El miedo a lo desconocido


Foto: Jorge Landín
Aunque no es unánime, es innegable que existe cierto malestar entre los aficionados celestes por la posible venta del club a capital extranjero. Las dudas y los miedos son el principal motivo que lleva a los aficionados célticos a temer por el futuro del club. Las experiencias de equipos cercanos, que sufrieron después de una venta similar, ponen en alerta al celtismo, que no quiere convertirse en una versión gallega del Racing de Santander, caído a los infiernos tras la compra de un grupo empresarial indio. 

Tampoco a otros equipos les ha ido extraordinariamente bien. El jeque que adquirió el Málaga inyectó dinero en los primeros años, pero desde entonces ha apostado por la austeridad para reforzar el equipo, lo que le ha ido debilitando año a año. Granada y Espanyol, comprados durante este año por sendas empresas chinas, ocupan dos de los tres puestos de descenso, y el otro equipo con capital asiático, el Valencia, tampoco levanta cabeza. 

Así las cosas, es lógico el recelo por parte de la afición, que se muestra inquieta por el futuro. Una afición sensible, que pasó cinco años muy duros en Segunda, con la espada de damocles de la desaparición pendiendo durante muchos años sobre su cabeza. Después de aquel partido del Alavés, todo fue a mejor, el club mejoró deportivamente y logró sanearse económicamente llegando a una situación, la actual, idílica en todos los aspectos. Incluso a  nivel social, donde la afición ha alcanzado una cohesión difícil de imaginar hace tan solo unos años. Ese botín alcanzado fundamenta ahora el principal temor de la afición. 

No es fácil llegar hasta donde lo hemos hecho. En Europa, sin deuda, con una afición volcada por el equipo. El equilibrio en el fútbol es terriblemente sensible. El club no ha actuado de forma correcta este verano con los aficionados, unido a ciertos episodios para olvidar de la temporada pasada. Solo ese hecho ponía en entredicho la unidad del celtismo, salvada por los resultados deportivos. El temor es perder todo lo alcanzado. El miedo a lo desconocido invade a muchos, incluso aunque puede que el futuro sea mejor. La incerteza lleva a la desazón, y es recomendable recibir los sucesos con calma.

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