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| Foto: José Manuel Álvarez Rey / Getty Images |
El celtismo está empezando a ser cada vez más consciente de que el final de Iago Aspas está cerano. No sabemos si será esta temporada o la siguiente, pero desde hace tiempo hemos aprendido a saborear y valorar cada uno de los momentos que nos regala el moañés. Ayer volvió a ser titular en Liga después de muchos partidos, y nos regaló una tarde de esas que no olvidaremos, especialmente por la seguridad de que será una de las grandes tardes que nos quedan por vivir con él. La penúltima.
Aspas anoto el 2-0, en una acción repleta de facilidades defensivas, pero con el suficiente talento para aparecer donde tiene que estar, orientarse y rematar con su pierna menos hábil ante la estirada inútil de Matías Dituro. Felicidad plena entre el celtismo, que celebra cada gol con la lógica euforia, pero si el autor es Iago Aspas probablemente todavía más. Le ha dado tanto al celtismo, que cada aplauso, incluso cuando es sustituido, se usa como homenaje a toda una carrera.
Al margen del gol dejó detalles de esa calidad que jamás perderá, por muchos años que pasen. En la primera mitad recibió un balón cerca del banquillo del Elche, y empezó a ser encimado por varios jugadores ilicitanos, hasta el punto que la jugada se fue complicando sin encontrar salida aparente, pero todo estaba planeado. En el momento preciso soltó un taconazo, que además de ser un recurso muy atractivo para el público, era lo que la jugada requería, provocando de ese modo una contra al superar de un plumazo a varios defensores visitantes. Es Iago Aspas en su máxima expresión, un futbolista que siempre ha tenido la capacidad ver ver huecos donde la mayoría solo ven piernas. Y además tiene los recursos técnicos para ejecutar casi todo lo que se le ocurre.
No es extraño que al final del partido, Eder Sarabia, técnico del Elche, señalase que es uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol español. Puede parecer exagerado pero no lo es. Lejos de los fotos mediáticos que seguramente le impedirán estar en esa lista de elegidos, Aspas se ha labrado una carrera muy respetada y valorada en el mundo del fútbol. Entre los profesionales, que es lo realmente importante. Al celtismo no tiene que convencernos, somos conscientes de la suerte que tenemos por vivirlo cada domingo. Y ojalá sean muchos más.




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