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| Foto: Getty Images |
La FIFA ha decidido actuar tras los datos aportados por la International
Football Association Board (IFAB), el organismo encargado de elaborar y
actualizar las reglas del juego. Según sus estudios, en un partido
estándar solo se disputan entre 53 y 55 minutos de tiempo efectivo, es decir, con el balón realmente en movimiento.
Eso
significa que, de media, se desperdician entre 35 y 37 minutos por
encuentro entre pausas, demoras y acciones que frenan el ritmo del
juego. Ante esta realidad, la 140ª Asamblea General celebrada en Hensol
(Gales) dio luz verde a un nuevo reglamento que entrará en escena
precisamente en este Mundial.
Menos margen en los saques de puerta para peder tiempo
Una
de las medidas más llamativas afecta directamente a los guardametas. A
partir de ahora, los porteros solo dispondrán de cinco segundos para
poner el balón en juego en los saques de puerta.
Hasta ahora, el
margen era de ocho segundos, pero la IFAB considera que este tipo de
acciones generan una pérdida acumulada de entre cinco y seis minutos por
partido. La intención es clara: evitar esas escenas tan habituales en
los minutos finales, cuando el equipo que va ganando retrasa
deliberadamente la reanudación del juego.
Los saques de banda también se vigilarán
La
nueva normativa no se limita a los porteros. Los saques de banda
también estarán bajo un control más estricto. Si un equipo tarda más de
lo permitido en reanudar el juego desde la banda, la sanción será
inmediata: perderá la posesión del balón. Con ello, la FIFA busca cortar
de raíz otra de las maniobras más comunes para enfriar el partido y
consumir segundos valiosos.
Sustituciones sin paseos: máximo 10 segundos para salir
Otro
de los focos del nuevo reglamento son los cambios de jugadores,
especialmente esos relevos en los que el futbolista sustituido abandona
el campo con extrema lentitud cuando el reloj aprieta.Desde este verano,
cualquier jugador que sea sustituido deberá abandonar el terreno de
juego en un máximo de 10 segundos.
La medida pretende acabar con
una práctica que, según la IFAB, provoca una pérdida media de entre dos y
tres minutos por partido.
Castigo extra: un minuto con un jugador menos
La
reforma no se queda en una simple recomendación. Si el futbolista
sustituido supera esos 10 segundos, el castigo será directo para su
equipo: el sustituto no podrá entrar al campo hasta que transcurra un
minuto.
En la práctica, esto supondrá que el conjunto afectado
deberá jugar temporalmente en inferioridad numérica, una penalización
que puede resultar decisiva en momentos clave del encuentro.
Un Mundial con nuevo ritmo
La
FIFA quiere que el Mundial no solo sea recordado por su formato
ampliado y por su organización inédita entre tres países, sino también
por una forma distinta de entender el juego.
Las nuevas normas
persiguen un objetivo muy concreto: más fútbol y menos interrupciones.
Menos tiempo perdido en saques, cambios o pausas innecesarias y más
minutos reales de balón en juego.
Si funcionan como espera la
FIFA, el torneo de este verano podría convertirse en el punto de partida
de una nueva era en el fútbol.




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