Carta abierta a un ex capitán


Foto: Miguel Riopa // AFP
Querido ex capitán: Ya hace casi cinco meses que fuiste, y eso que parece que fue ayer. Me gustaría saber cómo te va. A nosotros, muy bien, seguro que lo has visto. Hemos regresado a Europa, vivimos uno de los mejores momentos de nuestra historia a varios niveles, y estamos con más ilusión que nunca para intentar acabar la temporada en quinta posición. 

Sé, por lo que me han contado, que a ti tampoco te van mal las cosas en Madrid. En quince días tu nuevo equipo disputará la final de la Champions, y has peleado por la Liga casi hasta el último momento. En la Copa del Rey ya sé lo que te pasó. Lo disfruté. No por tí, sino por nosotros. 

No te equivoques, lo tuyo no se justifica por hechos consumados. Tan equivocados estaban los que pensaban que tu fichaje por el Atlético era un error por haber caído eliminados contra el Celta, como los que ahora piensan que ha sido un acierto por jugar la final de la Champions. Entiendo, ni lo dudes, la motivación que puede tener un futbolista por participar en las mejores competiciones, y jugar al más alto nivel posible. 

Lo entiendo, y lo comprendo, pero una cosa es lo que haga un jugador, y otra muy distinta es lo que haga un capitán. Hay reglas no escritas en el mundo del fútbol que se deben respetar. Nadie te obligó a tomar el brazalete de capitán, pero todos te pedimos que no lo dejaras a mitad de temporada. No fue bonito, pero el celtismo tiene una gran capacidad para olvidar y agradecer. Olvidar ese hecho, y agradecer el esfuerzo ofrecido durante tres años y medio. 

No sé como te irá el próximo año, ni tampoco cómo nos irá a nosotros. El tiempo lo dirá. Tenemos por delante un reto precioso, el de volver a Europa y dejar el pabellón alto. Será una experiencia increíble para muchos de nosotros, especialmente para aquellos que estábais ahí aquel día de junio ante el Espanyol. ¡Qué pena que no lo puedas vivir!. Si te parece bien te lo contaré en otra carta dentro de un tiempo. Tú cuidate, y ojalá cumplas tus sueños mientras nosotros seguimos cumpliendo los nuestros. No voy a negar que me hubiera gustado verte en Europa con la celeste y el brazalete, pero no ha podido ser. 

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