Un final feo para una temporada preciosa


Foto: Javier Soriano // Getty Images
No le salió el partido al Celta como esperaba. El planteamiento de Berizzo y la idea inicial del equipo se fue cayendo como un castillo de naipes, y los futbolistas celestes se fueron desesperando con el paso de los minutos por varios factores. En primer lugar porque al equipo no le acababan de salir las cosas, y también por la permisividad arbitral, que no castigaba en su justa medida las constantes faltas de los colchoneros. 

El Atlético de Madrid es un equipo duro, que roza en muchas ocasiones lo reglamentario. No es que sean violentos, ni mucho menos, pero son intensos al límite de lo permitido. El Celta cayó demasiado en protestas de las que no se obtiene demasiado utilidad. Así las cosas, en la segunda mitad, con el partido cuesta arriba y la quinta posición perdida, varios jugadores del Celta perdieron los nervios, sin que fuese necesario que mediase provocación. 

También los jugadores atléticos parecían vivir con los nervios a flor de piel, pero las reacciones de los célticos fueron desproporcionadas. Hugo Mallo, Pablo Hernández, Iago Aspas e incluso Nolito, se mostraron demasiado desquiciados en el tramo final, poniendo un final un tanto feo a una de las mejores temporadas de la historia del Celta a lo largo de sus 93 años de historia. 

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