El desgraciado precedente de Jesús de Miguel que implica al Celta



El desgraciado accidente que propició el fallecimiento de Jesús de Miguel tiene un único precedente en el fútbol profesional español, que tuvo al Celta como uno de sus desafortunados protagonistas. Sucedió el 21 de diciembre de 1986, durante un Málaga - Celta disputado en Balaídos. En una desgraciada acción, el delantero del Celta, Baltazar, chocó contra el guardameta del Málaga, José Antonio Gallardo, que sufrió una triple fractura del parietal derecho. 

El jugador regresó a Málaga desde Vigo tras las primeras exploraciones realizadas en el Hospital Xeral, pero a los días entró en coma por una hemorragia cerebral después del golpe recibido en la cara y posteriormente falleció en el Hospital Regional Carlos Haya, casi un mes después de lo sucedido: el 15 de enero de 1987. Tenía tan solo 25 años.  La acción se produjo a los 18 minutos de partido, y Baltazar continuó jugando con normalidad. De hecho anotó dos goles, uno de ellos en el minuto 90 que le daría el triunfo al Celta en aquel encuentro: 3-2. 

Fue una acción absolutamente fortuita. Un jugador andaluz cedió el balón a Gallardo al que se anticipó Baltazar, lo que obligó al meta malaguista a realizar una arriesgada salida a los pies del delantero brasileño. Fue un choque de los muchos que se producen en el fútbol, pero Gallardo tuvo muy mala fortuna, quedando conmocionado sobre el césped.

A diferencia del caso de Jesús de Miguel, Gallardo llegó a volver a su casa, aún con secuelas de la lesión, pero recuperándose poco a poco, pero el 7 de enero su situación empeoró de forma notable, lo que obligó a su ingreso en un hospital de Torremolinos y posterior traslado al Carlos Haya de Málaga. Durante unos días de terrible incertidumbre, Baltazar se mostró conmocionado por el suceso: "Siempre creí que Gallado esta restablecido del encontronazo que sufrió conmigo durante el encuentro", señaló asegurando estar destrozado anímicamente. 

Baltazar visitó al jugador en el hospital de Vigo la misma noche del partido, y también lo hizo al día siguiente, donde el futbolista le manifestó que se estaba recuperando, aunque no recordaba nada de la acción. Lo que sucedió después nadie se lo esperaba, pero entra dentro de las posibles fatalidades tras una acción como la que se produjo aquella maldita tarde en Balaídos.  

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