Un Celta totalmente irreconocible cayó derrotado con justicia en la ida de los cuartos de final ante el Friburgo, que ganó 3-0, aunque podría haberlo hecho por más goles, superando en todas las líneas al equipo de Claudio Giráldez que llegará al partido de vuelta con un hilo de vida.
Claudio Giráldez apostó de inicio por un once formado por Radu en portería, con Javi Rodríguez, Aidoo y Marcos Alonso como trío de centrales. En los carriles Sergio Carreira y Mingueza, con Hugo Sotelo y Moriba en la sala de máquinas. Arriba, como jugadores más avanzados Jutglà, Swedberg y Borja Iglesias.
Desde el mismo pitido inicial se vio la clara superioridad del equipo alemán, más intenso, más seguro de lo que debía hacer y con un plan de partido mejor trazado que un Celta que estuvo totalmente a merced del equipo alemán, hasta que a los 10 minutos Grifo anotó el 1-0 con un tiro lejano.
A partir de ahí el equipo alemán se echó un poco atrás, y durante 10 minutos parecía que el partido se podía poner de cara para el Celta. Fue tan solo un espejismo, ya que tras recuperar el aliento después del esfuerzo inicial, el Friburgo volvió a imponerse al equipo celeste anotando a la media hora el 2-0 tras un despiste generalizado de la zaga defensiva.
Ese gol le hizo mucho daño a un Celta que estaba casi noqueado. En la primera parte apenas hubo ocasiones para el Celta, tan solo dos medio llegadas, la primera en la que Jutglà no ve el desmarque de Borja Iglesias y decide hacer otro recorte que no sale, y la segunda en una acción de Swedberg por el carril del medio, en la que no pudo irse de uno de los excepcionales centrales del Friburgo. Incluso pudo marcar el tercero el Friburgo con un lanzamiento al palo.
El celtismo esperaba otro milagro de Claudio Giráldez en la charla del descanso tras el que el Celta salió con dos cambios, con la entrada de Fer López y El-Abdellaoui en lugar de Javi Rodríguez y Swedberg, pasando a defensa de cuatro, pero esta vez nada cambió. El Celta siguió siendo inferior, en un terrible ejercicio de impotencia, sin ser capaces de probar al portero rival.
Cuando parecía que el 2-0 no era tan mal resultado para lo visto en el campo, llegó una acción en la que Aidoo está terriblemente blando ante Matanovic, y este consigue llevarse el balón y provocar un córner tras el cual llegaría el tercero con un cabezazo inapelable.
En los últimos minutos Fer López tuvo en sus botas el 3-1 tras un gran centro de Mingueza, pero eligió rematar con la izquierda un balón ideal para un diestro. Fue la única del Celta y no la aprovechó, e incluso en los instantes finales el Friburgo volvió a enviar un balón al palo. El marcador no se movió con un 3-0 que deja al Celta casi eliminado pero todavía con vida.




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