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| Foto: RC Celta |
El Celta logró el pasado verano algo que parecía muy complicado: retener a Ilaix Moriba. El internacional guineano había llegado a Vigo cedido por el RB Leipzig con un salario altísimo y una opción de compra relativamente asequible, pero ese, en realidad, no era el principal problema para el club. El verdadero escollo estaba en su ficha.
Durante la presentación de Abdoulaye Faye, Marco Garcés habló de una "operación creativa" para definir el acuerdo alcanzado con el Bayer Leverkusen por la cesión del central. Algo parecido, precisamente creatividad, fue lo que se aplicó en el caso de Ilaix Moriba, según desvela Alberto Bravo en Metropolitano. El objetivo era que el centrocampista continuase en Vigo durante la temporada 2025-26 y que, al final de la misma, el Celta pudiese hacer caja con su traspaso. Esa era la idea. El problema es que no ha salido como esperaban.
El acuerdo respondía, como tantas otras operaciones de Garcés, a una estrategia de lanzar el balón hacia delante esperando que no regresase al área. Pero el balón siempre vuelve. Para convencer a Moriba de continuar en Vigo se diseñó un contrato con una reducción salarial muy importante durante el primer año, precisamente el que coincidía con la participación del Celta en la Europa League. A partir de entonces, sin embargo, su salario aumenta progresivamente hasta convertirse en un problema de considerable magnitud para las arcas celestes. Si el jugador hubiese sido vendido este verano por una cantidad importante, la operación habría resultado redonda. Pero el mercado tiene estos caprichos.
El Celta comenzó fijando el precio de Ilaix Moriba en 25 millones de euros, pero ha ido rebajando progresivamente sus pretensiones y la cifra ya se sitúa por debajo de los 20 millones. A poco que los clubes interesados conozcan los entresijos del acuerdo —y es difícil pensar que no sea así—, sabrán que el tiempo juega a su favor. Cada mes que pasa acerca al futbolista a un escenario en el que el Celta tendrá más necesidad de darle salida y, por tanto, estarán en disposición de intentar sacarlo de Vigo por una cantidad notablemente inferior.
Lo que parecía una solución creativa para ganar tiempo puede terminar convirtiéndose en un problema que simplemente se ha aplazado. El balón, una vez más, ha vuelto al área.























