Ese sueño imposible llamado Rafinha


Pocos jugadores provocaron tanta ilusión en su llegada al Celta, y pocos consiguieron dejar un recuerdo tan grato como el de Rafinha en Vigo. El hijo de Mazinho, celtista reconocido que creció viendo a su padre en Balaídos, jugó hace cuatro temporadas de celeste, y desde entonces seguimos soñando con su regreso y cada verano nos lo imaginamos por un segundo. 

Este miércoles se conoció que Rafinha está en venta, o que al menos todo apunta a que el año que viene no jugará en el Barcelona. Y claro, la imaginación, el sueño y la rumorología empezaron a dispararse en las redes sociales, con muchos aficionados celtistas expresando su deseo de que Rafinha regresase al Celta. 

Casi todos somos conscientes de que es una operación imposible por muchas cosas, pero cada años nos sumergimos en la tentación de imaginar de nuevo a Rafinha con la camiseta del Celta. De esa presentación multitudinaria, del cariño del jugador hacia la afición y hacia el club. Es difícil olvidar lo que representó en su momento el internacional brasileño, y no cabe la menor duda de que volverá al Celta algún día. Pero el momento aún no ha llegado. 

En las últimas horas incluso se habla de su posible fichaje por el Milan, que algún medio más o menos riguroso dar por casi cerrado. Da igual que se cierre o no, al Celta no vendrá este verano, pero seguirá cerca, rondando y siguiendo al equipo siempre que puede mientras por delante le quedan un buen número de años. Vigo sería su destino ideal. Ni Milan, ni Liverpool. El Celta sería el sitio ideal para crecer, como lo hizo Iago Aspas cuando regresó hace dos años, pero es difícil convencer a alguien de eso. El sabe que la puerta siempre estará abierta.

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