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| Foto: Denis Doyle / Getty Images |
El Celta visitará Vallecas este sábado (16:15) para medirse a un Rayo Vallecano que está inmerso en una crisis institucional muy grave, con la relación entre la afición y su presidente, Raúl Martín Presa, prácticamente rota. El enfrentamiento viene de años atrás, pero los problemas con el estadio de Vallecas durante el verano y las protestas de octubre han llevado el conflicto a un buen nivel. El descontento ha llevado a la suspensión de un partido, el duelo ante el Athletic Club por lanzamiento de objetos al terreno de juego, y provocó que el último partido en Vallecas, ante el Elche, se jugase con el fondo de la grada de animación vacío.
El próximo sábado, en principio, está previsto que la grada de animación esté llena como es habitual. Las peñas han concedido una tregua temporal, pero la relación entre el presidente y la afición continua muy deteriorada. La tregua ha reducido el riesgo inmediato de nuevos incidentes, pero no significa que los seguidores hayan recuperado la confianza en el Consejo de Administración.
Por lo tanto el partido se disputará en una situación de enfrentamiento entre la propiedad y una parte muy movilizada de su afición, con el estadio y la identidad de Vallecas como elementos centrales. Se ha abierto una pequeña vía de negociación, pero el conflicto sigue sin resolverse. El partido contra el Celta puede servir para comprobar si la tregua se convierte en un acercamiento real o si vuelven a endurecerse las protestas con la particularidad de que una nueva protesta que llevase a la suspensión del partido tendría consecuencias para el Celta.
El equipo celeste tiene las fechas disponibles muy limitadas y se quedará sin parón durante la próxima ventana FIFA por el aplazamiento del partido de Copa, que finalmente se disputará el viernes 13.




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