El Celta encara la última semana del mercado de fichajes con varios frentes abiertos. Uno de los más urgentes es el de dar salida a Carles Pérez, y se está complicando mucho más de lo que esperaban en Príncipe, o tal vez tal y como se esperaban. La complicación con el de Granollers es que encara su último año de contrato y en esas condiciones siempre resulta complicado, o eso dicen desde el Celta.
El futbolista no cuenta para Claudio Giráldez, y ayer Clemente Garrido exponía en el diario AS las opciones del club vigués con el extremo catalán. Según estas informaciones, el club vigués valora distintas opciones. Lo preferible sería un traspaso que además permitiese recuperar una parte de lo invertido en su fichaje, pero eso a día de hoy es una utopía. Es prácticamente impensable que después de las tres últimas temporadas de Carles Pérez alguien esté interesado en pagar por él, mucho más sabiendo que no cuenta para el Celta y entra en su último año de contrato.
A la vista de esta realidad, el Celta se conformaría con una cesión compartiendo el salario. Eso traducido de Celta a español significa que aceptaría incluso que alguien pagase algo. Todo lo que sea ahorrar con un jugador con el que no cuenta y que puede ser un elemento complicado en el vestuario sería considerado un éxito en Príncipe.
La tercera opción, bastante improbable es la rescisión de contrato de mutuo acuerdo. Una opción bastante improbable y que es más complicada de lo que parece. El Celta podría verse obligado a pagar la totalidad de su contrato, con lo que estaría incluido igualmente en el límite salarial. La mejor opción sería que el jugador encontrase un equipo dispuesto a pagar al menos una parte de su salario, y rescindir al jugador por la parte restante hasta completar el total del salario. En todo caso tampoco es algo sencillo y debe contar con el acuerdo del jugador, que después de dos años de cesiones no parece estar muy dispuesto a colaborar.




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