El Celta se olvida de los más fieles


LA VOZ DE GALICIA 
El Celta dispone de 868 entradas para el derbi, en virtud del acuerdo alcanzado entre las dos principales entidades del fútbol gallego para el reparto de entradas en la grada visitante. La cifra no contentó demasiado a los aficionados vigueses, que el año pasado alcanzaron los dos millares en Riazor. Sin embargo, era algo previsible, ya 868 fue el número exacto de aficionados coruñeses desplazados a Vigo en el partido de la primera vuelta. Además, la LFP puso de su parte colocando el partido a las 21:30, finalmente retrasado un cuarto de hora de forma incomprensible. 

Pero los problemas no acabaron aquí, ya que el Celta se desentendió del viaje, dejando a los que quieran acudir a Riazor sin la posibilidad de ir en bus, ya que, de momento, no hay ninguna empresa dispuesta a desplazar a ninguna peña, ante la clara posibilidad de que sus autobuses terminen apedreados como es costumbre en los viajes a la ciudad herculina. 

Dice una ley de Murphy que cualquier cosa, por mal que esté, es susceptible de empeorar. Y el Celta se ha encargado de explicarlo con un ejemplo práctico al desentenderse también de la distribución de las entradas sin importarle lo más mínimo el abonado, que es, ni más ni menos, el que sostiene el negocio. El Real Club Celta ha anunciado esta tarde que las entradas para el derbi se pondrán a la venta en una tienda de Vodafone, sin privilegio alguno para el socio y con el orden de llegado como único criterio. 

En los últimos años era la Federación de Peñas la que se "comía el marrón" de repartir las entradas. La agrupación de peñas daba, como es lógico, prioridad a los peñistas, que eran los primeros que tenían acceso a las entradas. Las críticas arreciaron en las últimas fechas, llegando a producirse pintadas en la fachada de la FdP el curso pasado tras el reparto de las entradas para el derbi. No sabemos si por ese u otro motivo, pero este año ha declinado la distribución de las mismas. 

Ante eso, el Celta se encontraba con 868 entradas que no le apetecía repartir. Lo lógico sería ponerlas en taquilla y que los socios tuviesen el privilegio de ser los primeros en optar a ellas. Es difícil contentar a todo el mundo, y ni mucho menos los abonados tienen más derecho que cualquier otro celtista, pero, de algún modo, el Celta debe proteger a sus clientes. No lo ha hecho, ha puesto las entradas a la venta un martes, con lo que limita a mucha gente que no podrá acudir físicamente a la tienda en cuestión, y ha hecho un daño irreparable a las peñas de fuera de Vigo. 

Una de las más afectadas es la propia peña de A Coruña, Norte Celeste, cuyos componentes tendrán que acudir a la taquilla de Riazor si quieren ir al partido. Mezclados, claro está, con los aficionados del conjunto rival. Una situación idílica, sin duda. Otros peñistas y aficionados de fuera de Vigo también lo tendrán complicado para acudir a la cita, así que se prevé que mucha gente no quedará conforme con esta decisión del club. No vemos mala intención, pero si mucha dejadez por parte del club, que se ha desentendido de la distribución de las mismas sin ser consciente de la injusticia creada. De todo se aprende, especialmente de los errores, así que el club debería tener en cuenta para futuras ocasiones a los aficionados más fieles, aquellos que no solo van a Riazor, sino a otros muchos estadios de España apoyando al Celta. 

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