El más difícil todavía para Hugo Mallo


Foto: LFP
A Hugo Mallo lo recordaremos para siempre como uno de las leyendas del club. Acumula más de 300 encuentros con el primer equipo, y está en disposición de convertirse en el futbolista que más veces ha vestido la camiseta celeste. Todo lo que ha hecho desde su llegada al club, en el verano de 2009 siendo apenas un juvenil, merece ser recordado, pero lo que está haciendo este año es una prueba más de que se trata de un futbolista diferente. 

En verano recibió una oferta muy importante del Fulham, que mejoraba notablemente sus emolumentos, a pesar de que la oferta al Celta no era muy grande. El club regresó con prontitud ofreciéndole una renovación que le sitúa en un escalafón salarial muy alto dentro del vestuario, tan solo superado por Iago Aspas. 

Al de Marín le han pedido de todo a lo largo de sus años con el Celta. Ocasionalmente ha jugado como central, lateral izquierdo e incluso como interior. Nunca ha decepcionado, aunque su posición favorita es la de lateral derecho. Este año Antonio Mohamed le ha pedido que de un paso más, y lo sitúa en una extraña posición a caballo entre el lateral, el carrilero y el extremo más puro. 

En los dos últimos partidos, tras la recuperación de Facundo Roncaglia, el argentino se sitúa como lateral derecho, y Hugo Mallo tiene que preocuparse más de atacar que de defender, un trabajo al que no está acostumbrado, y en el que no está desentonando en absoluto, mostrando que además de su ética de trabajo y su calidad, tiene un importante punto de polivalencia. 

Esa capacidad ofrece a Antonio Mohamed alternativas, y la posibilidad de tener a un futbolista en el campo que puede ser defensor o atacante en función de las necesidades, convirtiéndose así en una pieza clave en sus esquemas. No sabemos si esto será algo puntual, o se prolongará a lo largo de la temporada, pero pocos jugadores son ahora mismo tan imprescindibles como el gran capitán. 

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