enero de 1997, Portela, Mos) no es un jugador cualquiera. Los que lo han seguido desde las categorías inferiores del Santa Mariña saben de lo que hablamos, y hoy en Barreiro tuvo la ocasión de mostrar toda su ambición y potencial como futbolista. Su juventud no es óbice para que pueda rendir como un profesional, seguramente porque ya lo es. 

No lo tendrá fácil para subir al primer equipo. Su eclosión ha llegado tal vez un poco tarde, en una época en la que ascender al primer equipo requiere de méritos mucho mayores que los que necesita un jugador de la liga serbia para llamar la atención del Celta, pero me resulta complicado pensar que hoy Berizzo no ha visto en él algo más que un chaval ilusionado y con ganas. 

Marcó a los tres minutos, y pudo hacerlo en otras dos ocasiones, en las que se atrevió a chutar desde fuera del área. Para triunfar en el mundo del fútbol necesitará dotar a su cuerpo de mayor contundencia, algo que adquirirá con el paso del tiempo y el entrenamiento adecuado, calidad técnica y descaro. Estas dos últimas ya las tiene. No necesita mucho más. 

Está llamado a triunfar en el mundo del fútbol. Cualquier otra cosa sería extraña, y probablemente causada por factores externos al fútbol, o alguna temida lesión. Apenas ha jugado una decena de partidos con el filial, y crecerá solo con entrenar con el primer equipo durante un tiempo. Más tarde o más temprano, merecerá una oportunidad con los mayores. Y no debería de tardar. Ni el programa de scouting de Torrecilla sería capaz de encontrar un talento como él en ninguna liga del mundo, y gratis. Aprovechémoslo.  Los fichajes de postín son necesarios, como lo son los canteranos de postín. 

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