Debo confesarlo: Fuimos nosotros


Caballero ultimando los detalles del montaje. (Foto: Marta G. Brea/Faro de Vigo)
Ahora que todo ha pasado, podemos confesar lo que realmente ha sucedido este fin de semana en Vigo. El partido ante el Real Madrid era una mosca cojonera para el Celta, no convenía que llegase en este momento. Berizzo iba a jugar con los suplentes, y el Real Madrid llegaría con toda su constelación de estrellas, incluido Danilo. Se temía una goleada que minase la moral de la tropa antes del partido de Copa, así que tuvimos que urdir un plan malévolo para que el partido no se jugase. Por lo civil o por lo criminal. 

Mejor si era por lo civil. Carlos Mouriño no escatimó tiempo ni recursos para este gran mentira. El lunes de la semana pasada se reunió con todos los meteorólogos de España, para que anunciasen la llegada de un fuerte temporal en Vigo. Hubo que convencer también a los vigueses, así que a la ciudad olívica llegaron cientos de camiones cargados de agua, que posteriormente se vaciarían sobre la ciudad, incluso el día del partido ante el Alavés, para hacerlo más realista. ¿De dónde salió el agua? Es una larga historia, pero a los que conocíamos lo que pasaba no nos sorprendió ver renacer el viejo Portomarín, cubierto por el agua desde hace décadas. 

No fue sencillo crear el ambiente de temporal en la ciudad. Pero ya os decíamos que no se escatimó en gastos. Carlos Mouriño contrató al jefe de efectos visuales de Lo imposible. Uno de sus grandes trabajos fue en Portanet, donde simuló la caída de un techado, engañando a toda la población. También fue espectacular la caída de árboles. Los que también tuvieron trabajo extra fueron los empleados y voluntarios del Celta, que durante las noches del jueves y del viernes recorrieron la ciudad volcando los contenedores, e incluso cortaron la luz en varias zonas de Vigo durante unas horas. Todo para crear la falsa ilusión de un temporal. 

El Presidente céltico, conchabado con el Fútbol Club Barcelona, no quería dejar cabos sueltos, así que contactó con su homólogo coruñés, y dadas sus buenas relaciones, le pidió que operarios del conjunto blanquiazul arrancasen planchas de su techo, para hacer creer que el temporal afectaba a toda Galicia, aunque realmente estaba bajo los efectos de un potente anticiclón. 

El propio viernes por las noche, Julio Vargas, responsables de las instalaciones del club, se subió a la cubierta de Río y retiró un par de planchas, haciendo que una de ellas cayese sobre el césped para causar un impacto mayor. Además, se rompieron cristaleras de los palcos VIP. Todo estaba preparado, pero no saldría bien sin la necesaria complicidad del alcalde de Vigo y de los meteorólogos. 

Abel Caballero y Carlos Mouriño decidieron apartar a un lado sus diferencias. El socialista actuó como el que vela por la seguridad del estadio, tratando de aguantar la risa como podía en sus comparecencias, y faltaba el informe de los meteorólogos, augurando vientos y lluvias que hacían imposible reparar el techo de Balaídos. 

Gracias a estas medidas, el Celta tendrá descansados a Lemos, Señé y Planas, y podrá acudir con garantías a Mendizorroza, y el Madrid no ganará un partido fácil ante los suplentes. Me encanta que los planes salgan bien, como diría Juanma Rodríguez.  La información nos llegó a través de un fax, directamente desde Praza de España. Intentamos advertir al Madrid de este complot, enviando varios faxes durante los últimos días, pero se ve que no lo recibieron. 

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada