Hasta donde Iago quiera llegar


Foto: Miguel Riopa // Getty Images
Cuando se habla del objetivo al que aspira el Celta, es inevitable mirar a Iago Aspas. El canterano es, desde su llegada al primer equipo, la auténtica referencia del club a nivel deportivo. De sus botas salieron los dos goles salvadores ante el Alavés, en aquel mes de junio de 2009. Era su primer partido con el Celta en Balaídos, el aviso de lo que estaba por llegar. 

Aspas salvó a Eusebio en varias ocasiones durante la siguiente temporada, lideró a aquel Celta de Segunda que casi elimina al todopoderoso Atlético de Madrid en la Copa del Rey, y siguió creciendo hasta convertirse en el líder del equipo que en 2012 logró el ascenso a Primera con 23 goles del delantero moañés. 

Ya en Primera División, sus 12 goles permitieron al Celta mantenerse un año más en Primera, destacando goles importantes como los logrados ante el Athletic o el Valladolid, y el pase, después de destrozar la cadera de Colotto, a Natxo Insa en la última jornada de infarto ante el Espanyol. El partido de la salvación. 

Entonces se marchó al Sevilla, y de ahí al Sevilla, para llegar a Vigo el verano pasado. Venía con una idea clara: Terminar el trabajo iniciado. De sus botas nacieron también dos goles ante el Barcelona, en una goleada que se recordará durante años. Esas botas que fabricaron goles impensables, y que han creado al auténtico líder de este equipo. 

Así que cuando se habla del techo de este Celta, conviene recordar que, si regresó para llevarnos a Europa, el futuro de los célticos solo lo conoce él. Seremos lo que él quiere que seamos, iremos hasta donde él quiera llegar. Aspas ha decidido que no quiere más aventuras, quiere jugar en el equipo de su vida, en el club del que se ha enamorado y quiere hacerlo al máximo nivel posible. Entonces, el Celta llegará hasta donde Iago quiera. 

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