El turista que pasaba por allí


Foto: Alba Villar / Faro de Vigo

Claudio Giráldez no solo tiene la capacidad de leer e interpretar los partidos como pocos técnicos han tenido en la historia del Celta, sino la locuacidad suficiente para explicar el fútbol de una manera fácil de comprender, para sus jugadores y para la afición. De su carrera periodística le viene también esa facilidad para explicar el fútbol y ayer lo hizo con una perfecta definición, dentro de un tono de broma, de Williot Swedberg: 

"Es un tío feliz, que entiendo los roles que tiene, que se adapta, que trabaja, es impasible, parece que ni siente ni padece, es una virtud tremenda que hace que sienta que puede reventar el partido. Ha hecho partidos muy buenos de inicio, pero también tiene condiciones de revulsivo, porque cuando todo el mundo está cansado, ha hecho una obra de arte desde una tranquilidad pasmosa. Si lo ves calentando o en el previo parece un turista que pasaba por aquí, pero teníamos claro que iba a reventar el partido, cuando más frío le ves, mejor jugador es. Es una suerte tenerle y los números que aporta", reflexionó el preparador celeste. 

Los números hablan por sí solos: 9 goles y 6 asistencias, con esa frialdad que siempre ha caracterizado su juego, y que a veces puede confundir al aficionado, que suele valorar más al que se parte el pecho en cada acción, incluso de forma exagerada, de cara a la galería. Swedberg no hace esfuerzos para que disfrute la afición, da goles y asistencias como si estuviese jugando en el patio del colegio. No es casualidad que aparezca casi siempre en los minutos decisivos de los encuentros. Su definición para el 0-2 en el Bernabéu, donde una vez superado Courtois, en lugar de reventar el balón contra la red decidió entrar a la portería acompañando al balón. Casi como quitándose importancia. 

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