¿Te acuerdas de.... Okkas?


Okkas es el único jugador chipriota que ha jugado en el Celta. Lo hizo durante la Temporada 2007-08. Delantero idolatrada en su país, con cuya selección ha sido internacional en 89 ocasiones, anotando 22 goles. Su baja estatura, apenas mide 1,74, no le ha impedido hacerse un hueco en el mundo del fútbol, con su juego caracterizado por la pelea y el carácter, su estilo "ratonero" le ha servido para marcar goles en todos los equipos en los que ha jugado.

Su carrera, siendo juvenil, comenzó en el Nea Salamina, modesto club de Larnaca, cuyo mayor éxito fue ganar la Copa de Chipre en 1990. Fue con ese equipo con quien debutaría en el fútbol profesional, pero no tardaría en fichar por el Anorthosis Famagusta, un grande del fútbol chipriota, y debutaría de forma precoz con la selección nacional de su pais. Tras tres buenas temporadas en el Anorthosis, con quién ganaría 3 Ligas y 1 Copa, fue llamado por el PAOK de Salónica para iniciar su aventura griega, que se prolongaría por espacio de 7 temporadas.

En Grecia jugó, además de en el PAOK, en el AEK de Atenas y en el Olympiakos, marcando 64 goles, siendo su étapa más brillante en el conjunto de Salónica, con quién marcó 41 goles en 80 partidos, aunque fue con el Olympiakos, el conjunto más importante del pais griego, con quién lograría la gloria de ganar la Liga en 3 ocasiones. En el verano de 2007 llegaba a Vigo como uno de los refuerzos de lujo para conseguir el ansiado retorno a Primera tras el descenso vivido ese mismo año.

Su debut fue en El Ejido, ante el Poli, donde el equipo ganó pero Okkas tuvo una actuación discreta. Su explosión llegaría en el siguiente partido, jugado en Balaídos ante el Las Palmas, donde Okkas sería el héroe al transformar los dos goles de la victoria. El comienzo de Okkas con la zamarra celtiña no podría ser mejor, y muchos veían semejanzas entre sus inicios y los de Gudelj, quién años antes había sido el artífice del penúltimo ascenso a Primera.

La realidad, sin embargo, fue bien distinta. Okkas consiguió el cariño de la afición, que valoraba su esfuerzo y dedicación, pero las cosas no marchaban como quisiese el jugador chipriota. Las constantes lesiones le impidieron tener continuidad y sólo pudo completar 24 partidos, pero sobre todo, los problemas familiares marcaron la estancia de Okkas en Vigo.

En el mes de enero de 2008 anunciaba que no seguiría en el Celta por la escasa adaptación de su familia a un pais y una cultura radicalmente diferente a lo que habían vivido hasta ese momento. El club pidió un esfuerzo al jugador y éste accedió a continuar hasta el final de esa campaña, a pesar de que su familia tomó rumbo a Chipre antes de tiempo. Sus hijos, en edad escolar, parecen ser los más afectados por el choque cultural.

El jugador finalizó la temporada, siendo recordado por el celtismo como un jugador honesto, trabajador y que dedicó todo su esfuerzo en hacer más grande al club. Sus números, más discretos, reflejan que Okkas no consiguió ser aquel jugador que debía ayudar al Celta a conseguir su objetivo. 

Tras su paso por el Celta, regresó a su pais para jugar en el Omonia Nicosia, donde jugó una temporada antes de volver al Anorthosis, con el que disputaría 5 temporadas más. Se retiró en 2014, en las filas del Ermis Aradipou. 


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