Contradicciones


Foto: Óscar Vázquez
Carlos Mouriño compareció ayer ante los medios para aclarar ciertos detalles relativos a la posible venta del club. Una vez allí lanzó el órdago de la compra de Balaídos por parte del Celta y alguna que otra contradicción curiosa, que nos lleva a pensar que tal vez el objetivo de la misma no fue una propuesta de futuro, sino más bien el anuncio velado de su inminente marcha.

Uno de los puntos fuertes respecto a la venta fue la negación de las informaciones publicadas por los medios en las últimas semanas. Negó que fuese CITS el grupo chino con el que negocia el Celta actualmente, pero lo más sorprendente es que aseguró no saber su nombre. Emisarios de un grupo empresarial chino se personaron en Vigo el lunes 3 de octubre. Fueron vistos en A Madroa, en la sede de Príncipe y en Balaídos. 

Además también visitaron las Islas Cíes y cenaron en caso de Carlos  Mouriño, que reconoció que el club le envió documentación que ellos estudiarán para realizar una oferta al Celta. Sorprende bastante que negocie con un grupo, que se desplaza a Vigo y cena en su casa, sin saber cuál es el nombre del grupo al que representa. ¿No sabe el Celta a quien le envía documentos o es que nadie informa al Presidente?. 

Teniendo en cuenta que las acciones están a nombre del corporativo GES, entendemos que no es el Celta quien negocia con este grupo, sino el propio Mouriño. ¿No se informa de a quien le está enviando documentación ni de quienes son sus invitados a cenar?. Raro parece. 

El Presidente también vinculó su continuidad a la venta del estadio municipal al Celta por el coste de la remodelación. ¿Quien en su sano juicio vendería algo así por el coste de las obras? ¿Tiene valor 0 el estadio? ¿Qué hacemos con los bomberos y el pabellón municipal que está situado debajo de la grada de Río?, ¿Sabe Mouriño que lo que propone es imposible de cumplir?. Y si es así, ¿Por qué realizar tal propuesta?. 

La comparecencia de Mouriño, en todo caso, ha convencido a un sector de la afición, pero no a todo el mundo, aunque el propio Presidente dejó claro que esto no le afectaba. Veremos a ver, y eso solo lo sabe el futuro, si la declaración de Mouriño es sincera o si solo es una huida hacia adelante, cubriéndose las espaldas ante una eventual venta, responsabilizando de ella al Concello, la prensa o incluso a la afición. Eso sí que sería una terrible contradicción con el discurso de la última década. 

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