Una oportunidad entre un millón


Foto: Atlántico Diario
Cuando se sortearon los cuartos de final de la Copa del Rey, muy pocos celtistas creyeron en el milagro. Salvo Eduardo Berizzo y sus futbolistas pocos creían que era posible eliminar a un equipo que caminaba firme hacia el récord de partidos sin perder, y que se estaba mostrando intratable en todas las competiciones. Cierto es que nuestro corazoncito nos hacía albergar esperanzas, pero lo cierto es que parecía una quimera. 

Eso fue antes del partido de ida, cuando el Celta se impuso al Real Madrid en el Santiago Bernabéu, entre otras cosas porque fue superior. Cierto que la auto complacencia no es un buen compañero de viaje, pero el planteamiento de Berizzo desarboló a Zidane, y la respuesta del técnico argentino en la segunda mitad fue una lección de la que seguramente tomó buena nota el inteligente técnico francés del equipo blanco. 

Una semana después de aquel partido llega la vuelta. Y ahora sí, son muchos los que creen que es posible. Todos, en realidad, hemos visto que este Celta es capaz de hacer cualquier cosa. Lo ha demostrado durante los últimos años, derribando mitos que parecían infranqueables. Ganar en el Camp Nou 73 años después, o vencer al Madrid en el Bernabéu en un partido de Copa, algo inédito hasta la fecha. Por no hablar de las goleadas al Barcelona en el Camp Nou, de la eliminatoria del año pasado ante el Atlético de Madrid, ese mismo equipo  que unos meses después eliminaría al Bayern de Guardiola en la Champions. 

Este Celta es capaz de hacer cualquier cosa, pero eliminar a doble partido al campeón de Europa es un reto más complicado que cualquier otro  de los logrados por los hombres de Berizzo. Hablamos de un Real Madrid cuyo presupuesto multiplica por 10 el del Celta, y que no ha reservado nada en esta competición. El once con el que salió en el Bernabéu era su once de gala, con la excepción de la portería y los lesionados, que entonces no eran tantos, ni tan importantes, como ahora. 

Hablamos de un equipo que quiere ganar la Copa, y está enfrente de un Celta cuyos jugadores también la quieren ganar. El partido de mañana es especial, es esa aguja en un pajar con la que siempre soñamos. El pajar tenemos que llenarlo nosotros apoyando al equipo, y la aguja aparecerá gracias a la fe y la convicción de la plantilla y del cuerpo técnico. Es una oportunidad entre un millón. Descartemos las otras y quedémonos con esta. Soñemos.

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