El Celta cambió su imagen en el Camp Nou, pero no fue suficiente para traerse nada de un partido que se complicó por un penalti cometido por Yoel Lago al borde del descanso cuando el Celta estaba siendo mejor. En la segunda parte bajó el nivel, aunque tuvo momentos de dominio sin ocasiones realmente peligrosas.
Claudio Giráldez alineó de inicio un once formado por Radu en portería, con tres centrales: Javi Rodríguez, Yoel Lago y Marcos Alonso, con Javi Rueda y Carreira en los carriles, Fer López y Moriba en la sala de máquinas, y como jugadores más adelantados Jutglà, Hugo Álvarez y Pablo Durán.
El partido comenzó totalmente loco. A los 15 segundos el Barcelona tuvo el 1-0 en las botas de Lamine Yamal tras una pérdida de Marcos Alonso, pero antes de que se cumpliera el primer minuto Pablo Durán tuvo el gol del Celta en la otra portería, y a la salida del saque de esquina tras el despejo de Joan García, el propio Búfalo volvió a gozar de otra ocasión.
Después de ese comienzo vertiginoso el Celta se asentó muy bien sobre el terreno de juego, moviendo el balón y esquivando la presión del Barcelona, a quien le costaba un mundo recuperar el balón. Al Celta le faltó durante este periodo la profundidad o el acierto necesario para trasladar el buen juego al marcador. La sensación del partido en ese momento es que si lograban estar acertados podían ganar la espalda de la zaga barcelonista y lograr un tanto que cambiaría el partido.
Pero no se dio esta circunstancia, y en el 39 Lamine Yamal buscó el penalti y lo encontró, transformando él mismo la pena máxima, tras la cual resultaría lesionado. Tras esta acción el partido estuvo parado durante más de 20 minutos ya que hubo que atender a un aficionado que sufrió una indisposición en la grada. El encuentro en la primera mitad se fue hasta el minuto 67.
El gol del Barcelona le sentó mal a un Celta, todavía frágil a nivel mental, y arrancó la segunda mitad a merced de un Barcelona que contemporizaba y no quería arriesgar demasiado. En el 56 Ferran Torres anotó el segundo de los catalanes, pero tras la revisión del VAR el tanto fue anulado por un justísimo fuera de juego.
Esa acción espoleó al Celta, que volvió a sentirse cómodo como en grandes fases de la primera mitad. Claudio Giráldez dio entrada a Swedberg y Mingueza, en lugar de Hugo Álvarez y Yoel Lago, pasando a jugar con defensa de cuatro, y adelantando la posición de Javi Rueda. La mejoría del Celta apenas se transformó en un par de buenas ocasiones, la más clara un mano a mano de Pablo Durán ante Joan García que detuvo el meta barcelonista, aunque la jugada estaba anulada por fuera de juego.
En los últimos minutos Claudio dio entrada primera a Borja Iglesias, y posteriormente a Aspas y Sotelo, y especialmente tras la entrada de estos últimos volvió a tener un pequeño arreón, aunque no se transformó en ocasiones peligrosas, más allá de una falta al borde del área, casi sobre la bocina, que Marcos Alonso estrelló en la barrera. Antes de que se cumpliesen los tres minutos que había dado de descuento, Munuera Montero, que tenía prisa, señaló la finalización del encuentro.






















