Omonia 1 - Celta 0 | El Celta se complica la vida en la Europa League



El Celta ha firmado esta tarde uno de los peores partidos que se recuerdan, en un ejercicio de impotencia e inoperancia que puede pagar muy caro en sus aspiraciones en la Europa League, si es que tiene alguna más que disfrutar del premio que es jugarla. Un gol en los últimos minutos sirvió para que el Omonia, uno de los rivales más flojos de la competición se llevase los tres puntos en un partido en el que, para más bochorno, tuvo en el portero del Celta al mejor del partido. 

Claudio Giráldez apostó por otra alineación revolucionaria con muchas novedades, especialmente por la presencia de Hugo Burcio y Driouech en un once inicial formado por Radu en portería, trío de centrales para Javi Rodríguez, Starfelt y Marcos Alonso, con Álvaro Núñez y Carreira en los carriles. En la sala de máquinas el mencionado Burcio y Miguel Román, y como jugadores más avanzados Pablo Durán, Driouech y Jutglà. 

Como se preveía el Omonia le dio el balón al Celta para que se lo pasasen entre ellos sin profundidad durante toda la primera parte. El equipo chipriota no necesitó tener balón para generar las mejores ocasiones, la primera a los 9 minutos con un disparo de Ewandro que buscaba la escuadra y que detuvo Radu. Todo el peligro del Celta en la primera mitad fueron dos disparos lejanos de Hugo Burcio y Miguel Román que no encontraron portería. 

El Omonia Nicosia, que tiene un presupuesto de 17 millones de euros, se mostró mucho más punzante y acertado en sus disparos que el Celta. Un buen ejemplo un disparo de Duverne, que buscaba la escuadra y que obligó a Radu a realizar una gran estirada. 

Después de la siesta de la primera mitad, el Celta salió con los mismos jugadores y la misma actitud en la segunda mitad. Claudio Giráldez movió el banquillo dando entrada a Swedberg y Hugo González en lugar de Jutglà y Driouech.  Más tarde entrarían Febas y Hugo Álvarez en lugar de Burcio y Pablo Durán. Fue a partir de ahí, y especialmente con la entrada de Borja Iglesias cuando llegaron los mejores minutos del Celta, con alguna ocasión relativamente peligrosa. 

Miguel Román lanzó mordido desde fuera del área y el meta rival regaló un córner, que se lanzó sin consecuencias. Pablo Durán anotó un tanto, pero la jugada fue anulada por un fuera de juego previo de Swedberg. La repetición dio la razón al colegiado. El Celta mejoró en los últimos minutos, lo cual no era muy complicado, y parecía que podía salvar los muebles con una victoria con la que se contaba, pero casi en tiempo de descuento, en una acción aislada, el Omonia buscó la escuadra de nuevo, esta vez por medio de Jure Balkovic, y ahí ya no pudo hacer nada Radu. 

Ver a Hugo González trotando sin ganas para botar un saque de esquina en tiempo de descuento con derrota en el marcador ejemplifica bastante bien lo visto esta tarde en Nicosia, donde el Celta se ha complicado seriamente sus opciones en la Europa League. Vendrán días mejores. 

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