El legado de Eusebio


Foto: Atlántico Diario
Siempre que el Celta se enfrenta a un equipo entrenado por Eusebio viene a la mente del celtismo la estancia del técnico castellano en el club vigués. Los primeros años de Carlos Mouriño como Presidente fueron complicados. Demasiados cambios de entrenador, y elecciones sin un criterio claro llevaban al equipo a sufrir constantes traspiés deportivos. 

Hasta que dio con la tecla. Y esa llevaba por nombre Eusebio Sacristán. El Celta comenzó el curso 2008-09 con Pepe Murcia en el banquillo, un técnico que nada tenía que ver con lo que se pregonaba desde Praza de España, y que además no ofrecía los resultados esperados. Ante el desastre en el que se estaba convirtiendo aquella campaña, el Celta apostó por un cambio en el banquillo dando la alternativa a un debutante como Eusebio, sin más experiencia que la de ser ayudante de Rijkaard en el Barcelona. 

La apuesta entrañaba su riesgo, pero se trataba de un ex jugador del Celta, por lo que fue recibido con cariño por parte de la afición. Eusebio estuvo una temporada y media en el banquillo, sin conseguir grandes resultados, pero dejó un legado que aún hoy pervive en el actual Celta a pesar del paso de los años. 

Fue el primero de los entrenadores fichados por el Celta siguiendo un criterio claro de fútbol ofensivo y combinativo, pero sobre todo sirvió para convertir al Celta en un equipo de cantera. Bajo su mandato salieron la mayoría de los canteranos de los que tanto presumió el celtismo durante varios años, y aún hoy dos de ellos siguen formando parte del equipo: Hugo Mallo y Iago Aspas. 

Los dos salieron en momentos complicados. Aspas debutó bajo el mandato de Alejandro Menéndez, en las últimas jornadas de la anterior campaña, pero no volvió a aparecer en el equipo hasta aquel partido de infarto frente al Alavés. El Celta necesitaba ganar para salvarse. Eusebio contaba con varias bajas en la delantera, no estaban ni Dinei ni Guilas. Llamó a Aspas, y cuando el partido se complicó decidió tirar del moañés, que respondió con dos goles y se quedó en el equipo para siempre. 

Ese mismo verano el Celta contaba con Vasco Fernandes y Edu Moya para el lateral derecho. El extremeño decidió denunciar al Celta por impago y fue apartado del equipo. Eusebio podía pedir un lateral, pero le ofrecieron subir a Hugo Mallo, que procedía del juvenil. Aceptó y acabó siendo titular aquella misma campaña. Hoy es el capitán y ha jugado casi 300 partidos con el primer equipo. Ellos son un parte del legado de Eusebio. En Donosti sigue sacando jugadores de la cantera, a pesar de que la exigencia es mucho mayor al estar en Primera División. Allí también dejará un legado importante. 

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