El primer gran día


Foto: diariodenavarra.es

El aficionado al fútbol acostumbra a tardar cierto tiempo en adaptarse a los cambios, ya sean para bien como para mal. Un ascenso a Primera División supone algo más que la llegada a una nueva categoría. La burbuja que rodea a la élite del balompié provoca en el hincha la sensación de vivir en una nube cuando el equipo de sus amores alcanza la Liga BBVA. Tarda en tomar conciencia, en percatarse de que su club ha llegado al espacio reservado sólo para los más grandes. Primeros fichajes, calendario, mayor relevancia en los medios o el debut en la competición son los síntomas iniciales. No obstante, son esos grandes partidos ante históricos del panorama nacional, en escenarios legendarios, los que terminan por devolver los pies a la tierra, los que ayudan a creerse de una vez por todas que tu equipo forma parte de la Primera División.
   
El sábado será el primer gran día del Celta tras su regreso a la máxima categoría. Después de recibir a Málaga y Osasuna en Balaídos y de visitar Anoeta, los celestes se enfrentarán al que a día de hoy es el tercer equipo de España. Valencia y Mestalla esperan a los de Paco Herrera, quienes buscarán dar la sorpresa ante el conjunto de Pellegrino y repetir la victoria cosechada hace ya diez años en tierras levantinas. Será sin duda el primer gran partido de los vigueses tras cinco años de viaje por Segunda, en un escenario y ante un rival de Liga de Campeones.
   
En algo menos de 48 horas, los aficionados vigueses posiblemente vuelvan a sentir ese cosquilleo en el estómago, esa ligera sensación de vértigo cuando su equipo salta a un gran estadio. Mestalla sin duda lo es, con capacidad para 52.000 espectadores, se ha convertido en uno de los grandes templos del fútbol español. Su equipo, el Valencia, puede presumir de 6 Ligas, 7 Copas del Rey o 1 Copa de la Uefa, entre otros trofeos. Al nivel de clubes como Athletic o Atlético de Madrid, superiores en el pasado a los chés pero inferiores en los últimos tiempos, y sólo mejorado por los dos colosos, Real Madrid y Barcelona.
   
Jugar en Primera es jugar en Mestalla, competir en Primera es competir contra equipos como el Valencia. Cuando el colegiado dé el pitido inicial, es probable que muchos de los celtistas terminen de creerse que ya son aficionados de la máxima categoría. Una sensación que será extensible a otros momentos: los partidos ante Barça, Real Madrid, Athletic, Atlético o el derbi. Una sensación que ojalá se convierta en costumbre, pues significaría que el Celta se ha consolidado en la Liga BBVA. El sábado será el primero de los grandes días que le esperan al Celta, el primero de muchos.

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