Se venden butacas


La Liga penalizará a partir de esta temporada a los equipos que presenten demasiadas butacas libres en sus estadios. Paralelamente, y aunque parezca una contradicción, programa horarios excéntricos como el sábado a la una del mediodía, con el objeto de hacer fuerte el producto de la Liga en el mercado asiático. Curiosamente, la exigencia de cubrir un número determinado de butacas tiene el mismo objetivo. 

Es evidente que para cualquier competición, ver butacas vacías influye negativamente en la imagen del producto. La Liga, como organizadora de la competición, debe preocuparse de incrementar la asistencia del público realizando propuestas a los clubes para aumentar la asistencia, en lugar de poner trabas a los aficionados que quieren acudir a ver a sus equipos y no pueden. 

El horario de la una del mediodía del sábado es horrible para muchos aficionados. Para todos aquellos que trabajan, para los que tienen compromisos familiares, para los niños que juegan sus partidos el sábado por la mañana, y para los padres que los acompañan… son un buen número de sectores los perjudicados por este horario, que solo beneficia a los espectadores asiáticos, que pueden ver el partido tranquilamente mientras cenan o mientras cogen el sueño en la cama. 

La idea de la Liga es que la imagen de estos equipos se vea reforzada en estos mercados, pero para ello lo mejor hubiese sido cortar hace una décadas las diferencias económicas que hoy ya son insalvables entre los dos gigantes del fútbol español y el resto de equipos mortales. Se puede tratar de conjugar la competitividad de la Liga, con la asistencia a los estadios, obligando a los clubes a bajar los precios, por ejemplo. Si conseguimos eso, si creamos afición a todos los equipos de la Liga, ya podemos arriesgarnos a poner horarios extraños sin miedo a que los chinos se crean que el producto que le estamos vendiendo son butacas. 

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