El departamento de Márketing fanstasma, por Víctor Pérez Currás


Foto: La Voz de Galicia
El pasado jueves el Celta presentaba su nueva campaña de abonados para la temporada 2016/2017. Regreso a Europa y un spot centrado en la Afouteza que ha caracterizado al equipo de Berizzo, así como la reforma del viejo Balaídos en un estadio a la altura del equipo y la ciudad merece eran reclamos más que suficientes para movilizar a la afición de nuevo a las gradas. Pero si esto fuera fácil no sería el Celta.

Durante un mes ya se lanzaron globos sonda a través del Faro -medio oficioso del club- sobre la subida de precios o el suplemento para los partidos de Europa League, que pasaron más bien desapercibidas entre un celtismo que confiaba en el buen criterio y bondad del presidente al que a principios de Mayo dedicaba una pancarta gigante en el último partido de Liga en casa. Es habitual escuchar a Mouriño y a los jugadores apelar al gran apoyo de la afición en los momentos claves -curiosamente, ellos solo se acuerdan del celtismo ahí- por lo que de nuevo se esperaba un detalle hacia el aficionado, como en las dos primeras temporadas en primera con descuentos bastante grandes.

En febrero Maruxa Seoane se convertía en la nueva responsable del Departamento de Márketing  para poder así renovar la imagen del club y buscar nuevos horizontes, continuando así el crecimiento deportivo y económico. Para el olvido parecía que quedaban ya las enormes chapuzas de las camisetas Li-Ning mal serigrafiadas -¡la culpa es de los chinos!- la falta de material en la tienda por retraso y desabastecimiento, ya también en la época de Adidas -bueno, igual los chinos tampoco tenían toda la culpa...- o una camiseta con el himno del club en castrapo. Era una época en la que lo que de verdad movilizaba a la afición eran los vídeos de karpinha08 y no se daba superado el divorcio con Umbro, como recuerdo de aquel pasado glorioso que casi acaba en infierno. La nueva directora empezaba su etapa incluso cerrando Celta.tv y con un nuevo uso de redes sociales mucho más moderno y menos institucional. Pero fue un espejismo.

La campaña de abonados presentada podría haber sido diseñada hasta por un niño. Se ha limitado a ofrecer dos abonos posibles, dejando bien claro que aunque aún no se sepan los precios de los suplementos para UEL, serán mayores que la diferencia entre abonos. Y como no, una nueva subida de precios, que para algo dicen que se está saliendo de la crisis.¿Para qué introducir un abono especial para parados?¿Para qué rebajar las cuotas de alta o mejorar el carnet para menores de 8 años?¿Para qué pensar en un Carnet Simpatizante que permita acudir a 3-5 partidos al año por un precio decente? La gente no pedía grandes iniciativas como la campaña del Villarreal en la que se premia la fidelidad al equipo con descuentos. La gente se merece una rueda de prensa en la que la responsable no se muestre dubidativa y acabe por asegurar que "el Celta está en una situación crítica y debemos estar agradecidos por estos precios". Manda carallo. No me quiero imaginar cómo estaríamos entonces hace 5 años o incluso el verano pasado antes de la venta de Santi Mina y el comienzo de los grandes fichajes.

Quizás sea excesivamente duro con Maruxa, ya que apenas lleva 4 meses en el cargo y los primeros años de Mouriño hicieron que muchos pidieran la vuelta de Horacio. Pero forma parte del club y si se ha llegado a pitar a jugadores de la casa, se han pedido la cabeza de entrenadores muy queridos; qué no se hará por miembros de la directiva. Recordemos que lo duro es hacerse 1200km en un día como servidor y su madre para ver a tu equipo caer humillado en Vallecas. O en Riazor. O los jóvenes de 25 años que sin poder entrar aún en el mercado laboral más allá del precariado, ven como el precio de su abono se dispara. O los abonados históricos que dicen basta porque simplemente, ya no pueden ni quieren aguantar más.

Si el fútbol fuera un bien de consumo más, la gente ante estos abusos -porque hay que sumarle los cacheos en el Estadio, los horarios- simplemente o cambiaría de equipo o de afición, dejando así que la ley de la oferta y la demanda hiciera entrar en razón a Casa Celta. Como hoy por hoy el tirón del Coruxo sigue sin ser muy grande pese a mantenerse meritoriamente en 2ªB y para muchos de nosotros el Celta es algo más que un partido cada 15 días, algo más que una excusa para viajar por el mapa y estar con gente. Y mientras eso sea así, seguiremos tragando. Pero llegará un día en el que la gente no podrá pagar su abono, o se canse de que no poder ir tranquilo al campo. Y ya no habrá peñas que se desplacen incondicionalmente. Ya no habrá un proyecto de cantera con el que identificarse y al que poder aferrarse. Ya no habrá esa magia de las primeras veces y probablemente el buen fútbol no estará ahí siempre. Solo ahí nos daremos cuenta de que los chinos a los que les vendemos los derechos de televisión y tan mal nos hacían las camisetas no van a llenar el Nuevo Balaídos.

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