Desde la salida de Tasos Douvikas el Celta tiene pendiente el fichaje de un delantero. El pasado verano nos vendieron que ese ariete era Jutglà, que en la práctica apenas ha jugado como nueve, aunque tras un mal inicio no está firmando malas cifras para actuar habitualmente como extremo. El caso es que un año y medio después de la salida del griego, el Celta se está planteando la llegada de un delantero, un 9 de área, que pueda dar relevo a Borja Iglesias cuando el compostelano acumula demasiados minutos.
Según informa Óscar Méndez en Nós Diario, tres son los nombres que integran ese ramillete de jugadores a los que el Celta está siguiendo, sin que ninguno de estos fichajes sea para nada sencillo. El más mediático, y por lo tanto más complicado, es el del madridista Gonzalo. Solo el hecho de pertenecer al Real Madrid convierte su caché en imposible para un equipo como el Celta después de debutar y disputar buenos partidos con el primer equipo blanco. Con Arbeloa está jugando muy poco, y su salida es más que posible, pero será a un equipo muy distinto al Celta, salvo sorpresa. Su nombre ya sonó para el Celta a finales de la pasada temporada.
Otro nombre que suena es el de Carlos Espí. El canterano levantinista está siendo una de las revelaciones de la segunda vuelta, donde ya suma 8 goles. Por su altura y calidad es un futbolista de mucho futuro, a quien el Levante tiene atado hasta 2028, con una cláusula de rescisión de 25 millones de euros, aunque según señala Óscar Méndez se reduciría a la mitad en caso de descenso del equipo granota. Incluso así, parece verdaderamente complicado que el Celta pueda permitirse el fichaje por esa cantidad, y no le faltarán novias este verano, con descenso o sin descenso del Levante.
El último de los nombres que suenan para la delantera es el de Fede Viñas, internacional uruguayo al que sufrió el Celta hace unas semanas cuando anotó un doblete en el triunfo ovetense en Balaídos. Pertenece al Club Leon, que a su vez forma parte del grupo Pachuca, al que Marco Garcés conoce muy bien porque trabajó allí durante años. Su cesión en el Oviedo concluye a final de temporada, y le queda un año y medio de contrato con el Club León. Sus cifras con el colista no están siendo malas, con 9 goles y 1 asistencia en 29 partidos de Liga.
Según informa Méndez, el perfil de este delantero debe incluir, no sabemos si como condición excluyente, el dominio del español. Un perfil bastante limitante, y generalmente caro, que hubiera impedido ver en el Celta a Mostovoi, Revivo, Gudelj, y tantos otros que hoy forman parte de la historia del club.
Según informa Óscar Méndez en Nós Diario, tres son los nombres que integran ese ramillete de jugadores a los que el Celta está siguiendo, sin que ninguno de estos fichajes sea para nada sencillo. El más mediático, y por lo tanto más complicado, es el del madridista Gonzalo. Solo el hecho de pertenecer al Real Madrid convierte su caché en imposible para un equipo como el Celta después de debutar y disputar buenos partidos con el primer equipo blanco. Con Arbeloa está jugando muy poco, y su salida es más que posible, pero será a un equipo muy distinto al Celta, salvo sorpresa. Su nombre ya sonó para el Celta a finales de la pasada temporada.
Otro nombre que suena es el de Carlos Espí. El canterano levantinista está siendo una de las revelaciones de la segunda vuelta, donde ya suma 8 goles. Por su altura y calidad es un futbolista de mucho futuro, a quien el Levante tiene atado hasta 2028, con una cláusula de rescisión de 25 millones de euros, aunque según señala Óscar Méndez se reduciría a la mitad en caso de descenso del equipo granota. Incluso así, parece verdaderamente complicado que el Celta pueda permitirse el fichaje por esa cantidad, y no le faltarán novias este verano, con descenso o sin descenso del Levante.
El último de los nombres que suenan para la delantera es el de Fede Viñas, internacional uruguayo al que sufrió el Celta hace unas semanas cuando anotó un doblete en el triunfo ovetense en Balaídos. Pertenece al Club Leon, que a su vez forma parte del grupo Pachuca, al que Marco Garcés conoce muy bien porque trabajó allí durante años. Su cesión en el Oviedo concluye a final de temporada, y le queda un año y medio de contrato con el Club León. Sus cifras con el colista no están siendo malas, con 9 goles y 1 asistencia en 29 partidos de Liga.
Según informa Méndez, el perfil de este delantero debe incluir, no sabemos si como condición excluyente, el dominio del español. Un perfil bastante limitante, y generalmente caro, que hubiera impedido ver en el Celta a Mostovoi, Revivo, Gudelj, y tantos otros que hoy forman parte de la historia del club.




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